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Por Mariano Obarrio -
Al dar por superada la crisis cambiaria, Mauricio Macri deslizó
una autocrítica que incluyó a sus propios funcionarios, algunos ya fuera del
Gobierno. El Presidente consideró que al asumir su cargo, en 2015, fijó metas
de inflación demasiado optimistas, que debió corregir, y que tuvo problemas de
coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central (BCRA).
Con ello blanqueó públicamente las peleas internas de sus ministros. En
los últimos meses se habían agudizado las contradicciones entre el jefe de
Gabinete, Marcos Peña ,
jefe político del equipo económico, y el presidente del BCRA, Federico
Sturzenegger .
Macri recordó que desde "el 28 de diciembre hemos tenido problemas
de coordinación entre el gabinete económico y el Banco Central; tenemos para
mejorar ahí y estamos estos días trabajando mucho y mejoramos mucho".
Los aliados internos de Peña son el vicejefe de Gabinete Mario Quintana
y los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, y de Finanzas, Luis Caputo. Hubo
furiosas discusiones entre Quintana y Sturzenegger nunca desmentidas. Macri
avaló a Peña, pero no le quitó respaldo al titular del BCRA.
La grieta se abrió cuando ese 28 de diciembre Peña y Dujovne forzaron a
Sturzenegger a modificar la meta de inflación de 2018 de 10 a 15% y a bajar la
tasa de interés de las Lebac para impulsar la actividad económica. Querían un
poco más de inflación, pero con crecimiento para compensar el ajuste de tarifas
del primer semestre de 2018 y acotar los costos políticos.
El experimento hizo perder credibilidad en los mercados sobre la
autonomía del Banco Central.
Es por ello que el Presidente dijo que ahora habrá que "tener en
cuenta que el Banco Central es independiente y esa coordinación tiene que ser
sin vulnerar esa independencia, cosa que nunca ha pasado en la historia
argentina".
La corrida cambiaria tras la suba de tasas en Estados Unidos, la falta
de confianza en la capacidad de financiamiento por el abultado déficit fiscal,
la devaluación del 35% del peso desde diciembre y la necesidad de un acuerdo
con el FMI hicieron
recapacitar al "dream team" económico. Macri transmitió ayer la señal
de que entendió la lección.
También el Presidente se reprochó las metas ambiciosas y demasiado
optimistas de inflación. Esa crítica pareció dirigida a su exministro de
Hacienda Alfonso Prat-Gay, autor del modelo. Macri dijo ayer: "Por mi
temperamento siempre he sido muy optimista, quizá me puse metas
ambiciosas".
Prat-Gay siempre tuvo una relación tormentosa con Quintana y con Peña.
Quintana dijo anteayer en una conferencia en el Club Político Argentino que
aquellas metas eran "incumplibles" y pareció responsabilizar a
Prat-Gay, ahora con el diario del lunes.
"A fin de año quisimos corregir ese error, tal vez tarde, ahora
tenemos un problema en el mercado", agregó Quintana. La referencia de
Macri y de Quintana pareció una devolución de atenciones por recientes críticas
de Prat-Gay ante las turbulencias cambiarias: "Ir al FMI es un fracaso de
la política y de la dirigencia política", había dicho.
Con la paz recuperada, Macri indultó a Sturzenegger y a Dujovne.
Ratificó a todo el equipo económico y dijo que no habrá cambios en el gabinete.
Sobre Dujovne, destacó su "seriedad y profesionalismo" y dijo que
negocia con el FMI en forma "profesional y técnica".
Sobre Sturzenegger, lo avaló al decir: "En esta nueva etapa vamos a
delegar como corresponde la responsabilidad de la baja de la inflación en el
Banco Central y él nos ira comunicando las medidas y los pronósticos que
tiene".
Macri esbozó una autocrítica a sus primeros pasos en la presidencia:
"Yo no siento como sociedad que podíamos afrontar un ajuste profundo desde
el primer día", dijo, y agregó que "no era tan bueno hablar de lo mal
que estamos" para evitar pesimismo en la gente.
También prometió que con la ley de defensa de la competencia habrá más
control de la inflación y en la formación de precios.
"Vamos a estar muy atentos a las avivadas", dijo. Antes
renunciaba a cualquier control de precios. Teme que la suba del dólar se traslade a
la canasta básica. Se comprometió a reducir el déficit y a "acelerar esa
tarea entre todos". La velocidad no era suficiente, dijo. Otra revisión a
su gestión: apenas asumió aumentó la estructura de cargos un 25% y no contuvo
el gasto en obra pública, algo que modificará.
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