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Por Javier Blanco - El presidente del Banco Central (BCRA), Federico
Sturzenegger, insistió ayer en caracterizar al proceso de aceleración
inflacionaria que enfrenta la economía como un fenómeno "temporal"
que comenzará a ser superado desde mayo, pero advirtió que si esta previsión no
se comprueba en las próximas semanas, la entidad procederá a "aumentar la
tasa de interés" de referencia para tratar de alcanzar la meta oficial del
15%, prevista para todo 2018.
El funcionario dijo que las semanas que siguen serán importantes para
que el BCRA verifique si esas previsiones tienen sustento en la realidad o no,
pero se mostró confiado en ellas a partir de las acciones que tomó en los
últimos meses, al dejar desde fin de enero en pausa la baja de tasas encarada
tras la flexibilización de metas de fin de 2017 y no dudar en intervenir sobre
el mercado de cambios para anclar la cotización del dólar, tras comprobar que
el sostenido aumento que tuvo la paridad entre diciembre y febrero (cuando
trepó algo más del 16%) había vuelto a ser uno de los motores de la inflación,
junto a los aumentos de tarifas y el impacto de la sequía sobre los precios de
algunos insumos.
Por la confianza que mantiene en su visión de una fuerte desaceleración
desde mayo, Sturzenegger calificó como "adecuado" al actual nivel de
tasas de interés (de 27,25% nominal anual), aunque insistió en que puede entrar
en revisión si las circunstancias lo imponen y evalúa que se hace necesario
"una tasa más alta", que daría lugar a un sendero de tasa de política
monetaria "más contractivo que el que se espera, según el Relevamiento de
Expectativas de Mercados (REM)", anticipó.
El jefe del BCRA reconoció que los malos números de inflación de marzo
no fueron "los que estábamos esperando, sin duda alguna". Pero
insistió en que la decisión del Gobierno de haber concentrado el grueso de los
ajustes tarifarios que tenía previstos en los meses siguientes a las últimas
elecciones le "allana el camino" a la entidad y lo hace "ser
optimista de acá en adelante" sobre la posibilidad de reencauzar un
proceso de desinflación sostenido desde el mes próximo.
"La política monetaria tiene rezagos, y si bien el aumento en los
precios regulados de diciembre nos tomó por sorpresa por su magnitud y no nos
dio tiempo a reaccionar, los que vinieron después ya estaban dentro de nuestras
previsiones", explicó, aunque para evitar lecturas suspicaces, se preocupó
por aclarar que la mención a diciembre no era una crítica. Incluso admitió que
la mayor sorpresa se la llevó por la suba de las naftas, aunque enseguida
aclaró que buena parte de ella había derivado del aumento que tuvieron los
precios del petróleo en el mercado internacional, algo que el propio BCRA no
esperaba.
La misma actitud cautelosa mantuvo al ser consultado si, a la vista de
los resultados, consideraba un error la flexibilización de la meta
inflacionaria dispuesta a fin de 2017. Evitó una respuesta concreta y prefirió
valorar que aquel 28 de diciembre quedó reforzado el compromiso para que el
BCRA reduzca progresivamente en dos años la asistencia al Tesoro (que este año
supondrá $140.000 millones o 1,1% del PBI) hasta llegar a 0,3% del PBI en 2020.
"Entonces podremos decir que eliminamos el impuesto inflacionario, que
llegó a promediar 5% del PBI en los últimos tres años del gobierno
anterior", valoró.
Sturzenegger además volvió a defender la venta de reservas para contener
el avance del dólar y advirtió que, en caso de ser necesario seguir
interviniendo en el mercado cambiario, el BCRA "lo hará, sin ninguna
duda", lo que confirma que seguirán apelando al ancla cambiaria al menos
hasta tener indicios de que el rebrote inflacionario pierde intensidad.
La previsión optimista que el BCRA maneja en relación a una baja de la
inflación desde mayo se apoya, como ya explicara en sus últimos comunicados de
política monetaria, en cuatro factores. La expectativa respecto a que la inflación
de precios regulados, que fue del 3,1% promedio mensual en el primer trimestre,
se reduzca al 1,5% promedio entre mayo y diciembre (fue de 2,4% promedio en
igual período de 2017), dado que el proceso de ajuste en las tarifas entró en
la etapa residual y ya fue realizado en buena medida; su apreciación positiva
sobre el curso de las negociaciones paritarias, que se muestran bastante
alineadas con la meta oficial del 15%; un tipo de cambio que avanzaría a un
ritmo mucho menor al registrado al comienzo del año, y una política monetaria
con espacio para hacerse más contractiva, en caso de ser necesario.
A eso Sturzenegger sumó ayer como nuevo aliciente que las expectativas
no se hayan deteriorado para la segunda parte del año, pese al fuerte repunte
que tuvo la inflación en estos meses. "A fin de año, según el REM se
espera una inflación promedio de 1,27% mensual para el período mayo/diciembre,
y con los últimos datos se espera una del 1,25% mensual", lo que supone
que, a su juicio, el BCRA no debería remontar un "gapp de
credibilidad" tan grande como en años anteriores.
En la consultora ACM vieron a Sturzenegger "tratando de tomar
nuevamente las riendas de la política monetaria, luego de que se haya puesto en
duda la independencia del BCRA para administrar sus herramientas", según
evaluaron en un informe. Pero valoraron que haya cambiado para abordar de forma
"multicausal" el problema inflacionario, al sumar a la tasa de
interés otras herramientas.
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