Por
Sofía Diamante - Cuando el Gobierno decidió cambiar la forma de financiar el
déficit fiscal -pasó de bajar el ritmo de impresión de billetes a aumentar la
deuda externa- las tasas de interés internacionales todavía eran bajas.
Desde
entonces, los analistas advertían sobre la vulnerabilidad del país si el costo
de pedir dinero afuera aumentaba. Y eso es lo que finalmente ocurrió, cuando el
presidente de Estados Unidos, Donald Trump ,
decidió cambiar al titular de la Reserva Federal (la denominada Fed, el banco
central estadounidense) hace exactamente tres meses.
El 5 de
febrero, la economista Janet Yellen dejaba el cargo y asumía el jurista Jerome
Powell, que prometió que de cara al futuro el banco
central norteamericano iba a buscar un "equilibrio"
para evitar una "economía sobrecalentada", dando a entender que no le
iba a temblar el pulso a la hora de volver a subir la tasa de referencia.
La época de tasas bajas había comenzado con la crisis financiera de 2008.
Ben Bernanke era el presidente y ordenó reducir el costo del crédito con el fin
de evitar un caída del crecimiento del producto y para intentar revivir la
economía estadounidense.
El 21 de marzo,
entonces, Powell ordenó la suba de la tasa de interés en un cuarto de punto
porcentual y quedó en un rango de entre 1,5% y 1,75%. Y se especula que la tasa
finalizará el año en alrededor del 2,1%, por lo tanto todavía se esperan más
aumentos en el costo del dinero.
¿Cómo le impacta a
la Argentina?
Los bonos de
Estados Unidos son los más seguros y los que tienen una tasa de interés más
baja. La semana pasada, el gobierno estadounidense decidió subir también el
rendimiento de esos títulos a 10 años al 3%, que son los que sirven de
referencia para establecer la tasa de riesgo del resto de los mercados.
Eso repercute
directamente en un aumento en el precio del dinero de los demás países para
competir con los bonos de Estados Unidos. Pero la suba de tasas no impide que
algunos fondos de inversión muden los capitales especulativos desde los activos
financieros de mayor riesgo (como los que ofrece la Argentina y el resto de los
países emergentes) a los más seguros (Bonos del Tesoro), como reacción al
incertidumbre en el contexto económico, lo que se llama en la jerga financiera
"Fly to quality".
En concreto,
significa que las carteras de extranjeros que invierten en activos argentinos
deciden vender los pesos y comprar dólares para depositarlos en mercados más
seguros. Al demandar dólares, el precio de la divisa estadounidense aumenta y
el peso se devalúa.
Con la suba de
la tasa de interés que dispuso nuevamente ayer el Banco
Central-el segundo aumento en menos de una semana- la entidad
monetaria apuesta a hacer atractivo el mercado argentino para que los
inversionistas mantengan sus activos en el país, o para atraer una nueva
entrada de capitales financieros. Hasta ahora, esa política no dio el resultado
esperado.
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