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Por Leandro Gabin - Federico Sturzenegger sabe primero
que nadie que hay variables que están desordenadas: la más evidente, la tasa de interés del 40%. La otra, el precio del dólar.
El titular del Banco Central también es consciente de que las dos
deben ser corregidas, ya que no se corresponden con un esquema
"normal" para la economía en este momento del año.
La diferencia es que una de esas variables es la que maneja para
restringir el sesgo de la política monetaria. Es decir, la tasa, que se
mantendrá en los actuales niveles hasta que la elevada inflación empiece a revertirse.
La otra -el precio del dólar- dependerá de los movimientos de mercado que, a su vez,
estarán influenciados por lo que sucede con la oferta de divisas en el plano
local y por las condiciones externas.
Según el banquero central, de ahora en más no deberían esperarse
grandes sobresaltos en la cotización de la divisa estadounidense,
luego de haberse superado el "súper martes" con las Lebac.
"Vamos a estar atentos a lo que suceda, pero creo que hemos
podido sortear con éxito el cimbronazo", dijo Sturzenegger.
Ante la pregunta de iProfesional, el número uno del Central sostuvo
que en los modelos que tenía la entidad, un dólar a $25 para este cuatrimestre "está
totalmente fuera de escala".
Según pudo reconstruir este medio, haber colocado la oferta "en
bloque" deu$s5.000 millones (a esa cotización) en los días previos,
obedeció a un testeo que realizó el Central para determinar
cuál podría ser el "númeromágico" que trajera tranquilidad al
mercado.
"Es más bien un proceso artesanal. Tuvimos que ir probando hasta
que se decidió frenarlo ahí", reseñó un funcionario de esa entidad.
Si el dólar está "fuera de escala", la
pregunta inmediata es cuál debería ser su precio en un escenario de mayor
tranquilidad.
"Muchos quieren que volvamos a poner un tipo de cambio entre
bandas. Otros piensan que el mejor sistema es la tablita. Nosotros creemos
que flotar es el mejor esquema para la Argentina. El que permitirá que
el dólar vaya equilibrándose sólo", dicen en la
entidad.
Incluso, en el BCRA no descartan que comience a ir para abajo, si
es que empiezan a volver los fondos del exterior para apostar por activos
locales una vez que salga el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional
(FMI).
"Es una posibilidad. Por eso no se pude predecir el valor del
billete en un esquema de flotación. Puede subir, como estuvo sucediendo, pero también
puede bajar", indicó el funcionario a iProfesional.
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"Nosotros sólo intervenimos en momentos críticos, con lo cual flotará y
el mercado será el que le ponga el precio",
completó.
- Pero, ¿hay chances de que se reedite la tendencia a apreciarse luego
del paquete con el Fondo"? volvió a preguntar este medio.
- "Puede ser, es una posibilidad", deslizó el hombre
cercano a Sturzenegger.
Por lo pronto, la tasa de interés al 40% juega un rol fundamental en
el devenir del dólar.
En condiciones más o menos normales de mercado, potencia el ingreso de fondos para
apostar por los activos en pesos.
El Central ya avisó que el costo del dinero lo
mantendrá elevado hasta que cedan las presiones inflacionarias.
En este sentido, los funcionarios se mantienen firmes en la idea de que
la tasa al 40% debería "amortiguar bastante la suba del
billete verde".
Se mantienen confiados en que la inflación de mayo será "bastante más
baja" que la de abril, mientras que en el mercado estiman otro 2%
para el IPC Nacional.
Para Sturzenegger, la inflación "va para abajo". En su visión,
el país tiene la restricción monetaria (léase el nivel de tasas) necesaria para
volver a encauzar los precios.
La lucha del BCRA seguirá teniendo como eje la baja de la inflación. Más aún, luego del espaldarazo que el propio Macri
le dio a la entidad en el combate contra los precios.
"Como corresponde, delegaremos en el Banco Central la responsabilidad de la baja de la
inflación ", indicó el jefe de Estado.
La entidad "irá comunicando qué medidas va tomando y sus
pronósticos", completó.
De este modo, el propio Macri enterró lo acontecido el 28 de diciembre,
cuando Sturzenegger sufrió la intromisión y debió aceptar el cambio en las
metas de inflación.
En otras palabras, el Presidente puso fin a la
trasnochada idea de que el "ala política" sea la que digite el
rumbo de la economía.
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