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Por Rubén Ramallo - La escena ya es un clásico de
la historia argentina reciente. En algunos momentos se vio con mayor
intensidad que en otros.
En las situaciones más críticas la postal es la misma: personas
nerviosas, largas filas, gestos de irritación, cajeros sobrepasados, discusión
entre clientes, aglomeraciones en el sector de las cajas de seguridad, gerentes
que no dan abasto ante la cantidad de billetes verdes que se demandan.
Son las imágenes típicas de las crisis económica, que muchos
temieron podría volver pero que por ahora, para tranquilidad del Gobierno y de
las entidades financieras bancos, se está
logrando evitar.
Pese al ruido político y mediático de los últimos días, la corrida cambiaria
no pasó a la siguiente y peligrosa fase, que es la corrida
contra los bancos.
Los números marcan una sorprendente estabilidad de los depósitos, tanto en
pesos como en dólares.
Es cierto que se intensificó la "compra hormiga" de billetes
verdes, que obligó a redoblar la logística para abastecer a las sucursales,
pero también es verdad que en ningún momento se vivió la histeria
financiera de otros tiempos y que nunca se temió por un riesgo sistémico.
Los banqueros se esfuerzan por mostrar el clima de calma.
"La liquidez del sistema financiero en dólares es muy grande. No hay
ningún tipo de problemas", afirma el presidente del Santander, Enrique
Cristofani.
El directivo reconoce que aumentaron los retiros en moneda extranjera.
Si bien califica este comportamiento como "normal en este tipo de
crisis cambiarias", niega que se esté frente a cifras
significativas.
En cuanto a los depósitos de pesos,
califica el panorama como "totalmente normal y creciendo".
Los últimos indicadores oficiales confirman sus dichos: la reducción de
los depósitos en
dólares es de apenas 0,9% si se compara el último dato disponible (10 de mayo)
respecto al cierre de abril, según el Banco Central.
Hablando en plata, el descenso en ese lapso ha sido de u$s229 millones,
hasta los u$s26.500 millones actuales (ver gráfico).
Los grandes entran, los chicos salen
Si ese total se desglosa por montos, surge otro dato clave: subieron los depósitos mayores
al millón de dólares ( 4%) en detrimento de las colocaciones minoristas
(-1,5%).
En la City hablan deun
"efecto compensador", en alusión a que la salida de fondos de
pequeños ahorristas ha sido compensada por la entrada de dinero
de grandes inversores (individuales o institucionales).
Para los analistas consultados por iProfesional, en el caso del
segmento individuos responde a la presión mediática y a la persistencia de
rumores sobre el riesgo que podrían correr los depósitos. Como
contrapartida, están quienes consideran que sus tenencias están a resguardo.
"Notamos un leve aumento de los retiros en dólares, pero no es
significativo en absoluto. Por lo general, se trata de ahorristas con
perfil muy conservador que al escuchar ruidos se asustan y optan por
retirar la plata", dice el responsable de banca de individuos de una
entidad líder.
Sus dichos coinciden con los del influyente Mario Blejer, ex presidente
del Banco Central, que lleva a sus espaldas la experiencia de haber timoneado
el barco en tiempos turbulentos: "No hay nada ni parecido al 2001. Yo estuve
ahí, yo estuve en 2002, esto no tiene nada que ver".
No obstante, reconoce que "la psicología juega su partido y nadie
puede descartar una ola irracional de retiros que complique a los bancos".
"Salvo por ese escenario, nada indica un problema con
los depósitos, más
allá de los temores y de la memoria", añade.
Miguel Boggiano, director de Carta Financiera, recuerda que los
préstamos en dólares están limitados a prefinanciar exportaciones, con plazos
de 180 a 360 días.
De este modo, "el efecto multiplicador del dinero, es más limitado.
Hay reservas encajadas por el 50% de las colocaciones en dólares", señala.
En todo caso, la pregunta que se plantea es si esos u$s14.000
millones que están disponibles son suficientes ante una
eventual corrida bancaria. Por ahora, la respuesta sigue abierta.
"Si bien el temor general de la sociedad es entendible, las cifras
oficiales muestran que no hay razones para encender las luces
de alarma", apunta.
¿Y los depósitos en pesos?
En el caso de las colocaciones en moneda local, el volumen total se incrementó
poco más de $7.000 millones en estas semanas, hasta alcanzar una
cifra cercana a los $693.000 millones.
Este repunte supera los intereses devengados por las colocaciones, lo
que marca que se registró un ingreso neto de fondos tanto minoristas como
mayoristas (superiores al millón).
"Quienes colocan grandes montos buscan aprovechar las altas
tasas que se están pagando, a partir de la decisión del Banco Central de
elevar la de referencia al 40%", consigna el gerente de un banco
local.
Según datosdel BCRA, la Badlar
(interés que se paga por depósitos que superan el millón de pesos) saltó
del 22% al 29%. La de imposiciones por encima de los $20 millones se
ubicó dos puntos más arriba.
En el segmento minorista, el incremento de los montos colocados en el
sistema bancario alcanza a los $2.416 millones ( 0,6% en el mes), a partir de
una tasa que se elevó del 20% al 25% anual.
En conclusión, hasta el 10 de mayo el sistema financiero no ha
sufrido las consecuencias de la corrida bancaria: para las
colocaciones en dólares, la merma no llegó a ser del 1%; para las que son en
pesos, el incremento fue de igual proporción.
Al día de hoy, el diagnóstico de los principales banqueros
coincide: se ha evitado el escenario de corrida
bancaria. Lo cual no es poco decir, ya que paralos economistas un retiro de
los depósitos masivo
es mucho peor que la corrida cambiaria en sí.
¿Puede el Gobierno cantar victoria? No por ahora. En
Argentina, las crisis bancarias han empezado casi siempre tras una devaluación
brusca.
Si el BCRA desea mantener
el tipo de cambio, debe comprar el excedente de pesos que hay en la
economía, para así evitar que se deprecie aún más.
Si la presión de la demanda persiste y el público percibe que el stock
cae en forma acelerada, esto puede inducir a una corrida generalizada.
En tal sentido, uno de los puntos críticos se da cuando, por algún
motivo, la presión se traslada a los depósitos en pesos. Es decir, cuando se
ingresa en una fase que va más allá de la puja dólar-tasa y es
la confianza sobre el sistema la que entra en juego.
En cuanto a los orígenes de las corridas, por lo general tienen que ver
con desequilibrios de índole fiscal, del sector externo, de
debilidad del sistema bancario o las vinculadas con la política.
Para esta crisis cambiaria, "modelo 2018", mucho ha tenido que
ver la conjunción de factores.
El cambio de la meta de inflación, la "lectura" del mercado
sobre la pérdida de autonomía del BCRA, la suba de la
tasa de interés en EE.UU., la entrada en vigencia del impuesto a la renta
financiera para inversores extranjeros que apuestan por Lebac y el gradualismo
para cerrar el déficit forman parte de ese cóctel.
"Esta mini crisis deja al descubierto algunas debilidades. Creo es
producto de problemas no sólo de índole financiero o económico sino también de
la falta de credibilidad política", expresa el
economista Claudio Zuchoviki.
Qué puede esperarse en los próximos días
"Esperamos que el paso de la licitación de Lebac quite incertidumbre, al
menos hasta que se den a conocer los detalles sobre el acuerdo con el FMI y
otros blindajes que el Gobierno pueda obtener", afirman desde Porfolio
Personal.
"Esto atenuará las presiones financieras de
corto plazo. Quedará para después el análisis del costo político y económico de
la crisis", agregan.
Para Miguel Zielonka, de Econviews, "los funcionarios han mejorado
la combinación entre tipo de cambio nominal y tasas de interés".
No obstante, aclara que la volatilidad no ha terminado. "Habrá
que ver si los factores psicológicos permiten que los inversores evalúen este
cambio de estrategia del Gobierno de manera más claray objetiva",
concluye.
El temor a un viejo fantasma
Que los ciudadanos quieran tener menos pesos en sus bolsillos por temor a la
desvalorización y, en consecuencia, aumente la "velocidad" a la que
cambian de manos los billetes, genera inquietud entre analistas.
¿Por qué? Básicamente, ya que la inflación igual puede ir
en ascenso aun cuando el Banco Central emita la misma cantidad.
En la jerga, lo conoce como caída de la demanda de dinero. La
pregunta que circula en la City surge de la
propia inquietud entre los operadores: ¿hay que preocuparse por este fenómeno?
"Hay una mayor cantidad de pesos en la economía porque la gente no
los quiere. Y esto es la contracara del aumento que estamos viendo en el dólar, que compite
con la moneda local", reseña el economista Diego Giacomini.
Por ahora, este fenómeno es incipiente y no genera
alarmas. Pero habrá que estar atentos.
Tasas del 40% pueden estar tapando un problema que tiene la fuerza
suficiente como para producir profundas complicaciones.
De esas que no se resuelven en una semana "invitando" a
banqueros y a grandes fondos amigos (como Blackrock y Templeton) a comprar
Lebac.
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