El dólar no deja de subir y el
BCRA reforzó las reservas con un préstamo
Por Javier Blanco - El Gobierno
volvió a comprobar ayer que escaparle a la crisis cambiaria que se generó
cuando el mercado, en cuestión de meses, pasó sin escalas ni recaudos de una
sensación de abundancia a otra de falta de dólares no resulta
sencillo.
Por esta razón, debió resignarse
a que el dólar volviera a superar y muestre intenciones de instalarse por
encima de los $23 (cerró a $23,13 el minorista en promedio), pese a que
el Banco Central (BCRA)
intenta desalentar la demanda operando nuevamente (tras dos años y medio de
veda) contratos de futuros cambiarios, a la vez que mantiene las tasas de
interés de mercado abierto de las Lebac (las letras que él mismo emite) por
encima del 41% nominal anual.
El problema es que a la crisis
cambiaria se agregó en los últimos días una corrida contra el riesgo argentino,
que dejó a la vista la vulnerabilidad a la que estaba expuesta la economía
local, al enfrentar un previsible cambio de clima financiero internacional con
un déficit externo equivalente al 5% del producto bruto interno (PBI).
Eso hizo que los tenedores
locales de dólares adopten una actitud menos proclive a venderlos y pasen a
demorar todo lo que pueden la liquidación, al quedar a la vista, en paralelo,
que el dólar tiene una tendencia global de fondo a recuperar valor. Esto los
lleva a pensar que pueden llegar a hacer valer esos billetes aun más pesos si
son pacientes.
"Y cuando un mercado como el
nuestro toma esa dinámica, la cosa se complica", comentó a LA
NACION ayer un experimentado operador.
Intentando romper esta tendencia,
el BCRA reactivó en las últimas horas una línea de crédito del Banco de Basilea
(BIS), que había desactivado hacia fines de 2016, para hacerse de US$2000
millones, lo que le permitió reportar el primer saldo positivo de reservas en
20 días. Gracias a ello, esa tenencia quedó en US$57.014 millones, tras avanzar
US$1818 millones por aquel aporte.
Toda la artillería
La acción del BCRA para tratar de
devolverle algo de previsibilidad cambiaria a la economía esta vez incluyó la
incorporación de señales tendientes a reforzar el mensaje que había dado
anteayer su Comité de Política Monetaria.
Aunque pasó casi desapercibido,
el BCRA venía de advertir que, debido al escenario de mayor inestabilidad de
los mercados emergentes, su visión sobre el futuro mediato había cambiado:
"Se requiere un nivel de tasas reales de interés significativamente
superior al observado antes de los últimos cambios", sostuvo.
En línea con esta definición, el
BCRA extendió hasta septiembre (hasta ahora había concentrado sus esfuerzos en
mayo y junio) sus intervenciones en el mercado secundario de Lebac, con lo que
bendijo el nivel de tasas al que se operan. "Los cierres en el MAE
quedaron a 41,90% a 7 días, 42,25% a 43 días (junio), 41,50% a 70 días (julio),
41,40% a 98 días (agosto) y 36,50% a 161 días (septiembre)", consignó el
operador de Bull Markert Brokers, Leonardo Svirsky.
En paralelo, el ente monetario
volvió a ser un activo oferente de contratos de dólar futuro tanto en esa plaza
como en el Rofex rosarino, plaza que ayer transó montos equivalentes a US$1106
millones y operó el 75% de ese volumen en el vencimiento de mayo, que cerró a
$23,10 por dólar, es decir, con una tasa implícita del 28,11% nominal anual.
Pese a todo esto, en el mercado
del dólar contado el peso se devaluó otro 1,42%, y aunque se movió en línea con
el resto de las monedas de la región (que también cedieron posiciones frente a
la divisa estadounidense) volvió a ser la moneda que más relación de cambio
volvió a perder.
A su vez, la ola de desconfianza
imperante hacia el riesgo argentino hace que a los bonos de la deuda les cueste
recuperarse, pese a que, en algunos casos, casi duplicaron sus tasas de
rendimiento en apenas dos semanas.
Los títulos en dólares de más
largo plazo ya rinden por encima del 8%, y los de la parte media de la curva,
que resultaron más castigados aun, se operan a precios que suponen tasas de
retorno del 7%, que hubieran resultado impensadas hace un mes. Esto mantiene la
tasa de riesgo país levemente por encima de los 490 puntos básicos.
Un rebote de "ley" para
las acciones
La ola vendedora de acciones
argentinas se frenó ayer cuando, tras varias postergaciones, el Congreso aprobó
la ley de financiamiento productivo, que procura un mejor acceso al mercado de
capitales y abre la chance a que la Bolsa recobre su calificación de
"emergente". El Merval, que cayó 13% en 5 ruedas, recuperó 6,2%, y
los ADR rebotaron hasta 8% en Wall Street.