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Por Juan Diego Wasilevsky - El dólar vuelve a ser un problema en la
Argentina. Tras un largo debate sobre las dificultades generadas por el atraso
cambiario, sobrevino la devaluación y ahora la preocupación es por su impacto
en los precios.
En la misma línea, luego de meses en los que el mercado local estuvo
"embuchado" de billetes verdes y las restricciones externas parecían
un flagelo del pasado, el BCRA debió lidiar con una súbita corrida y
ahora el Gobierno salió a negociar contrarreloj con el FMI para
intentar calmar las agitadas aguas de la City.
En esta transición de una supuesta abundancia a una acuciante
escasez, el macrismo comenzó a poner la lupa en aquellas ramas de actividad que
más divisas demandan.
Una es la automotriz, industria a la que viene presionando para que
comience a equilibrar cuanto antes su deficitaria balanza.
Ahora le toca al turismo que,
como si fuese un avión en pleno vuelo, parece encarar directo hacia un frente
de tormenta.
Tras un 2017 en el que la venta de paquetes, pasajes y gastos con
tarjeta en el exterior vienen de aspirar miles de millones de dólares,
comenzaron a surgir algunas voces que marcan lo insostenible que
resulta "bancar" esta salida de divisas.
Especialmente en un contexto en el que el Gobierno debió salir a
anunciar un recorte de la obra pública para mostrar un achicamiento
del déficit fiscal antes de sentarse a negociar un megacrédito.
"Le vamos a ir a pedir al FMI u$s30.000 millones y nos
gastamos u$s20.000 millones en los últimos dos años en turismo, financiados
con ingresos de capitales golondrinas", planteó el economista Rodolfo
Santangelo, socio de Carlos Melconian en la consultora Macroview.
En las últimas horas, de hecho, fue creciendo el rumor en
algunas esferas del Gobierno sobre la posible aplicación de un instrumento que
permita achicar el déficit de la cuenta de viajes.
Una de las vías es la directa, a través de una clásica devaluación,
tal como ocurrió en estos días. La otra alternativa es la aplicación de
un impuesto, que desaliente la salida de argentinos al exterior.
Frente a la más pequeña sugerencia de aplicar algún tipo de restricción
a los viajes al exterior, desde las agencias aseguran que no están al tanto de
ninguna medida de esta naturaleza.
Algunos empresarios, incluso, consideran que es difícil de imaginar porque
iría en contra de la filosofía no intervencionista que siempre postuló el
macrismo.
Pero la irrupción del FMI en la escena y un supuesto pedido
desde este organismo al equipo de Gobierno para que achique este rojo como una
de las tantas condiciones que habría impuesto para seguir negociando, sin
dudas despierta cierta inquietud.
La idea de gravar con un mayor tributo la salida de argentinos
también es fogoneada por el propio Melconian, ex titular del Banco Nación.
Su voz cobra más relevancia desde el mismo momento en que nunca cerró la puerta
a un posible retorno a la esfera pública.
Melconian dejó atónito a muchos cuando afirmó que es necesario
ponerle un freno al boom de gastos de turistas fuera
del país.
"El dólar del que quiere viajar no puede valer lo mismo que el
'dólar fideo'", afirmó, en referencia al tipo de cambio que rige la
cotidianeidad de empresas y consumidores versus el que debería aplicársele a
los que vacacionan afuera.
"¿Por qué vamos a tirar u$s10.000 millones en viajes al exterior?
La verdad que el que va a Miami no tiene que tener el mismo dólar. El que
quiere ir a Miami que pague eso más un impuesto", disparó el
economista, quien –con sus diferencias- terminó planteando un esquema con
"aroma" a medida kirchnerista.
Si bien apeló a cifras a título ilustrativo y a modo de ejemplo, no pasó
desapercibido que en su cálculo, el "dólar turista" resultaría
ser un 25% más elevado que el valor nominal del billete verde.
La idea de encarecer los viajes al exterior también resuena con fuerza
en la City: un informe de Balanz Capital alerta que "la cantidad de
argentinos que viaja al exterior para ver el mundo con valijas llenas de
compras internacionales está completamente fuera de control en este
incipiente estadío de la recuperación económica del país".
"Claramente, más y más argentinos de clase media se suben
a los vuelos internacionales con las facilidades otorgadas por deudas bancarias
y de tarjeta de crédito", recalcaron.
Frente a este cuadro, los analistas de Balanz Capital le "recomendaron"
al BCRA que "imponga cargos de capital más altos" al financiamiento
con tarjetas de crédito, al tiempo que le sugirieron al Gobierno que evalúe la
forma de "limitar la cantidad de cuotas mensuales" que
ofrecen las agencias.
Un déficit que preocupa
La pregunta ahora es qué sucederá con la demanda de divisas para turismo, en un
contexto en el que el macrismo viene de pelear contra una corrida cambiaria y
está comenzando a negociar un préstamo con el Fondo Monetario Internacional.
Sucede que la "cañería" por la cual el sector succiona
divisas no ha parado de agrandarse.
Cabe destacar que el año 2010 fue el último período en el que
el país gozó de un balance positivo en su cuenta de viajes.
A partir de allí, tras las restricciones cambiarias impuestas
durante la época kirchnerista y el crónico problema del atraso cambiario –que
terminó haciendo cara a la Argentina en términos de billetes verdes-, la
canilla nunca más pudo cerrarse.
A punto tal que el déficit en 2017 fue récord,
al trepar por encima de losu$s10.650 millones.
En tanto que la salida bruta de divisas -es decir, sin contar los
ingresos- totalizó u$s12.660 millones, una cifra casi tres veces superior a
la facturación declarada por los 40 shoppings que operan en Capital y el Gran
Buenos Aires.
En medio de este debate económico que ya tiene tintes políticos, Tomás
Ryan, ex presidente de la cámara que nuclea a las agencias, argumentó que "no
es justo achacarle al sector todo el déficit"
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Tras el boom del
"turismo-shopping", las compras de argentinos en Chile bajan 30%
"Hay una gran cantidad de divisas que se van por shopping y no
por turismo",
afirmó.
Esto está respaldado por los datos que maneja la industria, que revela
que de todos los dólares que se van por la cuenta "viajes al
exterior" sólo el 60%está relacionado con gastos realmente
vinculados con la actividad.
Así las cosas, de cada u$s1.000 que entran en esa gran bolsa
llamada "turismo internacional":
-Unos u$s170 los adquieren empresas de transportes de
pasajeros (compañías aéreas, cruceros, etc.), para luego girarlos a sus casas
matrices.
-Otros u$s120 lo “aspiran” las agencias para
cancelar paquetes fuera del país.
-El resto, es decir unos u$s710, son gastos con tarjetas de
crédito en moneda extranjera. De ese monto:
-u$s105 millones son gastos con plásticos realizados de
manera online (desde el pago de Netflix hasta compras "puerta a
puerta").
-u$s242 millones se van por compras de argentinos realizadas
en shoppings y comercios fuera del país (indumentaria, electrónica y
supermercados son los tres principales rubros).
-Mientras que los u$s363 millones restantes, es decir, el 36%
del total, obedeció efectivamente al "tarjeteo" de servicios
turísticos en el lugar de destino, como el pago de hoteles, entradas a eventos
o transporte.
La gran pregunta que se hacen hoy por hoy en el sector es qué sucederá
de ahora en más con la demanda de paquetes y pasajes al exterior.
La devaluación, un primer impacto
En medio de los crecientes rumores, la realidad es que el salto del dólar le
modificó el terreno de juego a las agencias de viajes, que venían
vendiendo paquetes y pasajes a un ritmo un 20% más elevado que en
igual período de 2017.
Un relevamiento realizado por iProfesional entre diferentes
empresas muestra que el panorama hoy luce diferente.
Directivos del sector aseguraron que durante las últimas dos semanas
mermó el ritmo de consultas y que la muy alta volatilidad que viene
mostrando la divisa impulsó a muchos consumidores a posponer la
contratación de paquetes.
"Comparando con el año pasado, veníamos vendiendo un 25% más que el
año pasado para viajar en vacaciones de invierno. Pero desde fines de abril a
esta parte, las operaciones de frenaron bastante", confirmó a este
medio Tomas Devescovi, project manager de Atrápalo, agencia online creada en
España y que cuenta con presencia en diez países.
"Claramente está afectando la incertidumbre. La gente no sabe
si la divisa va a seguir subiendo o si luego va a bajar un poco. Esto afectó el
ritmo de ventas", acotó.
En paralelo, desde la Federación de Viajes y Turismo señalaron
a iProfesional que "no es la primera vez que en la Argentina los
movimientos del dólar impactan en la comercialización de pasajes y
paquetes".
"Siempre que avanza, la primera reacción por parte de los clientes
es la retracción. Esto es algo que sucede con todo bien o servicio atado a
la evolución de esa moneda. Confiamos en que cuando termine la volatilidad, el
mercado se vuelva a reacomodar", agregaron.
El hecho de que el billete verde haya escalado hasta los $23 sumó un
fuerte motivo de preocupación entre empresarios del sector.
Es que implicó un avance del 12% en apenas un mes y un repunte
nada menos que del 47% respecto del año pasado, varios puntos por
encima de la última actualización salarial.
Pero lo que más preocupa a los dueños de agencias es la alta
volatilidad, dado que el sube y baja de la cotización de la divisa es, por la
propia dinámica del negocio, la que termina frenando las
operaciones.
"Los días posteriores a los que el dólar sobrepasó los $23 no
le pudimos vender un paquete a nadie", se sinceró un directivo de una
reconocida compañía.
El problema es que las agencias, para cotizar viajes, deben tomar en
consideración el precio del cierre del dólar del día anterior. Y este
valor es el que deben respetar a lo largo de toda la jornada.
"Lo que hizo esto es que hubo un par de días que teníamos
congelada una cotización cerca o por encima de los $23 cuando ese mismo
día el dólar había abierto a la baja y estaba cotizando 50 o 70 centavos menos.
Ante este desafasaje, mucha gente prefirió esperar", detalló.
Por eso, consideró que "lo peor que nos puede pasar es que el
precio siga subiendo o que el oscile como lo vino haciendo hasta
ahora".
En paralelo, Ryan planteó que "esta última devaluación
claramente perjudica al turismo emisivo y
favorece al receptivo".
Sobre las perspectivas que se abren para esta actividad, desde una
agencia líder consideraron que "si la devaluación finalmente se estabiliza
y termina siendo del 10% o el 15% en un mes, entonces no habría que
esperar una fuerte caída de la demanda. Es difícil imaginar que los argentinos
dejarán de querer viajar al exterior por esa diferencia".
Sin embargo, en el sector también están los pesimistas, que alertan
que el salto del dólar le viene ganando por más de 20 puntos la carrera a los
salarios en estos últimos doce meses.
Esto, en un contexto en el que las agencias también compiten
por una porción de los bolsillos de los argentinos con la suba de tarifas y
la inflación general.
Son muchas las variables que impactan en esta actividad. Pero claramente
hay una que empieza a "cotizar" fuerte: los rumores de posibles
trabas para bajar el déficit.
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