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Para la oposición, es casi lo mejor que le podía pasar. Para el
oficialismo, es una muestra de lo bien que se vienen haciendo las cosas. En
cualquier caso, un acuerdo stand by con el Fondo Monetario está lejos de ser
algo nuevo para el país: desde que se afiliara al FMI, la Argentina ya firmó 18
acuerdos de este tipo.
Se conoce el sesgo social que existe entre los argentinos contra el Fondo y la
por lo menos cuestionable encuesta que dice que el 75% consideraba días antes
de pedir ayuda -o de que se develara la magnitud de la crisis- que esta sería
una medida inadecuada. Sucede que la medición fue online, sin ningún valor
estadístico, excluyendo a todo ciudadano que no hubiese votado por Cambiemos o
el FpV -53% de la población efectiva-, y se le dio al FpV igual contrapeso que
a Cambiemos, es decir 16 puntos más que los que sacaron en la elección de 2017.
También se conocen los temores que puede suscitar la idea de recurrir al Fondo,
los que sin dudas llevaron al jefe de Gabinete, Marcos Peña, a afirmar:
"No es cierto que la historia se repite siempre".
La pregunta, en nuestro caso, sería: ¿es esto bueno o malo? El 55% de los stand
by para Argentina se asocian a una caída de la inflación entre los doce meses
previos (promedio mensual 6,87%/mediana 3,15%) y los doce posteriores a su
firma (5,86% y 1,8%). El 67% se asocia a una desaceleración de la suba del
dólar (de 6,93%/4,14% mensual a 3,95%/0,3%). Desde lo bursátil (la data arranca
en 1966) se ve al Índice General de la Bolsa en dólares libres trepar en el 58%
de los casos, pasando de ganar 7,11%/-4,66% a ganar 48,81%/39,54% (se excluye
al stand by de 1977 por la suba anormal de las acciones en los doce meses
previos). Por último, y lo que es más importante, en el 61% de los casos se
observa una mejora del PBI: del -0,11%/-0,30% anual del año previo a 3,19%-4,2%
el año en que se firma el acuerdo y 2,11%/3,15% al año siguiente.
Ojalá Peña se equivoque y la historia se repita... al menos en su mejor parte.
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