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Por Jaime Rosemberg -
Nadie se atreve a decirlo en voz alta, aunque en la Casa Rosada y los
ministerios todos lo saben: las próximas semanas (y meses) estarán llenas de
"malas noticias" en el terreno económico, allí donde las sugerencias
del Fondo Monetario
Internacional (FMI) obligan a pensar en recortes, ajustes y
postergaciones.
Sin dejarse ganar por el desánimo, y con el sigilo del caso, en la
Jefatura de Gabinete, que encabeza el cerebro de la administración, Marcos Peña , ya
comenzaron a llamar a los ministerios con claras directivas: la confección, en
el corto plazo, de una lista de medidas y proyectos concretos que puedan
utilizarse a modo de "compensación efectiva" contra las malas nuevas
que seguramente traerá el invierno, más allá de la suerte del país en el Mundial
de fútbol.
"Nos pidieron medidas que caigan bien en la clase media y media
baja, que tengan impacto directo en el bolsillo", reconoció el jefe de
Gabinete de uno de los ministerios involucrados en el operativo. Modernización,
Desarrollo Social, Producción, Justicia y Trabajo son algunos de los
ministerios que recibieron el llamado. Otros, como Ambiente, no fueron
incluidos, aunque el ministro Sergio Bergman ya
tiene preparado un par de aportes a la agenda positiva, como la plataforma
forestal 2030 -se anunciará el 5 del mes próximo- y la puesta a punto de más
parques nacionales.
El rápido pedido de Peña -a través de sus cuestionados
coordinadores, Mario Quintanay Gustavo Lopetegui -
tiene razones que se ven en los focus groups que diseña para la Casa Rosada el
consultor español Roberto Zapata. "Antes veían todos solcitos, señal de
esperanza de la gente. Ahora, los soles están tapados por nubes y montañas,
aunque el camino que eligen sigue siendo el mismo", contó un funcionario
que vio los últimos estudios. De todos modos, explica, "una es la visión
que tenemos quienes seguimos la escalada del dólar o el acuerdo con el FMI, y
otra el que accedió al asfalto o a su primera casa", se defienden.
Las medidas
¿En qué pueden consistir los anuncios? A pesar del hermetismo, se piensa
en mejoras concretas a los bolsillos golpeados al estilo del diálogo con las
petroleras para que congelen sus precios, motorizado hace unos días por el
ministro de Energía, Juan José Aranguren.
"Puede ser pedirles a las telefónicas que no aumenten sus abonos
por un año o mejoras en determinados productos nacionales. La Jefatura analizará
las propuestas y de allí elegirá las más viables", estimaron en otro
ministerio importante.
No serán solo medidas económicas: en el ministerio que encabeza Germán
Garavano también analizan decisiones de "mejora institucional", como
acelerar los nombramientos de los jueces, la lucha contra el lavado de dinero y
un nuevo paquete de leyes que podría servir para emparejar el escenario de
protestas y reclamos que el Gobierno vislumbra para la etapa postacuerdo con el
FMI.
A esas ideas se suman los gestos de austeridad. La secretaría general
que encabeza Fernando de Andreis ya redujo al mínimo la presencia en el Mundial
de Rusia para promocionar la candidatura del país para 2030, y se bajó de la
postulación conjunta con Uruguay para organizar el Mundial de Básquet 2027.
"No serán buenas noticias, pero sí muestras de que vamos a ser
austeros", afirmaron cerca del secretario general.
"En realidad, se trata de medidas que íbamos a anunciar después del
Mundial, como inicio de la campaña. La crisis adelantó todo", relató un
ministro. Para un senador macrista, lo importante ahora es que "la gente
no sienta que se está secando la plaza, y siga consumiendo", afirmó el
legislador.
La actual campaña publicitaria denominada "está pasando"
consiste en mostrar las obras de infraestructura que se están haciendo y
reforzará la pelea por el ánimo de la opinión pública, responden en los
despachos oficiales. En el mismo sentido, según fuentes oficiales, el propio
presidente Mauricio Macri tranquilizó al ministro del Interior, Rogelio
Frigerio, uno de los que tiene a su cargo la puesta en marcha del Gran Acuerdo
Nacional con los gobernadores para comprometerlos en bajar el déficit. Habría
recibido una buena noticia de boca del propio Presidente: "La obra pública
no se toca", habría dicho Macri según una fuente con conocimiento de ese
diálogo.
Ideas, publicidad, y hasta una manito de Messi y compañía. Todo sea para
alejar los malos augurios que la oposición -y algunos economistas
exoficialistas- está lanzando en los medios en las últimas semanas, con la
vista puesta en el futuro económico del país.
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