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Por Jaime Rosemberg -
Mauricio Macri dio
ayer el primer indicio del camino que comenzará a transitar el Gobierno con el
objetivo de reducir el déficit fiscal. A lo largo de la jornada, en dos actos
diferentes, Macri dijo que todos los argentinos debían trabajar "la misma
cantidad de horas" y de "años" y proclamó la necesidad de
terminar con los "privilegios". Las alusiones, como luego confirmaron
fuentes gubernamentales, revelaron el objetivo de modificar los regímenes especiales
laborales y de jubilaciones que
gozan algunos sectores, como los docentes, el cuerpo diplomático o el Poder
Judicial.
La primera alusión fue en un acto en la ciudad de Buenos Aires, donde
con un poco de nostalgia por aquel comienzo como jefe de gobierno en 2007 Macri
compartió conHoracio Rodríguez
Larreta la inauguración de la estación Facultad de
Derecho del subte H.
"Parte de la sociedad que queremos construir tiene que ser más
justa, que todos trabajemos la misma cantidad de horas, la misma cantidad de
días, la misma cantidad de años, y cada vez mejor", dijo el Presidente.
"Por una Argentina sin privilegios, donde todos trabajemos lo
mismo", repitió el Presidente al mediodía, al saludar a los vecinos de la
localidad cordobesa de Miramar, subido a una camioneta y acompañado por el
gobernador Juan Schiaretti. No se trató, por cierto, de dos casualidades.
Sus palabras recordaron las de fines de octubre del año pasado, cuando
en el CCK el Presidente habló del mismo tema con representantes de los
distintos sectores sociales, empresariales y políticos.
"El sistema [jubilatorio] seguirá siendo público, universal y de
reparto, pero también tiene que ser justo para que todos los argentinos
trabajemos al mismo tiempo. Creo que debemos eliminar las jubilaciones de
privilegio", dijo Macri.
Las jubilaciones docentes, en algunos casos, quedaron fuera de la
reforma previsional aprobada en el Congreso a fines del año pasado. La
equiparación de los docentes con el resto de los trabajadores sería una de las
metas del Gobierno, coincidieron en el Ministerio de Educación y los gremios
docentes. También ostentan regímenes distintos al resto de los trabajadores los
integrantes del Servicio Exterior, los científicos e investigadores, y los
presidentes y expresidentes, excluidos de modificaciones más recientes.
Cerca del Presidente negaron que se esté trabajando para
implementar en el corto plazo alguna medida concreta por pedido
del FMI ,
aunque reconocieron que los dichos del Presidente van "en línea" con
sus palabras de ayer. Recordaron que además de las jubilaciones
diferenciadas, la idea del Presidente es terminar con privilegios,
como los horarios de trabajo del Poder Judicial, a los que criticó en más de
una oportunidad. "Tienen vacaciones de 45 días y trabajan hasta las
13.30", dijo Macri en aquella convocatoria pública. Mientras la Corte
Suprema recogió días después el guante y se mostró dispuesta a modificar
horarios y ferias, el gremio judicial respondió con la amenaza de paros. Todo
quedó en la nada.
En aquel acto de 2017, ocurrido una semana después de su triunfo
electoral legislativo, muchos pensaban que esas iniciativas cobrarían forma de
manera acelerada. Con el acuerdo con el FMI en danza, y la necesidad de ajustar
las cuentas del Estado para acercarse al déficit cero, Macri volvió ayer a
instalar el tema.
Desde el Gobierno afirmaron además que la idea de terminar con los
regímenes especiales viene desde hace al menos dos décadas, y que fue el
peronismo -durante la gestión de Carlos Menem- el que intentó cambios en la
materia, obturados por su entonces rival interno, Eduardo Duhalde. Las
jubilaciones de privilegio para funcionarios del Poder Legislativo, por
ejemplo, fueron abolidas en 2002, y María Eugenia Vidal hizo lo propio a fines
del año pasado con las jubilaciones de gobernadores y legisladores.
"Se están evaluando opciones para tener todo listo cuando lo
necesite el Presidente", afirmaron a LA NACION desde el
Gobierno y también desde la Anses. Emilio Basavilbaso, titular de ese
organismo, estuvo precisamente ayer en la Casa Rosada.
"Las modificaciones deben hacerse por ley, y no deberían ponerse en
contra de sectores de la sociedad que vienen aportando un porcentaje mayor de
su sueldo mientras están trabajando", advirtió a LA NACION la
experta previsional y diputada del massismo, Mirta Tundis. La legisladora
distinguió el caso de los jueces, "que no pagan Ganancias ni tienen
tope" de sueldos, de otros sectores como científicos y docentes, quienes
tienen límites a la hora de jubilarse. "No hay que generalizar",
agregó la legisladora opositora.
Jubilaciones de excepción
Presidente y vice: Tienen el derecho a percibir una asignación mensual
vitalicia a partir del cese de sus funciones. La asignación del presidente
equivale a la remuneración de un juez de la Corte y la del vicepresidente, a
las tres cuartas partes de esa suma.
Jueces de la Corte: Adquieren el derecho a una asignación
mensual a partir de cuatro años en el ejercicio de sus funciones. Los
defensores, jueces y fiscales, tienen derecho a una jubilación ordinaria
equivalente al 82% móvil.
Iglesia Católica: Los arzobispos y obispos tienen derecho a una
asignación mensual vitalicia equivalente al 70% de la remuneración de un juez
de primera instancia
Embajadores: Tienen derecho a una jubilación equivalente
al 85% de la remuneración total asignada a la categoría de mayor jerarquía que
se desempeñe en el exterior
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