Por LUIS APARICIO - El dólar ha sido la inversión más atractiva que ha podido hacer un europeo en el año. El billete verde se ha revalorizado el 6,7% en estos casi cinco meses, batiendo a bonos, bolsa y, por supuesto, depósitos bancarios. Una tendencia de apreciación no esperada pero que, según los expertos, se mantendrá a corto plazo con un euro en 1,20-1,25 dólares. La fortaleza de la economía estadounidense, el atractivo diferencial de tipos sobre Europa y las incógnitas de ratificación de la Constitución europea juegan a favor del dólar. El sentimiento del mercado ha cambiado y los gigantescos déficits (público y exterior) de la economía estadounidense han perdido peso en el discurso bajista que arrastra el dólar desde hace más de un año. Poco a poco, sin demasiado ruido, el dólar ha pasado de necesitar 1,3554 unidades para valer un euro, tal y como ocurría el pasado 31 de diciembre, a 1,2636 unidades. Y eso, que el consenso apuntaba a que un euro llegaría a valer 1,4 dólares. Las últimas semanas han sido claves en el cambio de sentimiento hacia la divisa estadounidense. Parece que la economía de EE UU sigue creciendo a buen ritmo, el diferencial de tipos empieza a ser más que apreciable –el precio del dinero es un punto superior al de los mercados europeos y en los bonos se supera los 0,8 puntos- y, además, los inversores no ven muy claro los resultados de los referendum de la Constitución. También pesa la esperada liberalización del yuan chino que, cada vez, se ve más próxima y quita tensión apreciatoria a la moneda europea.
Alexis Ortega, director de divisas de Finagentes, considera que se está viviendo un año de transición en el mercado de divisas. “Después de dos años de depreciación, el sentimiento ha cambiado y a corto plazo veo el euro en 1,25 dólares ya que los aspectos positivos (crecimiento, tipos de interés más alto, buenos datos de empleo) se están imponiendo en relación a los negativos, básicamente los fuertes desequilibrios presupuestario y exterior de EE UU”, indica. Además, la liberalización del yuan chino está próxima. “Las noticias de las últimas semanas aunque no se han confirmado nos explican claramente que el movimiento va a ser pronto y que, además, se producirá mediante el establecimiento de una horquilla de oscilación amplia frente al dólar, descartándose la posibilidad de fluctuación libre de la moneda china: elementos que quitan presión el euro”, concluye.
Antonio Villaroya, analista de renta fija de Merrill Lynch, está convencido de que si se mantiene el positivo diferencial de crecimiento de Estados Unidos frente a la eurozona y, además, el de tipos de interés, el dólar se seguirá apreciando frente al euro y es probable que la divisa europea se pague a 1,20 dólares. Para Villaroya es determinante el proceso de ratificación de la Constitución europea: “si no es Francia, será Holanda o finalmente el Reino Unido quienes no la den su apoyo, perjudicando la cotización del euro. También la pérdida de credibilidad del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) tiene un efecto depreciatorio sobre la divisa”, explica. Un sentimiento de caída que comparte con los gestores consultados por Merrill Lynch en su tradicional encuesta mensual, donde se refleja que este colectivo espera que la divisa americana se deprecie más.
Las previsiones elaboradas por Morgan Stanley sitúan la relación euro/dólar en 1,26 para final de año y consideran que la depreciación continuará a lo largo del próximo ejercicio hasta los 1,20 dólares. Puede ser un buen momento para adquirir activos estadounidenses, confiados en que sólo por el tipo de cambio el inversor obtendrá una ganancia. Una pronóstico reforzado por los intereses más altos que se pagan en esa economía. Los expertos de Union de Bancos Suizos (UBS) anunciaban ayer mismo que elevarán su previsión para la cotización del dólar frente al euro, a la vista de que “en el corto plazo los riesgos son claramente de fortalecimiento” para la divisa estadounidense. La firma reconoce que su previsión a un mes de un euro a 1,33 dólares es ahora insostenible
Desde Inversis Banco achacan el fortalecimiento del dólar a que ha crecido la especulación sobre una revaluación del yuan de China para dentro de poco. El razonamiento del mercado es que, de producirse constituiría un alivio competitivo para los demás países asiáticos y por esto estarían más dispuestos a aceptar una apreciación de sus divisas frente al dólar. En este caso habría menos necesidad para el euro de ser “contrapartida” de una bajada del dólar. En segundo lugar se está abriendo otra vez la brecha entre el crecimiento de EE UU y de la eurozona. Por ello, los analistas de Inversis esperan “un fortalecimiento del dólar que puede durar un tiempo, unos 3 ó 6 meses, a partir de los cuales probablemente se imponga otra vez los desequilibrios exteriores de EE UU Como factor principal”. .