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Por Esteban Vaughan - Si
hay un sector que se ha mantenido al margen de los vaivenes de la economía, ese
es el inmobiliario.
Tras varios años de escasa participación de los
créditos hipotecarios para financiar la compra de viviendas, era el candidato a
permanecer ajeno a todo tipo de avatares.
Sin embargo, las luces de alerta también
comenzaron a prenderse en esta actividad. Y no precisamente por una
caída en la demanda de préstamos que indexan por UVA, pero sí por el
encarecimiento de las cuotas.
La suba de la tasa de interés, la mayor restricción
en la relación cuota-ingreso, el repunte del dólar a lo largo del año y el
incremento del precio de los inmuebles se
combinaron para generar inquietud en un sistema de fondeo que ha sido
capaz de motorizar al rubro del ladrillo.
Esto ocurre en medio del desafío que se autoimpusiera Macri al asumir:
revolucionar el mundo del crédito a largo plazo para apalancar la compra de
viviendas. De hecho:
- El Gobierno apunta a lograr la meta de 100.000
créditos UVA a otorgar este
año, partiendo de un piso de 65.000 rubricados en 2017.
- Para el 2019, el objetivo es aún más
ambicioso: alcanzar los 150.000 préstamos.
La pregunta que surge es si esos guarismos son
alcanzables, teniendo en cuenta los cambios que vienen ocurriendo tanto en las
condiciones para tomar un crédito como en otras variables de la economía.
Los especialistas, todavía acomodándose al nuevo
contexto, coinciden en señalar que esas alteraciones tienen la fuerza
suficiente como para modificar las previsiones trazadas en el arranque del
2018.
"Es imposible analizar la situación actual con
los mismos argumentos de hace unos meses. Las condiciones cambiaron y
habrá que repensar todo, ya con otras reglas", afirma a iProfesional Jorge
Toselli, de JT Inmobiliaria.
Así, el especialista se refiere a algunos aspectos
claves que obligan tanto a los bancos como a los interesados en un hipotecario
a rehacer sus cuentas. Sucede que:
-El Banco Nación incrementó el
costo de estas líneas, medida que rige desde este 1 de mayo. Quienes cobren a
través de esta entidad pasarán a pagar un 6,5% de tasa real (es
decir, por encima de la inflación)
-El tipo de interés final ahora es
del 26,5% anual. Es decir, tres puntos más que hasta hace unos días
(23,5%).
-La previsión es que este repunte redundará en un incremento
de hasta el 40% del monto a financiar
-Así, por ejemplo, quienes pidan un crédito
de $1 millón (por el que antes pagaban unos $6.500) pasarán a
afrontar una obligación mensual de $9.100.
Pablo Torres, Deputy Manager de First Corporate
Finance Advisors, cree que la medida tomada por el Banco Nación será imitada por
el resto de las entidades, y que esto dará lugar a un escenario
distinto al de tiempo atrás.
"Dada la magnitud de este encarecimiento, las
entidades deberán analizar si incrementan los montos a prestar y si darán más
plazo para devolver el dinero", apunta Torres.
En cuanto a cómo observa el arranque del año, el
ejecutivo indica: "Los créditos hipotecarios tuvieron un crecimiento
promedio del 8,2% en los primeros tres meses, mientras que en el último
trimestre del 2017 había sido del 10,6%".
Futuro con muchas
dudas
La gran incógnita para los bancos es la evolución que tendrán
los créditosUVA ante el nuevo
contexto económico. Y, por sobre todo, la respuesta del público.
Sucede que un pequeño incremento de la tasa produce
una importante alteración en el total del monto a cancelar.
"Para un dos ambientes que vale u$s100.000 y
por el que se pide al banco $1,3 millones, una diferencia de apenas 1% en
la tasa implica un cambio de hasta $320.000 a valores de hoy",
grafica el economista Mariano Otálora.
Tal como diera cuenta iProfesional, esa
modificación del monto se amplía cuanto mayor es el plazo. Sin considerar el
efecto inflacionario, por cada millón de pesos que se solicite el
importe a abonar puede agrandarse:
- Desde $60.000, para un crédito a 10 años y
una suba de la tasa real del 5% al 6%
- Hasta $250.000, para 30 años y alza del 8%
al 9% del tipo de interés.
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