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El mercado cambiario argentino retoma su actividad luego del feriado
extra large. Desde este miércoles a las 10 se podrá testear en plenitud cómo
operan sobre el precio del dólar la fuerte suba de tasas de interés que
anunció el Banco Central en el mediodía del viernes y, no menos importante, la
situación internacional: puntualmente la evolución de las tasas de interés
en los Estados Unidos, tanto la que define la Reserva Federal como la que
rinden los bonos del Tesoro a 10 años que emite el Tesoro de ese país. Y
adicionalmente, la evolución de las monedas emergentes contra el
dólar estadounidense.
Es cierto que el efecto de la suba de 300 puntos básicos que
anunció el Banco Central el viernes mientras el mercado estaba operando, enfrió
la escalada del dólar, aunque también en ese punto ayudó que el Central siguió
vendiendo dólares después de mover la tasa. La tasa de referencia de
política monetaria saltó de 27,25% a 30,25%.
El otro factor que agitó el tipo de cambio estaría neutralizado: la
masiva venta de Lebacs en manos de fondos extranjeros - motivada por
la intención de dichos fondos a no quedar alcanzados por el impuesto a la renta
financiera- ya estaría agotada.
Entre hoy y mañana se reúne la Fed estadounidense para definir
qué hacer con las tasas de interés de referencia en ese país. La expectativa
del mercado es que no tocarán nada ahora, pero dejarán todo listo para la
próxima reunión de junio.
La tasa de los bonos a 10 años se movió para arriba la semana
pasada como reflejo del temor a un rebrote de la inflación en los Estados
Unidos. La presión contra el peso argentino coincidió con que esa tasa
superó el 3%, aunque luego retrocedió y ayer cerró en 2,96%.
El fortalecimiento del dólar contra las monedas del mundo se plasmó en
devaluaciones de las monedas emergentes. Es otro factor a seguir de cerca. El
dólar en Brasil volvió al nivel de 3,50 reales, cuando unos días atrás estaba
en 3,35 reales.
De todas maneras, y mirando estrictamente el mercado local, la suba de
tasas que decidió el viernes el BCRA no es solo un endurecimiento de la
política monetaria para controlar el tipo de cambio y evitar -en lo posible-
que el dólar termine recalentando la inflación.
Lo que se observó en los últimos días es cierta satisfacción de los
analistas financieros en ver que el Banco Central recuperó la iniciativa para
manejar la política monetaria. Desde la recalibración de metas de inflación de
fines de 2017 , el mercado interpretó que el BCRA había perdido autonomía. El
fuerte aumento de tasas mejoró la posición de Federico Sturzenegger y ahora
parece haber, a ojos de los mercados, más compromiso del Gobierno para trabajar
en acercarse lo más posible a las metas de inflación de este año.
“Me parece que la señal del Banco Central marcando fuerte la cancha con
la suba de tasa y comprometiéndose a subir más si continúa la presión aumenta
el costo de oportunidad de desarmar lebac para pasarse a dólares. Por eso, sin
ruido afuera creo que la señal de tasa llevará a estabilizar la demanda de
pesos” consideró Federico Furiase, de la consultora Eco Go.
No es, por cierto, un escenario totalmente estable. Es poco lo que se
puede hacer cuando lo que se mueven son las variables de Wall Street. El
mercado local sabe que buena parte de la estabilidad local depende de que
afuera no hagan olas. Y por lo que se ve, se vienen días movidos, afuera y
adentro.
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