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El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne ,
buscó anoche llevar tranquilidad frente a la apertura del mercado cambiario de
hoy, tras las turbulencias vividas la
semana pasada. "El dólar puede subir o puede bajar. Lo que se
ha movido la cotización el último mes es muy parecido a lo que pasó con otras
monedas. La idea es que la volatilidad sea baja, pero sabiendo que tenemos una
moneda que flota, y que si otras monedas de países con los que comerciamos
pierden valor, tenemos que movernos para no perder empleo y que se mantenga el
proceso de crecimiento", respondió en el programa de televisión La
cornisa, que se emitió anoche en el canal América TV.
Y advirtió que, en caso de ser
necesario, el Banco Central podría
volver a intervenir en el mercado cambiario para evitar que la cotización
del dólar se
dispare. "Cuando sentimos una presión adicional nos juntamos [el equipo
económico], miramos los mercados y tomamos las medidas que sean
necesarias", señaló.
Volvió a admitir, como lo
había hecho en la conferencia de prensa del viernes, que la devaluación del
peso de los últimos días tendrá un impacto en la inflación de mayo. "Evidentemente, algo de
traspaso va a haber. La regla indica que por cada punto de devaluación más o
menos un cuarto se traspasa a precios. El impacto es acotado", quiso
tranquilizar.
Al respecto, puntualizó que la
inflación de este mes será un poco mayor que la esperada, " pero será más baja que en abril".
Y pronosticó: "Esperamos que sea inferior al 2%, porque no habrá aumentos
de tarifas de
electricidad y gas y va a impactar la baja de impuestos que aplicó la
gobernadora María Eugenia Vidal" en la provincia de Buenos Aires.
Respecto de la posibilidad de
que mantener las tasas de interés del Banco Central en el 40% (como lo dispuso
el viernes la entidad monetaria) provoque una desaceleración de la actividad
económica, Dujovne lo admitió, pero señaló: "Los argentinos aprendimos que
no hay nada peor que una crisis macroeconómica, que trae oleada de pobres y más
recesión. Lo primero que hay que evitar es la crisis". ¿Que podía ser
fuerte?, le preguntó el periodista Luis Majul. "No, pero si el tipo de
cambio seguía subiendo podía empeorar", contestó.
Insistió en que el Gobierno
hará sintonía fina para determina en qué momento debe empezar a bajar la tasa
de interés (en la conferencia del viernes había dicho que esta suba es
"transitoria"), pero se cuidó de respetar la independencia del Banco
Central (lo que el mercado sigue con particular celo, desde que a fines del año
pasado la Jefatura de Gabinete impuso una baja de tasas), al señalar que será
el BCRA el que determinará "a qué ritmo baja la tasa de interés".
Tuvo esta vez un gesto de
convivencia hacia la oposición. Más allá de insistir en que el proyecto de
retrotraer los aumentos de tarifas es "demagógico", por el costo que tendría
en términos fiscales "y porque no es el rol del Congreso fijar la política
tarifaria", dijo que en muchas ocasiones " la oposición ha jugado un rol
muy importante para la gobernabilidad", apoyando el
tratamiento de proyectos oficiales en el Parlamento.
Denuncias
Cuando se lo consultó por las
publicaciones que mostraron que mantiene sus inversiones personales en el exterior,
dijo que no lo había dicho públicamente "porque uno, cuando es
funcionario, tiene que hablar a través de sus declaraciones juradas". Y
explicó que tiene casi todos sus activos invertidos en bonos argentinos,
"con lo cual es lo mismo que estén en el exterior o en el país", y
anticipó sobre sus declaraciones de 2017 y de este año: "Van a ver que una
parte sustantiva de mis inversiones las he traído al país".
Para el final, mirando a
cámara, pidió al público "tener tranquilidad". "Estamos en manos
de un gobierno que está preocupado por mantener este proceso de crecimiento y
el empleo y cuidar a los que menos tienen. Sepan que vamos a tener seguramente
semanas tranquilas".
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