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Por Leandro Gabin - Luego del fuerte temblor financiero-que para
satisfacción del Gobiernopudo ser controlado-, la economía argentina ha quedado con variables claramente
desajustadas.
Este tema cobra especial relevancia por tratarse, nada más y nada menos,
que del dólar y de la tasa.
En cuanto al primero, el propio Banco Central dijo que un tipo de cambio en torno de los $25 está "fuera
de escala".
En relación con la segunda, el hecho de que se haya disparado a
un nivel tan alto y que la de referencia se ubique en el 40%, ya viene
cosechando críticas desde varios sectores.
Tanto es así que el ministro de Producción, Francisco "Pancho"
Cabrera, deslizó la posibilidad de relanzar créditos a tasa subsidiada como forma de paliar la falta de
acceso de las Pymes a préstamos a valores razonables.
En el "ala política" del Gobierno, una gran mayoría entiende que tipos de interés como
los de hoy día ahogan el ritmo de actividad y que sólo pueden ser
sostenibles en el cortísimo plazo.
Sin embargo, en el BCRA no están tan de acuerdo con ese
diagnóstico.
Para la entidad que comanda Federico Sturzenegger (uno de los
que salió fortalecido tras la corrida cambiaria), que la tasa de referencia esté en un 40% ayudará a
mitigar otro impacto clave: el de la suba del dólar.
"Los bienes importados pueden aumentar. O
aquellos productos con gran componente del exterior. Pero el resto no
debería acompañar el alza del dólar", recalca a iProfesional un importante
funcionario del Banco Central.
En su visión, mantener el costo del dinero en un nivel tan alto ayudará a
que en mayo y en junio sea más acotado el pass-through (traslado de
la devaluación a los precios de productos y servicios).
"Hay que ver cómo actúan los formadores de precios si mantenemos una política monetaria restrictiva
como la actual. No sería razonable, ni muy probable, que aumenten lo
que venden si la tasa está en 40%", vaticina.
En el BCRA aguardarán los nuevos datos de inflación para ver qué tan acertada es su teoría. No
obstante, el mercado no espera que los tipos de interés de
referencia vayan a reducirse a corto plazo.
Este martes habrá una reunión del Consejo de Política Monetaria, en la
que la "mesa chica" de Sturzenegger decidirá si mantiene, sube o baja el
corredor de pases, ahora en el 40%.
Participarán Lucas Llach (vicepresidente), Demian Reidel (vicesegundo),
Mariano Flores Vidal (gerente general), Agustín Collazo (subgerente
general de Operaciones) y Andrés Neumeyer (economista jefe).
¿Qué dictaminarán? Es altamente probable que el rumbo elegido será
el de no hacer ningún movimiento.
Si bien esto no significa que más adelante el Central pueda ensayar
algún tipo de ajuste, lo cierto es que quienes esperan que retome rápidamente
un sendero de bajas importantes de tasas deberán esperar (y mucho).
Un ojo en el dólar, otro en la inflación
¿Qué piensa Sturzenegger acerca del recorrido que deba efectuar la tasa?
"De cara a los próximos meses, la evolución estará condicionada por
la duración de los comportamientos disruptivos en el mercado decambios", avisa el banquero central.
Agrega que, en la medida en que la inestabilidad se modere, normalizará
su esquema operacional, "volviendo a un corredor de pases más
angosto".
Su diagnóstico es que esto hará que se traslade -casi de modo
automático- el nivel de referencia determinado por la entidad al
resto de los tipos de interés.
¿Por qué hace el funcionario se focaliza en este punto? A comienzos de
mayo, en medio de la corrida, no sólo decidió aumentar la llamada "tasa de política monetaria" al impactante 40%.
También amplió el ancho del corredor de las
distintas tasas:
- Las de 7 días las ubicó en el 47% (pase activo) y
en el 33% (pase pasivo)
- Las de un día, en 57% ( pase activo) y 28% (pase
pasivo)
De esta manera, el Central redobló el torniquete monetario para
controlar la liquidez del sistema.
El titular del BCRA trató de asegurarse que el "apretón"
tendrá su efecto en la inflación, que es claramente la madre de todas sus batallas.
De ahora en más, "el foco será el de encauzar el proceso
inflacionario", apunta el banquero central.
Lo que viene
Sturzenegger adelanta la visión que se impone en Reconquista 266.
Tras una autocrítica muy explícita por haber reducido el tipo de interés
(para acompañar el cambio de metas de inflación y a pedido de jefatura de Gabinete),
ahora volverá con su política de mano dura.
Respecto del nivel de la tasa de referencia, el funcionario especifica que:
- Al ubicarse el índice de precios por encima del proyectado en
lo que va de 2018
- Y al enfrentarse a un escenario de fuerte inestabilidad de
los mercados emergentes,
Ese "combo" hace que, de cara a los próximos meses "se
vaya a requerir de un nivel de tasas reales significativamente superior incluso al
que rigiera hasta antes de los últimos cambios". Es decir, previo al
"28D".
Así, deja bien claro cuál será el sesgo de la política monetaria.
Traducido en números, el esquema que está viendo Sturzenegger y equipo es el
siguiente:
- La tasa real (es decir por encima de la inflación) comenzó este año en el 10,5% (con la de
referencia en 28,75%)
-Ese nivel fue muy superior al de comienzos de 2017 (3,9%
y 24,75% respectivamente)
- Si ahora el BCRA quiere que la real supere ese 10,5%, el margen del
que dispone para bajar la de referenciaes muy bajo (con inflación casi tan elevada como la del año pasado)
La inflación, cueste lo que cueste
En el mundo de las consultoras y de los economistas privados, hay cierta "presión"
para que, más temprano que tarde, el BCRA empiece a bajar los
tipos de interés.
Uno de los que se encolumna en esta postura es Martín Redrado, ex
presidente del BCRA, que pide una rápida reducción del costo
del dineroya que "se está ahogando a los sectores productivos".
En la misma línea se manifiesta Guillermo Calvo, un viejo conocido de Sturzenegger, que
también prende luces de alerta: un nivel tan alto como el actual, de
mantenerse mucho tiempo, puede generar una estanflación (estancamiento
de la economía con inflación).
Más allá de las voces que reclaman por un menor nivel de tasas, en las mesas de dinero de los bancos entiende que será
casi imposible que esto se concrete en el corto plazo.
Aducen que el BCRA debería mantener la rigidez monetaria por
"algunos meses" para ver si puede amortiguar el impacto del dólar en
los precios.
Hasta la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, está preocupada por ese efectopass
through, que va más allá de los importados.
En una escena de kirchnerismo explícito, que sorprendió a más de uno,
señaló que irá detrás de las empresas que remarcan.
El problema más gravitante que sigue teniendo Argentina es la inflación. Los pronósticos para este año ya no sólo superan la
irreal meta del 15% sino que se acercan a la cifra del año pasado.
En este marco, desde Banco Mariva ya dieron cuenta de un aumento en
su pronóstico de precios para 2018: un 23,5%, en línea con datos
relevados días atrás por FocusEconomics.
Por esas presiones adicionales son varios lo que están calculando que
recién en 2019 las tasas volverán a niveles pre crisis.
Uno de los grandes exponentes de la City, como Delphos Investment,
proyecta una fuerte aceleración de la inflación hasta noviembre de este año. Recién a
partir de ahí prevé un cambio de tendencia.
"Arribaríamos en abril de 2019 a tasas de 29%, lo que equivale a tasasreales de alrededor del 8%", vaticinan desde la
firma liderada por Leonardo Chialva.
Así las cosas, es claro que los mayores costos de financiamiento golpearán
el canal de la oferta de crédito.
"Será uno de los principales limitantes al crecimiento previsto en forma previa a la crisis cambiaria reciente", indican.
A raíz de ello, estiman que el PBI crecerá tan sólo 1,5% este
complicado 2018.
¿Inflación versus nivel de actividad? Así creen los
economistas que está planteado el debate, en un escenario mucho menos favorable
del previsto hace unos meses.
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