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Por Juan Bergelin - El miércoles de la semana pasada, uno
de los detonantes que activó la disparada del dólar fue el desarme de Lebac por
parte de inversores extranjeros, anticipándose a la entrada en vigencia del
impuesto a la renta financiera vendieron sus letras, en un contexto de suba de
tasas en Estados Unidos. Del otro lado, los bancos fueron la contraparte de
estas ventas y se quedaron con gran parte de las letras que vendían de la
cartera de sus clientes y luego recurrieron a las Leliq para hacerse de
liquidez.
Según los últimos
datos del Banco Central, entre el 24 de abril y el 2 de mayo el stock total de
Lebac se redujo $13.907 millones, pasando de $1.238.241 millones a $1.224.334
millones. En paralelo, en esos días, el stock de letras del BCRA en los bancos
pasó de $337.557 millones a $394.699 millones, un alza de $57.142 millones.
Así, la participación de las Lebac en manos de los bancos respecto al total
aumentó del 27,26% al 32,24%.
El
desarme de Leliq de los bancos -que como aún no tiene un mercado secundario
desarrollado esperaban al vencimiento y no lo renovaban- también se reflejó en
las estadísticas del Banco Central, que muestran una baja de más de 119.560
millones de pesos, al pasar de $174.008 millones a $54.447 millones.
Así,
entre ambos títulos el organismo monetario retiró del mercado cerca de 83.000
millones de pesos del mercado la semana pasada, la mayor parte a través de las
Letras de Liquidez, que operan solamente los bancos.
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