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Como jugadores de un
equipo de fútbol a los que el director
técnico manda a "meter presión" contra el equipo rival, las
principales figuras del equipo económico del Gobierno partieron hacia
Washington para participar de la Asamblea de Primavera del Fondo Monetario
Internacional (FMI) y el Banco Mundial. La misión es cosechar respaldo al
programa económico con el objetivo superior de lograr en junio que el país sea
declarado "mercado emergente". Junto con ello, también habrá una ministerial
del Grupo de los 20, como una continuidad de la reunión de marzo en Buenos
Aires.
Para ello viajaron los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, de Finanzas,
Nicolás Caputo, y el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. A
ellos sumarán la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, el jefe de
Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta y los
"deputy" designados representantes del país ante el G-20, Laura
Jaitman (Hacienda) y Demián Reidel (vicepresidente del Banco Central), entre
otros funcionarios
En el Gobierno aspiran a dejar bien parado el programa gradualista de reducción
del déficit fiscal, mostrar los primeros logros del acuerdo fiscal con la
provincias y matizar los pocos alcances logrados en la lucha contra la
inflación. Se estima que para junio el FMI dará a conocer el informe sobre
Argentina, como producto de su revisión anual de las cuentas y aspiran que ese
reporte resulte elogioso.
Para ese mismo momento, se espera que la agencia MSCI (Morgan Stanley Capital
International) también emita su reporte sobre la Argentina y en el Gobierno
suponen que el país debería dejar su condición actual de "mercado de
frontera" para pasar a ser un "emergente", una mejora que podría
significar una baja del riesgo país, una reducción de la tasa, y una mejor
posición para la mirada de inversores extranjeros. En lo inmediato, en el
Palacio de Hacienda aspiran a conseguir préstamos por u$s4.000 millones.
Las reuniones de Primavera del FMI y del Banco Mundial que se celebrarán hasta
el 22 de abril tienen como tema "Responder a las aspiraciones y desafíos
globales". El jueves y viernes también se llevará a cabo la ministerial
del G-20.
Los funcionarios argentinos van a poder mostrar algo en esta oportunidad que el
año pasado no pudieron y que era el punto de objeción planteado por los
inversores: la sustentabilidad política del plan de Gobierno. Dujovne y Caputo
podrán exhibir ahora el respaldo electoral que recibió el presidente Mauricio
Macri tras las legislativas de octubre pasado. En 2017 fue la única causa
esgrimida por MSCI para no promover la mejora de la nota.
Pero a ese espaldarazo político se le sumó en los últimos días el
sobrecumplimiento de las metas fiscales, y una posición financiera más holgada
de parte de Argentina. Dujovne presentará ante la Asamblea que Argentina cerró
2017 con un déficit fiscal del 3,8% en relación al PBI, con lo que sobrepasó en
0,4 puntos porcentuales la meta prevista y que ese sendero se afianzó en el
primer trimestre de este año con un 0,3% de desequilibrio, en lugar del 0,6%
proyectado
En tanto, la asamblea del FMI debatirá los posibles impactos de una guerra
comercial entre Estados Unidos y China, el avance de las criptomonedas, así
como los denominados "criptonegocios" y cómo aplicarles impuestos.
Mientras que el G-20 continuará la agenda de Buenos Aires en tema de
financiamiento de la inversión, la creación de empleo y el análisis de la
situación de la economía mundial.
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