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Por Javier Blanco - Con rezago de un día respecto de cómo se había
movido en el resto del mundo, el dólar subió
fuerte aquí ayer, para alcanzar un nuevo máximo nominal para la venta de $20,55
a nivel mayorista y $20,84 al público, aunque el Banco Central(BCRA) sacrificó otros US$853,3 millones de
sus reservas para evitar que una devaluación mayor del peso reimpulse la
inflación.
Al arsenal oficial contra esa divisa se sumó también el primer ajuste
al alza en las tasasde interés que también validó
el BCRA desde que, a fines de 2017, el Gobierno le impuso bajarlas.
Ambos movimientos dejaron a la vista un cambio en la estrategia oficial
para enfrentar la corrida contra el peso, que alcanzó anteayer una magnitud tal
que hizo a algunos compatriotas recordar episodios de pasadas crisis y casi no
perdió intensidad en la víspera, pese a la combinación de instrumentos a la que
apelaron las autoridades para tratar de contenerla.
La corrida tiene origen en un contexto internacional de mercados más
adverso, que estimula la salida de fondos de todos los mercados emergentes, en
general, al pasar a mostrarse muy firmes en los últimos días las tasas de
interés en los Estados Unidos. Pero en el caso argentino resultó potenciada al
comenzar a regir desde ayer el impuesto a la renta financiera a los
extranjeros.
El temor oficial a que todo resultara emparentado con una crisis quedó a
la vista en los esfuerzos realizados por el jefe de Gabinete, Marcos Peña, para
rechazar esa idea.
"Tenemos un Banco Central robusto, con reservas, un equipo muy
sólido. Lo más importante es darles tranquilidad a los argentinos de que no hay
motivo para pensar que esto pueda indicar una crisis ni mucho menos. La
economía está avanzando, así que no hay que prender luces de alarma y sí
ocuparse, como corresponde", sostuvo el funcionario al ser consultado
sobre las razones que impulsaron anteayer una venta de reservas de casi US$1500
millones.
La dimensión que alcanzó el reflujo de los fondos que habían entrado al
país fuertemente en 2017 para aprovechar un tipo de cambio estable y tasas de
interés positivas (en un mundo por entonces dominado por las tasas bajas)
pareció convencer al BCRA de dosificar esfuerzos y sumar artillería para
enfrentar la embestida.
La pista sobre un cambio en la estrategia oficial quedó a la vista
apenas la plaza local reinició ayer sus operaciones. Contrariamente a lo que
había sucedido anteayer, las pantallas abrieron sin posturas de venta del BCRA,
lo que hizo que el precio del billete (que venía contenido a fuerza de
liquidación de reservas) se comenzara a disparar.
"El mercado de dólar spot (contado) abrió hipertomador, presionado
por demanda tanto local como offshore", describió en su informe Global Agro
Brokers. "Sin presencia del BCRA el dólar saltó de una apertura simbólica
de $20,26 a $20,40, así siguió hasta cruzar la barrera de los $20,50",
coincidió en describir Gustavo Quintana, de PR Cambios.
En ese nivel de precios apareció el BCRA "colocando posturas de
US$50 millones y regulando de ahí en más para ir conteniendo las necesidades de
los operadores de los bancos. Así fue que llegó a operarse a $20,60 antes de
ajustar en los minutos finales algo a la baja y cerrar a $20,55",
describió Fernando Izzo, de la corredora de Cambio ABC.
Siguiendo la tendencia del mercado mayorista, la cotización del billete
al público fue escalando de $20,70 a $20,79 antes de cerrar a un promedio de
$20,84, según los cortes que toma el ente monetario.
De esta manera, la jornada cerró con una devaluación del 1,4% del peso
que permitió una recuperación del 1,5% en la competitividad cambiaria nominal
argentina, dado que en la víspera el resto de las monedas de la región se
revaluaron contra el dólar, al caer del 3,03 al 2,99% la tasa de los Bonos del
Tesoro de Estados Unidos a 10 años.
La contracara es que la suba promedio de 29 centavos que registró el
dólar tanto a nivel mayorista (pasó de $20,25 a 20,55) como en el segmento
minorista (escaló de $20,55 a 20,84) significó el mayor salto diario del
billete en lo que va de 2018, al dejar atrás la suba de 27 centavos que había
promediado al cerrar febrero y sería la que terminaría -por entonces- de
convencer al BCRA de pasar a limitar los aumentos de la divisa, tras haberlos observado
pasivamente por más de tres meses.
Los operadores avalaron el cambio de estrategia oficial, aunque
recrudecieron las preguntas sobre los motivos de la conducta que adoptó el BCRA
en la rueda previa.
"Vender casi US$1500 millones anteayer a $20,25 para hoy soltarlo y
dejarlo correr arriba de $20,50 fue un pésimo negocio para el BCRA",
observó el economista Guido Lorenzo, de la consultora ACM.
"Anclar el dólar con intervenciones récord cuando todas las demás
monedas se devalúan es alimentar que se generen y aumenten expectativas de
devaluación que se irán metiendo progresivamente en los precios. Es una
trampa" advirtió Hernán Hirsch, de FyEConsult.
"Era insostenible clavar el dólar perdiendo reservas y resignando
competitividad cambiaria con la tasa en Estados Unidos moviéndose arriba del
3%. Ahora al menos reaccionaron. Veremos cómo sigue", opinó por su parte
Federico Furiase, del Estudio Eco/Go, aunque la sensación mayor es que el
mercado tenderá a reequilibrarse en unos días a menos que el contexto financiero
global tienda a desmejorar.
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