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Por Rafael Mathus Ruiz - WASHINGTON.- En medio de las negociaciones por
un nuevo programa de financiamiento con la Argentina, el Fondo Monetario Internacional (FMI)aclaró que respalda
la flotación del valor del dólar frente al peso y que no exigirá "un nivel
particular del tipo de cambio" entre las condiciones para otorgar un nuevo
crédito al país. Al mismo tiempo, especificó que el directorio del organismo
discutirá por primera vez el estado de las tratativas con el gobierno de Mauricio
Macrieste viernes, en busca de avanzar hacia un "rápido
acuerdo".
"La Argentina tiene un tipo de cambio flotante, determinado por el
mercado, y lo apoyamos plenamente. Las autoridades están comprometidas con este
régimen de divisas como un punto clave del marco de metas de inflación",
dijo un vocero del organismo.
"El FMI no ataría condicionalidad a ningún nivel particular de tipo
de cambio como parte de un programa, y el FMI no ha discutido ningún objetivo
específico para el tipo de cambio", agregó.
La aclaración llegó luego de varios días en los que arreciaron las
especulaciones acerca de cuáles podrían ser las exigencias del Fondo para
extenderle a la Argentina una línea de crédito a través de un programa stand-by
de "alto acceso". Una de las posibilidades más discutidas fue que los
técnicos del FMI presionarían por una mayor depreciación del peso, un ajuste,
para muchos, necesario para comenzar a cerrar el déficit de cuenta corriente
que tiene el país (del orden del 5% del PBI). Esa especulación tenía una raíz:
en el último informe del artículo IV, difundido a fines del año pasado, el
staff del Fondo había estimado que el peso estaba sobrevaluado, en términos
reales, entre un 10 y un 25%.
Pero varios economistas hicieron hincapié en que ese análisis quedó
desactualizado por el cambio en el contexto internacional y nacional -y en el
valor de la moneda- de los últimos meses, y que el Fondo no suele demandar
valores concretos para las monedas, sino, más bien, metas vinculadas con el
programa fiscal y monetario.
"El tipo de cambio debe seguir siendo determinado por las fuerzas
del mercado", apuntó el vocero del organismo.
El programa stand-by de "alto acceso" que busca el
Gobierno con el Fondo para paliar el azote del mercado y cortar la corrida
cambiaria incluiría, casi con certeza, un objetivo concreto respecto de la
inflación y el déficit fiscal, que puede llegar a cambiar la velocidad del
"gradualismo" que imprimió el gobierno de Mauricio Macri en el ajuste
de las cuentas públicas. Economistas que pasaron por la entidad han señalado,
además, la importancia de liberar al Banco Central del financiamiento al Tesoro
para brindarle mayor credibilidad a la política monetaria.
En el informe del artículo IV, el FMI había insistido en que
"reducir el financiamiento monetario del déficit ayudaría a afianzar la
independencia del Banco Central y apuntalar la credibilidad del régimen de
metas de inflación".
Las incógnitas
Además de las condiciones del crédito, las otras grandes incógnitas
respecto del futuro acuerdo son la modalidad, es decir, si será
"precautorio" o si el Gobierno utilizará ya los fondos disponibles.
La otra fuente de especulaciones es el monto. Al momento solo existen
certezas sobre el "piso": el "acceso normal" de las
líneas stand-by le permitiría a la Argentina solicitar el 435% de
su cuota, es decir, poco menos de US$20.000 millones. El Gobierno decidió
buscar una línea de "alto acceso", que podría elevar bastante esa
cifra.
En el Fondo se preocuparon además por remarcar que el diálogo con las
autoridades ha sido "fluido" y va a continuar esta semana en
Washington. El vocero principal de la directora gerente, Christine Lagarde,
reiteró que el objetivo es llegar a un rápido desenlace de las negociaciones.
"El personal del FMI continúa el diálogo con las autoridades argentinas
con el fin de lograr un programa respaldado por el Fondo. Nuestro objetivo
común es llegar a un rápido acuerdo en estas negociaciones", dijo Gerry
Rice, vocero del Fondo.
El directorio ejecutivo del FMI mantendrá el próximo viernes una
"reunión informal", en la cual recibirá información sobre los avances
en las discusiones con el gobierno argentino. La Casa Rosada y la Cancillería
han extremado las gestiones en los últimos días para conseguir el respaldo de
los gobiernos de los países con mayor peso en el directorio, donde se decidirá
si se aprueba o no el nuevo programa con el país.
El jueves pasado, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y Lagarde se
reunieron por primera vez en Washington para comenzar las negociaciones.
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