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Rafael Mathus Ruiz -
WASHINGTON.- El regreso de la
Argentina al FMI fue recibido en Washington y en Wall Street
con cierta sorpresa, interrogantes (uno clave: cuánto dinero se obtendrá),
respaldo al Gobierno y a la decisión y una advertencia: Mauricio Macri jugó
"su última carta".
"Si esto no le sale bien, ya no tiene plan B para ir por la
reelección", lanzó un directivo de un fondo de inversión, quien avaló la
movida para revertir el azote del mercado, que quizá no alcance del todo:
"Te falta que pare la fortaleza del dólar. Sin esa ancla de afuera, es muy
difícil". Otro manager dijo que recurrir al Fondo era "la parte
necesaria" para completar la ofensiva para recuperar terreno perdido y
tratar de ponerse "delante de la crisis". Lamentó el timing:
"Ir a pedir una línea contingente no es malo. La tienen muchos países. Lo
malo fue no haberlo tenido antes como un plan de contingencia", indicó.
En Washington, en el Departamento de Estado, el anuncio de Macri
convirtió a la Argentina en protagonista excluyente de la conferencia anual del
Consejo de las Américas por motivos olvidados en el pasado. En uno de los
paneles, Shawn Donnan, editor del Financial Times -que llevó a
su tapa el regreso de la Argentina al Fondo-, le preguntó a David Malplass, del
Departamento del Tesoro, si veía el inicio de una crisis en las economías
emergentes. Malplass dijo que no, reiteró el respaldo a las reformas de Macri y
apuntó, respecto de la negociación con el FMI: "Vamos a mirar esas
discusiones de cerca". Otro de los funcionarios presentes en ese panel fue
Marcello Estevão, secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de
Finanzas de Brasil. Al finalizar, dijo a LA NACION que Brasil
estaba "muy bien preparado" para capear estos cimbronazos y minimizó
el vendaval que se vivía en la Argentina.
"La Argentina es un gran socio comercial de Brasil y aliado
histórico en muchas áreas. El gobierno de Macri está haciendo un trabajo
óptimo, no estamos preocupados", dijo. "El FMI existe para ayudar a
países que enfrentan problemas temporales de balance de pagos o problemas
macroeconómicos temporales. Está para ayudar a la Argentina. No es una mala
señal. La Argentina es un país miembro y está pidiendo una ayuda temporal para
suavizar el impacto en la economía", agregó.
Ayer, el monto del acuerdo que buscará la Argentina era la gran
incógnita que todos intentaban dilucidar. Una fuente de un banco de inversión
dijo que los mercados podían llegar a recibir "muy bien" un acuerdo
con el Fondo si el monto era alto. "Vos tenés que dar la señal de que la
plata es suficiente para que el mercado ni siquiera se anime a testearte.
Treinta mil palos es un piso. Tiene que ser más cerca de 40 o 50.000",
dijo un analista.
Otra fuente indicó que si el Banco Central puede salir a mostrar que
dispone de 80.000 millones de dólares en las reservas habrá menos incentivos
para comprar. "Tienen que tener una bazuca, si no, no sirve", dijo
otra fuente, en referencia al monto que puede llegar a cerrar el ministro de
Hacienda, Nicolás Dujovne, con el organismo internacional.
Hubo voces más críticas con el oficialismo. "Está bien que hayan
ido al Fondo Monetario Internacional. Tienen que restaurar la confianza y
lograr un sello de administrador prudente que hoy no pueden mostrar", dijo
otro ejecutivo de otro fondo de inversión. "El problema es que no tienen
un plan", cerró.
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