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Por Santiago Dapelo - Respaldo, sí, pero con dudas. El proyecto de ley que impulsará el Gobierno para
expropiar tierras donde se levantan 4228 barrios precarios en todo el país
tiene un amplio apoyo de la oposición en el Congreso y de organizaciones
sociales, pero genera cuestionamientos sobre cómo se financiará.
Uno de los artículos de la norma que busca darles el título de propiedad
a los actuales ocupantes de esos inmuebles específica que el financiamiento
será compartido entre la Nación, las provincias y los municipios. E incluso,
los beneficiarios tendrán que pagar en parte los terrenos que recibirán.
"Lo vamos a discutir, pero queremos que cada uno se haga cargo de
una parte", explicó una de las personas que trabajó en el proyecto que
busca declarar de "utilidad pública y sujetas a expropiación" estas
viviendas que, en su gran mayoría, no cuentan con título de propiedad y carecen
de servicios básicos.
Además, desde el Gobierno advirtieron que los terrenos que se expropien
"no se regalarán". Se implementarán "mecanismos accesibles"
para que las familias beneficiadas -en total viven en los 4228 barrios
populares unas 3.500.000 personas- compren la tierra.
El dato no es menor, ya que de la totalidad de barrios ocupados o
tomados, el 61% pertenecen a propietarios particulares, el 7% son provinciales,
el 13% son de los municipios y otro 13% no tienen información catastral que
permita determinar a sus dueños. En el Gobierno aún nadie quiere hablar de
cifras.
Mientras tanto, diputados de distintos bloques de la oposición se
mostraron ayer a favor del proyecto del Gobierno, lo que le augura a la
iniciativa un recorrido sin complicaciones en el Congreso. La propuesta será
formalizada hoy con un proyecto que llevará las firmas de los diputados Mario
Negri , jefe del bloque radical y del interbloque de Cambiemos ; Nicolás Massot , presidente de la bancada de Pro,
y Elisa Carrió , jefa de la Coalición Cívica (CC).
Ante la consulta de LA NACION, los diputados Daniel Arroyo (Frente
Renovador), Leonardo Grosso (Movimiento Evita) y Juan Cabandié (Frente para la Victoria) elogiaron
la idea en general. Pidieron, de todos modos, esperar para conocer los detalles
de la iniciativa.
"Este proceso tiene que ver con una transformación más profunda
para estas familias, que viven en las villas en un estado de vulnerabilidad,
porque es un paso a la integración real y definitiva, se trata de la
posibilidad concreta de acceder a los servicios de agua, luz, asfalto, salud?,
a un domicilio", dijo ayer la ministra de Desarrollo Social, Carolina
Stanley, en declaraciones radiales.
Y agregó: "Es mucho más profundo que la obra de infraestructura en
sí, tiene que ver con derechos muy básicos que tenemos todas las personas y que
el Presidente quiere que tengamos todos".
Si bien cerca de Stanley, a cargo del relevamiento, anticiparon que el
proceso llevará "muchos años", la meta que se fijó su equipo es que
para fin del año próximo estén firmados todos los convenios con las provincias
y los municipios incluidos en el Registro Nacional de Barrios Populares
(Renabap). La urbanización de los barrios populares llevará más de una década,
admitieron fuentes oficiales.
La aprobación de la ley es el paso fundamental para poder otorgar los
certificados de vivienda, lo que le permitirá a las familias acreditar un
domicilio. En una segunda etapa se les otorgará un título de propiedad sobre
esa vivienda.
La negociación estará en manos de la Agencia de Administración de Bienes
del Estado (AABE), a cargo de Ramón Lanús. El organismo deberá individualizar
los inmuebles a expropiar, realizar las tasaciones e iniciar los juicios de
expropiación.
Durante el trabajo, que duró un año y medio, también participaron
organizaciones sociales como la Confederación de Trabajadores de la Economía
Popular (CTEP), cuya cara visible es Juan Grabois; Barrios de Pie, Techo y
Cáritas Argentina.
Ayer, desde las organizaciones sociales anunciaron que acompañarán y
empujarán la sanción de la ley, pero también hubo quejas. Grabois fue claro:
"Sin presupuesto no se puede llevar adelante, no se puede avanzar".
Aunque aclaró que se trata de "una ley extraordinariamente importante
porque establece una solución masiva para el problema de los
asentamientos" (ver aparte).
Como adelantó ayer LA NACION, el proyecto de ley será el primer paso
para urbanizar asentamientos en los que viven cerca de 3.500.000 personas. La
medida abarca los hogares que integran el Renabap, que presentan graves
deficiencias de infraestructura. El objetivo es declarar de "utilidad
pública y sujetas a expropiación" estas viviendas que, en su gran mayoría,
carecen de servicios básicos.
Con la colaboración de Gabriel Sued
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