|
Por Sofía Diamante - Los comienzos de año siempre son complicados para
el Gobierno, que apuesta a los "segundos tiempos" para dar vuelta la
coyuntura adversa. En el caso de la inflación, las expectativas del mercado
coinciden con la visión del presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger,
en que el aumento de los precios va a aflojar a partir de mayo. La gran
incógnita surge en si podrá finalmente dominar la rebelde inflación núcleo (la
medición que no toma en cuenta la suba de precios estacionales ni regulados),
que en marzo fue de 2,6%, el mayor aumento desde que el organismo mide el
cálculo nacional.
"La aceleración de la inflación núcleo en el primer trimestre es
temporal porque el cambio de política del Banco Central fue temporal.
Flexibilizó la política monetaria de forma injustificada en enero y después
intervino directo en el mercado cambiario para que el tipo de cambio no se
siguiera depreciando", dijo Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma.
Para el economista, si el shock de cambio de política muestra una
persistencia mayor, al BCRA no le va a quedar otra alternativa que subir la
tasa de interés -como amenazó el mismo Sturzenegger- y eso significa que
"el remedio puede terminar siendo peor que la enfermedad".
"En enero se especuló que la preocupación del Gobierno era que el
tipo de cambio real estaba atrasado y que eso impactaba en el alto nivel de
déficit de cuenta corriente y en la vulnerabilidad externa. Si eso fue lo que
querían solucionar cuando flexibilizaron la política monetaria y después el
BCRA termina subiendo la tasa de interés, indudablemente el peso va a volver a
apreciarse y con una mayor inflación que antes. Nos quedamos sin el pan y sin
la torta", indicó.
En mayo, sin embargo, se espera que efectivamente la inflación baje, ya
que habrá menos aumentos de tarifas (una suba de 26% en agua y 43% en subtes) y
se terminarán los efectos de la segunda ronda de ajustes (la misma alza de
tarifas que gatilla el reacomodamiento de otros precios).
"Las subas de naftas, gas y electricidad ya se consumieron entre
febrero y abril. Por lo tanto, la expectativa es que la inflación esté en 1,5%
en mayo, pero igualmente no es compatible con la meta anual de 15%",
advierte Guido Lorenzo, economista de ACM.
La consultora calcula una inflación de 23% para 2018, donde tres puntos
son producto directo de la inflación núcleo y otros cuatro, del efecto de los
precios regulados que impactan en segunda ronda. "La suma de gas y luz
tiene un efecto inmediato y seguido: impacta en algunos servicios en el mismo
mes y se traslada al siguiente", dice.
Pero si bien la inflación núcleo tuvo su mayor pico en meses, en
relación con otros aumentos de tarifas, el índice creció menos en proporción de
cómo lo había hecho anteriormente.
"Fueron mucho más fuertes el shock de tarifas y la depreciación del
tipo de cambio en estos primeros meses de 2018 con respecto a 2017, y aun así
el impacto en la inflación núcleo fue más favorable en términos relativos. El
BCRA tuvo cierto éxito en acotar los efectos de segunda ronda dado el shock
tarifario", dijo Federico Furiase, director de la consultora ECO/GO.
A pesar de todo, los economistas celebraron que el Banco Central
reforzara el mensaje de cara a las expectativas al decir que si la inflación no
baja está preparado para subir la tasa de política monetaria. De esta manera
-según coincidieron los tres- recupera la credibilidad perdida a partir del 28
de diciembre, cuando se vio limitado en el uso de la tasa de interés como instrumento.
|