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Por José Luis Brea - Por primera vez en la era Macri, los mercados le
plantean al país una objeción. Lo hacen por una combinación de factores
internos y externos, y a partir de una fecha precisa: el 28 de diciembre de
2017. Fue el día de la inusual conferencia de prensa en la que el equipo
económico, el jefe de Gabinete y el presidente del Banco Central anunciaron un
relajamiento de las metas de inflación y anticiparon una baja de la tasa de
interés. Señales que los mercados juzgaron contradictorias pero que, por sobre
todo, alarmaron por lo que implicaban en materia de pérdida de autonomía del
BCRA a manos del Gobierno.
A ese ruido interno pronto se le sumó el externo: con Donald Trump en la
Casa Blanca, se esperan una economía y una inflación en crecimiento. Por eso la
Reserva Federal de EE.UU. subió la tasa de interés de referencia en diciembre y
en marzo, y si bien ayer la mantuvo en el rango de 1,50/1,75%, prevé un
recalentamiento de la economía que la llevará a aplicar nuevas alzas. El
panorama hace subir el rendimiento de los bonos del Tesoro de EE.UU., que
atraen a los inversores como activo de refugio y encarece el financiamiento
para el país, ya que hay que darles un mayor interés para que elijan apostar
por deuda local en vez de norteamericana.
Para colmo, justo cuando la tasa del bono de EE.UU. tocaba el 3% entraba
en vigor aquí el impuesto a la renta financiera para los extranjeros, que los
llevó a deshacer posiciones en pesos, volcarse al dólar e irse.
Con el fortalecimiento de la economía norteamericana, alentada por una
rebaja impositiva, mayor empleo y consumo, se fortalece el dólar, lo cual, como
contrapartida, hace perder valor a las demás monedas, en particular a las de
los países emergentes. Otro factor de presión para que el peso retroceda y, por
ende, suba la cotización local del dólar.
En este contexto complejo, la Argentina aparece más frágil. A sabiendas
de que el gradualismo elegido por el Gobierno para ajustar la economía requiere
un alto endeudamiento, los mercados perciben que la vulnerabilidad es superior
a la de otros países. Lo refleja el índice de riesgo país. La Argentina arrancó
el año en 347 puntos y hoy está en 431, un salto mucho mayor al de, por
ejemplo, Brasil, Uruguay o México.
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