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Por Javier Blanco - El peso se fortaleció ayer 3,7% frente al dólar, pese a un
contexto global adverso marcado por la depreciación generalizada del resto de
las monedas contra esa divisa y por el salto al 3,09% en la tasa de los bonos
del Tesoro de Estados Unidos a 10 años, que llegó así a su mayor
nivel en siete años. Esa tasa sirve de piso para medir el riesgo país y es
punto de referencia para los flujos de los mercados de capitales. Esto hace que
los analistas tiendan a creer, como intuían desde anteayer, que la corrida (aunque
podría tener más coletazos) comienza a quedar superada.
"Con acción coordinada lograron cambiar las expectativas",
dijo Andrés Vilella Weisz, portfolio manager de Balanz Capital. "La dupla
Finanzas/BCRA ganó claramente la batalla del 15M y eso ayuda", evaluó por
su parte Norberto Sosa, director de Invertir en Bolsa (IED). "El partido
no terminó, pero cambió claramente de rumbo. Ahora deben noquearlo al dólar en
la semana para mostrarles a los que lo compraron a $25 que pueden perder",
sostuvo Fernando Camusso, director de Rafaela Capital. "Tal vez sea
temprano para declarar terminada la corrida, pero sin dudas la jornada ha sido
positiva porque se redujo la presión al dólar y se mostró a la vez que
Argentina sigue teniendo acceso al financiamiento", juzgó Juan Manuel
Pazos, de Puente.
La vuelta de campana que ensayó el mercado se produjo al mediodía y se
profundizó con el paso de las horas. Fue cuando los que apostaban por una mayor
devaluación del peso llevaban ya dos horas chocando contra el dique que había
levantado desde anteayer elBanco Central para fijarle techo al dólar en $25 , cotización que en
esos momentos defendió vendiendo otros US$791 millones de las reservas.
Los futuros de esa divisa en la plaza local se negociaban a $25,60 para
fin de mes, a $26,49 para fin de junio y a $30,78 para fin de año (cerrarían el
día a $24,60, $25,50 y $30, respectivamente), y la tasa que rendía la Lebac más
corta, a vencer a mediados de junio (que se colocó al finalmente al 40%) estaba
al 47,86% anual.
En ese momento comenzó a trascender que las posturas para renovar o comprar Lebacya permitían vislumbrar que
el BCRA superaría sin traumas ese vencimiento, algo a lo que aportaron el
elevado nivel de tasas por validar y los reaseguros y facilidades que dio el
Gobierno a grandes inversores para que mantuvieran su exposición al peso.
En simultáneo se instaló el rumor que señalaba que dos grandes fondos de
inversión del exterior (se mencionó a BlackRock y Templeton) se habían ofrecido
a ingresar unos US$3000 millones al país comprando deuda de corto y mediano
plazo, lo que ganó credibilidad minutos después, cuando el Ministerio de
Finanzas lanzó una convocatoria inmediata a interesados en comprar la
reapertura de los Bonos del Tesoro (Botes) 2023 y 2026 en pesos a tasa fija, a
vencer en cinco y ocho años.
La novedad constituyó un revulsivo para el mercado, que se desenganchó
de la tendencia mundial y, tras largas semanas de huir del peso para correr al
dólar, empezó a hacer lo contrario: vender dólares para lograr pesos y poder
suscribir Lebac o Botes. El clic se produjo porque se descuenta que si esos
fondos se lanzaron a recomponer su exposición al riesgo argentino es porque
cuentan con alguna información (a la que no tiene acceso el resto del mercado)
sobre los términos y alcances de la negociación que inició el Gobierno con
el FMI y, por lo mismo, se anticiparon a una
estabilización del mercado.
El test de las Lebac
El resultado fue una realineación de los precios de la divisa, que hizo
caer de $25,51 a $24,67 el precio del dólar minorista, volteó de $24,99 a
$24,05 el mayorista (que tocó un mínimo de $23,75) y hundió de $25,15 a $24,40
el precio del "contado con liqui" o dólar bursátil. Esto derramó
sobre el resto de los activos.
A eso hay que sumar las mejoras de precio que registraron los bonos de
la deuda argentina en dólares, lo que ayudó a comprimir entre "25 y 50
puntos básicos sus tasas de rendimiento, pese al contexto de mercado
adverso", observó en su informe diario SBS Group, lo que permitió que el
riesgo país cayera de 500 a 482 puntos (-3,6%), pese a que el riesgo emergente
subió 1,4% en el día.
A eso se sumó la confirmación de que el BCRA no solo logró renovar los
$615.877 millones en Lebac que vencían, sino que además emitió nuevas Letras
por unos $ 5000 millones ($620.930 millones, tras haber recibido ofertas de
compra por $630.408 millones). Más allá de esta mayor absorción de pesos
teórica, el resultado final fue una expansión monetaria de $76.063 millones,
debido al pago de intereses.
El éxito tuvo un costo muy elevado: pagó tasas del 40% para las nuevas
letras a 35 y 63 días, y del 38% para las que se extienden a cuatro o cinco
meses. Pero las dos primeras representan casi 80% del total de la deuda
emitida. Esto implica que si en 35 días no logra dejar atrás la tensión
financiera habrá otro "supermartes de Lebac", con los riesgos y
costos que eso implica.
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