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Por Rafael Mathus
Ruiz - Por WASHINGTON.- La Argentina buscará cerrar un acuerdo stand-by de
"alto acceso" con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para
disponer de un colchón financiero que envíe una clara señal al mercado y ayude
al Gobierno a contener la corrida contra el peso -que llevó al dólar en el país
a un nuevo máximo histórico-, además de brindar una eventual fuente adicional
de fondos para cubrir necesidades financieras futuras.
El ministro de
Hacienda, Nicolás Dujovne , cerró ayer en Washington junto al resto
de la delegación argentina el primer día de trabajo en el Fondo para avanzar
hacia el acuerdo final. Dujovne se reunió con el número dos del organismo,
David Lipton, y hoy verá a la directora gerente, Christine Lagarde , quien ayer por la tarde regresó de
Europa.
La negociación con
el Fondo para acceder al acuerdo stand-by (SBA, según sus siglas en inglés)
durará unas seis semanas, estimaron fuentes del Ministerio de Hacienda, que
calificaron los encuentros de ayer de "cordiales" y "una primera
reunión introductoria para discutir los próximos pasos". Nadie del equipo
económico quiso anticipar el monto del acuerdo que busca el Gobierno, las
condiciones ni si el dinero se utilizará o se mantendrá en reserva como un
"seguro".
Antes del viaje de
la delegación argentina a Washington, el equipo económico en Buenos Aires había
dado indicios de que vendría en busca de un acuerdo dentro de alguno de los
programas que proveen un "colchón" de fondos que la Argentina podría
utilizar en caso de requerir financiamiento o no, y dejarlos en suspenso como
una línea de crédito.
De los tres
programas del Fondo que, a priori, parecían satisfacer mejor el objetivo del
oficialismo, el acuerdo stand-by era el más accesible para la Argentina. Es la
línea tradicional del Fondo -se utiliza desde 1952-, dura, sujeta a revisiones
y atada a la famosa "condicionalidad" de sus préstamos. La última vez
que la Argentina tuvo una línea de ese tipo fue durante la presidencia de
Néstor Kirchner, quien en 2006 canceló de un solo pago la deuda vigente con el
organismo.
El Gobierno descartó
de entrada otras dos alternativas: la línea de crédito flexible (FCL), que
exige una solidez macroeconómica que la Argentina, hoy, no tiene -México y
Colombia tienen acuerdos vigentes bajo este paraguas-, y la línea de liquidez
precautoria (PLL), similar, pero menos exigente.
En la delegación
argentina remarcaron que las negociaciones recién han comenzado y que el acuerdo
final podría llegar a incluir variantes que no estén necesariamente
contempladas dentro del marco vigente de las líneas stand-by. Hubo especial
hincapié en la característica de "alto acceso", una variante que le
permitiría al Gobierno ir por arriba de la restricción del "acceso
normal" del programa, que permite obtener hasta el 435% de la cuota del
país. La cuota argentina actual equivale a casi US$4550 millones.
Reunión clave
Hoy, además de su
encuentro con Lagarde, Dujovne tendrá una reunión clave en el Departamento del
Tesoro: verá el subsecretario de Asuntos Internacionales, David Malpass.
Estados Unidos tiene que aportar el respaldo clave en el directorio del Fondo
para obtener la aprobación del acuerdo.
El inicio de las
discusiones de Dujovne en la sede del Fondo comenzó con un cara a cara con el
director del Hemisferio Occidental del Fondo, Alejandro Werner.
El Ministro viajó a
Washington y luego de pasar por el hotel ingresó a uno de los edificios del
Fondo por el garaje a las 11.53 eludiendo a la prensa. La delegación fue
concurrida: la completaron el jefe de asesores de Dujovne, Guido Sandleris; el
viceministro, Sebastián Galiani; el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, y el
jefe de gabinete de ese ministerio, Ariel Sigal. También viajaron el vicepresidente
del Banco Central, Lucas Llach, y el gerente general, Mariano Flores Vidal, y
el secretario de Finanzas, Santiago Bausili.
Hubo dos reuniones.
Una entre Dujovne y Werner, en la que también estuvieron Sandleris, Galiani y
Sigal, y otra para abrir el "trabajo técnico" entre los equipos del
Gobierno y del FMI, en la cual habrían estado Galiani, Sigal, Sandleris, Pena,
Bausili, Llach y Flores Vidal. Werner se cruzó con los periodistas argentinos a
la salida del Fondo, pero no quiso hacer declaraciones.
Se
buscará cerrar un acuerdo a través de alguno de los programas que proveen un
"colchón" de fondos que la Argentina podrá disponer en caso de
requerir financiamiento
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