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Por Leandro Gabin - La sorpresiva suba de tasas del viernes,
dispuesta por el Banco Central, hizo creer a algunos que los inversores se
volcarían a los activos en pesos y que, en consecuencia, el mercado iba a
conseguir algo de tranquilidad.
¿Cuánto? Quizás no mucho, pero sí lo suficiente como para bajar un poco
el nerviosismo y calmar ansiedades. Sin embargo, ese presagio se
licuó ni bien los operadores arrancaron su jornada del lunes.
Para empezar, observaron cómo se devaluaba el real y el peso
mexicano, dos monedas que están bastante "correlacionadas" con la
divisa local: si ambas se mueven, es muy probable que el peso argentino sienta
ese rigor.
Y así fue. Pero, además, este efecto se vio potenciado por la
incesante fuga de capitales que afecta a los bonos albicelestes.
Para muchos, sufren una toma "Doble Nelson": contexto
global enrarecido combinado con salida de inversores extranjeros posicionados
en Lebac (a raíz del nuevo impuesto que recae sobre ellos).
Desde el Banco Central tratan de transmitir calma y
hacen correr la voz de que la huida se debe más que nada a lo que acontece
fronteras afuera. Pero lo cierto es que ese argumento no resulta del todo
creíble en las mesas de dinero de los bancos.
Los principales players desoyen esa presunción. Más bien, creen que el
problema tiene su raíz en que Federico Sturzenegger se quedó corto con
su estimación sobre la cantidad de Lebac en manos de no residentes:
- Oficialmente se hacía referencia a un stock del 8% de estos
títulos.Hablando en plata, unos u$s5.000 millones
- Pero los bancos extranjeros que operan como corresponsales de
algunos grandes fondos manejan otras cifras: u$s7.000 a 8.000 millones
Para un importante operador de la City, la conclusión es clara:
"Hubo una subestimación y es por eso que se siguen viendo más
ventas de Lebac a cambio de dólares. Este proceso aún está
lejos de llegar a su fin".
La extremada volatilidad del peso inquieta a los grandes fondos del
exterior. De hecho, muchos aceleraron sus ventas de activos locales por
los vaivenes con el dólar.
Además, se conoció otro dato que no pasó desapercibido:
- El peso argentino es la moneda que más se
devaluó en el mundo en lo que va del año
- Con una depreciación de más del 12%, superó al rublo ruso (9,8%) y a
la lira turca (8,9%), que ocuparon el segundo y tercer puesto.
- El cuarto lugar quedó para el real brasileño (8,5%)
Mercado agitado
"El Banco Central es criticado por su poco clara política
de intervención, además de que ser poco efectiva. El problema es que
el mercado local es poco líquido. Eso hace que, para salir, haya que pagar
cualquier precio y eso genera molestias fuera del país", señala a iProfesional el
jefe de una mesa bancaria.
También en Wall Street se sintió el malhumor con los
bonos argentinos, tanto por los emitidos en dólares como los nominados en
pesos.
En la lista de los grandes perdedores se posicionó el "Bono
del Siglo" (a 100 años) que derrapó 3,30% y el Bonar 2037,
que cayó casi 4%.
Los títulos de la Provincia de Buenos Aires también
sufrieron el castigo y cedieron casi 2% este miércoles.
"Hay salida de todas las posiciones. Forma parte de un
reacomodamiento de carteras al que todavía le queda un trecho", afirman
los especialistas.
En la City porteña revelan que en los últimos días se vienen repitiendo
los llamados de grandes fondos del exterior a los bancos con losque operan y que la consulta es la misma:
qué está pasando en la Argentina.
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que había invertido en Lebac, las vendió y se fue"
Sucede que, más allá del mal clima global, los activos locales
amplifican su caída: si el real cede 1,5%, el peso derrapa el doble, más
de 3%.
Con la devaluación del miércoles, quienes se habían subido a la "bicicleta"
(carry trade en terminología más precisa) perdieron en un día la ganancia
del mes.
"Cambios tan abruptos no suceden en ningún mercado comparable. Hoy,
a muchos les conviene apostar por otras plazas en las que la tasa
real de ganancia es más predecible. Argentina es demasiado volátil",
afirman.
Inversores piden más tasa en pesos
En medio de este contexto incierto, hay algo que viene asomando como un claro
indicador: pese a la reciente suba, los grandes fondos del
exterior no se sienten muy atraídos por la actual tasa.
Tanto es así que para comprar bonos argentinos están
"pulseando" para que el Banco Central vuelva a subirla.
Actualmente, el tipo de interés de referencia se ubica en 30,25% (tras
la suba de 300 puntos básicos del viernes).
¿Y por qué quieren más? Básicamente por la alta inflación, la
reciente devaluación y nivel de riesgo.
"Esa combinación los lleva a demandar más tasa para mantener sus
posiciones en pesos", indica una fuente a iProfesional.
En este marco, surge de modo inevitable la pregunta sobre cuál sería ese
"número mágico" capaz de conformar al mercado.
La respuesta genera cierto escalofrío en algunos: en las mesas
de dinero creen que Federico Sturzenegger tendría que subir 500 puntos
básicos el costo del dinero para ponerle fin a la corrida.
Si el corredor de pases fuera de 35,25%, al inversor obtendría
una tasa nominal mensual cercana al 3%. Además, le podría sacar diez
puntos de ventaja a la inflación proyectada.
"Recién a ese nivel volverían los fondos del exterior. Incluso,
creo que hay una pulseada para que eso suceda, luego de que el Gobierno se
equivocaraen creer que estaba regalando tasa en enero forzando un recorte a
pedido de Jefatura de Gabinete", completa la fuente consultada.
Otro dato que el mercado da como seguro es que al Banco Central le
resultará insostenible seguir vendiendo tanta cantidad de
dólares.
Desde que empezó la sangría, a fines del mes pasado, ya se desprendió de
algo más de u$s5.000 millones, de modo que las reservas cayeron por debajo
de los u$s56.000 millones.
"Hoy (por el miércoles) se lo dejó flotar y se intervino sólo
cuándo dio saltos demasiado bruscos, como al principio de la rueda",
afirmaron desde el Central.
"Para el Banco Central, lo importante es haber dado una señal de
política monetaria subiendo la tasael viernes pasado. El criterio siempre fue
el mismo: flotación cambiaria con intervención sólo si hay
situaciones disruptivas", añaden.
¿Esto quiere decir que podrían bajar ese nivel de intervención? Algunos
creen que ese esquema sólo es posible si vuelve a darse un salto en las tasas
que sirva para convencer al mercado de que "el que apuesta al dólarpierde".
Por lo pronto, un gran riesgo que enfrenta Sturzenegger es que
se dé inicio a un "efecto contagio" hacia pequeños ahorristas. Es
decir, que empiece a verse a más gente apersonándose en los mostradores de
los bancos.
Desde una de las entidades con más sucursales señalan a iProfesional que
"hasta ahora no ha habido un movimiento significativo de
minoristas".
"Hay que ver qué pasa en estos días, que es cuando empiezan a cobrarse los sueldos.
Es decir, si el público comienza a dolarizarse con más intensidad o
no", reseñan.
A la fuga del "hotmoney" -como se conoce a los importantes
fondos que operan rápidamente en los mercados- podría sumarse el "chiquitaje",
capaz de agrandar la salida.
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