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Por Carla Quiroga - El sector digiere de a poco los cambios que plantea
un dólar más alto y se anima a plantear las nuevas reglas de juego que marcarán
el rumbo del año. Aún en un clima de incertidumbre, los empresarios aclaran que
es necesario esperar unos meses para ver cómo evoluciona la industria, insisten
en que hay que mirar el largo plazo pero igual confiesan algunos cambios.
1. Los inversores ganan protagonismo
Los desarrolladores miran al comprador que es inversor, que apuesta al
ladrillo como resguardo de valor y que busca unidades ubicadas en zonas top.
"Los proyectos nuevos volverán al modelo de la preventa y los fideicomisos
al costo que se financian durante la obra", explica Toribio Achával,
presidente de Toribio Achával Propiedades.
2. La vuelta al producto premium
Con compradores finales a los que la zanahoria del crédito se aleja, el
sector volverá a construir para el segmento más alto de la pirámide. De hecho,
casi como una paradoja y en medio de la convulsión, esta semana, Grupo Monarca
presentó el primer lanzamiento del año: Azzurra, un barrio cerrado de US$50
millones de inversión que ocupa 68 hectáreas en Tortugas, con una oferta de
lotes que va desde los US$ 85.000 hasta los US$500.000 -que se pueden pagar al
contado con descuento o con un adelanto del 25 por ciento y hasta 36 cuotas
fijas en dólares, en UVA o en pesos ajustadas por CAC-. "El proyecto tiene
un bosque de 52 años de Thays y será el primero en el mundo con una oferta de
lotes que da a una laguna cristalina Crystal Lagoon, esto permitirá que tengan
playa privada", relata Gonzalo Monarca, presidente de la desarrolladora
homónima. El empresario que esperó el desenlace del martes, la jornada del
cierre de las Lebac, para reconfirmar el lanzamiento. La decisión de poner las
energías en el ladrillo premium no fue fácil. De hecho, la compañía cambió el
emprendimiento sobre la marcha. Inicialmente proyectaba un barrio cerrado para
un escalón más abajo pero finalmente decidieron ir por lo exclusivo.
3. Las negociaciones, más flexibles
Jorge D'Odorico, titular de D'Odorico Propiedades admite que, si bien
los precios no tienden a la baja, "los dueños de los pisos dejaron de
estar rígidos y tienen oídos para las contraofertas". "Es el mejor
momento para hacerlo", agrega Achával. El broker da números: se pueden
encontrar descuentos de hasta 10 por ciento, sobre todo en usados. Por caso,
antes por un departamento de US$1 millón era impensada una contraoferta de
US$830.000, hoy la escuchan y la analizan. Hay que aclarar que son situaciones
particulares. Nadie en el sector está saliendo a "regalar metros".
4. El tenedor de dólares, el ganador
Este perfil de comprador es el protagonista en las negociaciones flexibles
planteadas en el anterior punto. Pero también hay casos de inversores líquidos
en dólares que buscan unidades en proyectos en marcha que se entreguen en un
año y medio. Entran con un anticipo, y saben que el saldo en pesos les costará
menos dólares que hace un mes atrás. También miran el stock remanente que
quedan en los proyectos terminados. Son casos en los que los desarrolladores ya
están hechos, habían logrado que se puedan escriturar -por lo tanto son
unidades apto crédito- entonces les habían subido los precios hasta 20 por
ciento. Hoy para venderlas tienen que bajarlas al precio real de mercado,
explican desde las inmobiliarias. "Las hipotecas estaban atadas a la
inflación no controlada y las propiedades que se financiaron estaban más caras
de lo que valían, Además el sector padece altos costos que no permiten generar
mayor actividad", resume Ignacio Camps, presidente de la inmobiliaria
Evoluer.
5. Habrá menos oferta de metros nuevos para la clase media
Los desarrolladores que estaban en proceso de lanzar sus emprendimientos
pensados para el consumidor final y en barrios poco consolidados, los volvieron
a guardar en el cajón. "Con tasas de referencia del encima del 40 por
ciento, desarrollar en pesos es inviable, y en dólares no tenés compradores,
salvo en el mercado premium", afirma Federico Gagliardo, presidente de
Vitrium Capital, la desarrolladora que construye el proyecto mixto Pueblo
Caamaño en Pilar. Monarca, que compró tierra en La Boca, Wilde y Mar del Plata
para construir edificios que se venderían financiados, esperará a que se calmen
las aguas para arrancar. Hoy sus energías están puestas en Azzurra. Explica que
desarrollar en este segmento es un negocio más financiero, de márgenes más
chicos y atado al éxito de los créditos intermedios -los que los bancos le
otorgan al desarrollador que, por ahora, las entidades financieras
suspendieron-. "Es entendible que quienes no arrancaron esperen, pero es
como retroceder diez casilleros, no podemos quedarnos con lo que hicimos en los
últimos 20 años y seguir construyendo sólo para los ricos", sentencia
Gustavo Llambías, Socio de RED, Real Estate Developers. El especialista
defiende a rajatabla la UVA como unidad de valor de referencia del sector. "Si
tomás series largas durante los últimos 30 años, el sueldo promedio de la gente
ha estado dos o tres puntos por encima de la inflación. Por eso creo que no
tendrá problema quien tomó una línea UVA", agrega y confiesa que cerró el
contrato con la empresa demoledora en esa unidad. El desarrollador arrancará en
estos días la construcción de Lope de Vega IN, el emprendimiento con oferta de
unidades con precios desde poco menos de 100.000 UVA y del que, en once meses,
vendió 70 de los 110 unidades previstas para la primera etapa.
6. Los proyectos en marcha para los usuarios finales se entregarán
Las desarrolladoras que arrancaron en punta como CasasArg -que construye
el proyecto Prima en Caballito con departamentos de uno a cuatro ambientes que
se venden con precios que parten de $2 millones en los que se ingresa con un
anticipo de $200.000- y RED Real Estate Developers -con Lope de Vega IN,
ubicado a pocas cuadras del cruce de esa avenida y Juan B. Justo- seguirán
adelante con sus planes. Es más, podrían vivir un momento de oportunidad por la
escasa oferta de metros nuevos para el comprador final. "Ofrecemos
alternativas de financiación que permiten cancelar el 70 por ciento recién al
momento de ingresar a la propiedad, con o sin crédito. Esto significa que,
mientras uno adquiere un bien en pesos en cuotas, se dolariza una vez
finalizada la obra", detalla Sebastián Sommer, CEO de CasasArg. Un dato no
menor es que en ambos casos, los desarrolladores confiesan que ya cuentan con
el capital para terminarlos.
7. El costo de construcción bajó.
Es una consecuencia lógica del aumento del dólar en el corto plazo
-hasta que, en el caso de que sucediera, la devaluación se traslade a la
inflación-. El número que se estima entre US$1500 y US$1700 por m2, habría
caído entre 10 y 15 por ciento por efecto de la devaluación, según las cuentas
de Monarca, quien cree que una menor demanda por parte de la obra pública
también obligará a las constructoras a ser más competitivas con los precios.
Hay que tener en cuenta que, de todas formas, este costo tiene un 30 por ciento
de incidencia en dólares -cemento, el hierro, aluminio y el hormigón-.
8. Los precios de los usados se estabilizarán
Las unidades usadas fueron las estrellas de los últimos meses por efecto
del crédito. Hoy con una demanda más reticente a tomarlos, la situación cambia.
Hubo operaciones que se cayeron por la imposibilidad de juntar dinero extra, o
tomadores que se retractaron ante un escenario menos estable. "Desde
septiembre venían creciendo fuerte con los préstamos, y ahora esa subida encontró
una pausa, sobre todo por las contraofertas de los potenciales compradores, que
piden descuento, y la mayor predisposición de los propietarios de negociar más
agresivamente los valores", analiza Gabriel Brodsky, director de la
desarrolladora e inmobiliaria Predial, que construye microdepartamentos.
Achával aclara que, por la demanda, las propiedades de tres ambientes bien
ubicadas con buenos accesos que promedian los US$150.000 defienden el valor y
no bajarán. "Son casos en los que, si el comprador no llega, le pide el
dinero al padre", explica. Las realidades son distintas según el segmento.
Seguramente las negociaciones sean más feroces en propiedades dirigidas
a la clase media y a un nivel socioeconómico menor. "Las propiedades
usadas ubicadas en el corredor Norte de la ciudad tienen un perfil de
vendedores que, por lo general, no tienen una necesidad económica urgente de
desprenderse del activo sino que ofrecen sus unidades para conseguir dinero
para hacer otro negocio o para resguardarse en otro inmueble. Ninguno de ellos
me habló de bajar el precio, sino de esperar", detalla Hernán Siwacki,
socio de Capital Brokers. En números, Germán Gómez Picasso, cofundador de
Reporte Inmobiliario proyecta que el valor de los usados crecerá un 5 por ciento
este año, frente al 10 por ciento del año pasado traccionado por el crédito,
pero que las unidades a estrenar se mantendrán más estables. "Con un
crecimiento de la economía del 3 por ciento, el empresario traslada la
inflación a precios, el crédito se encareció para el que compra, pero también
para el que construye", aclara un desarrollador en off. Marcelo Plana de
la consultora del economista Orlando Ferreres propone imaginar un escenario en
el que el valor real del dólar -es decir, aquel que excluye el aumento de
precios- aumente luego de que la volatilidad se estabilice. "Lo que esto
produce es una caída en los valores de la propiedad medidos en dólares, pero
para eso hay que esperar a ver cómo evolucionan la inflación y el tipo de
cambio. ", resume. En el mediano plazo se cabría esperar una recuperación,
pero con variación entre los nuevos y los usados. En este momento, dice, el
segundo grupo tiene un valor mayor por la poca oferta de desarrollos a
estrenar. "En la medida en que el mercado inmobiliario sea sostenible
durante un tiempo suficiente, va a ser negocio construir más, y por ende el
nuevo se diferenciará más que el usado, crecerá a un ritmo mayor", afirma.
9. La demanda de crédito hipotecario se enfriará
El clima de incertidumbre no ayuda y el aumento de las tasas por encima
del 7 por ciento UVA generó que quienes estaban en proceso de sacar un
préstamo prefieran esperar. Damián Tabakman, rector en la Escuela de Negocios
Real Estate es contundente: "El préstamo hipotecario es hijo de la estabilidad
y la inflación alta lo deshabilita". En esa línea, el broker Adrián
Mercado de la inmobiliaria homónima agrega que la gente que saca un préstamo
trabaja en empresas que dependen de la situación económica del país, y una tasa
de referencia por encima de 40 por ciento es un problema para las pymes.
"En este escenario, ¿qué garantía puede tener la persona de que no va a
tener un problema en su trabajo?", se pregunta. Su colega Alejandra
Covello, presidente de Covello Propiedades, aclara que las operaciones en las
que se pedía un préstamo de hasta el 35 por ciento del precio final de la
propiedad siguen en marcha. La buena noticia es que los directivos de los
bancos tanto públicos como privados admitieron en ExpoConstruir que no
suspenderán las líneas en UVA.
10. Invertir en pozo, una oportunidad
Según Hernán Nucifora, de la desarrolladora Global Investments, con la
devaluación se abre una oportunidad para los departamentos en pozo en pesos.
Propone recurrir a un fideicomiso en pesos con precios concertados y no al
costo. "Más allá de que hay costos de la construcción como el hierro y el
aluminio, que se incrementarán con el dólar, son un componente menor en el
valor del metro cuadrado. Nosotros tenemos respuesta con los departamentos que
se comercializan en pesos. La lista de precios bajó un 15% y el índice de la
Cámara de la Construcción aún no trasladó aumentos", apunta. Llambías, que
vende en UVA, no bajó los precios pero también habla de oportunidad. "Hoy
con los mismos dólares comprás más UVA", explica. Y aclara que no tocó los
valores en UVA porque vendió a precio fijo. Tomó un riesgo comercial, por lo
tanto, si baja el costo de construcción en UVA, se beneficiará. Si sube, en
cambio, tendrá que cubrirlo. Gajes del oficio.
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