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Por Javier Blanco -
El crédito, uno de los puntales del despegue que mostró la economía en 2017,
entró en etapa de enfriamiento.
El brusco encarecimiento que
mostró el costo del financiamiento en las últimas semanas; el vuelco que
sufrieron las expectativas económicas y el golpe que la devaluación y la
elevada inflación le están dando a la demanda amenazan con apagar uno de los
motores que había recuperado la actividad al llegar a expandirse a tasas reales
mayores al 23% interanual.
El freno en la demanda se hizo
sentir primero en los créditos hipotecarios por
el impacto que la fuerte suba del dólar tuvo sobre el total requerido en pesos para
cerrar una operación de compra. Eso significó un golpe extra para una demanda
potencial que había sido recortada por el ajuste al alza en las tasas que los
bancos ya habían aplicado al diferencial que agregan a la Unidad de Valor
Adquisitivo (UVA). "Hoy las consultas están casi paralizadas porque la
gente tiene la incertidumbre de cuántos dólares representa la cantidad de pesos
a los que puede acceder por la vía del crédito", reconocen en los bancos.
Luego, cuando la suba de tasas
se comenzó a generalizar, el golpe lo empezó a sentir la demanda de crédito
empresario, en especial, los desembolsos por descuento de cheques y los
adelantos por cuenta corriente a los que apelan regularmente las empresas para
cubrir sus necesidades de giro comercial.
"Los promedios de las
primeras semanas de mayo están marcando una desaceleración nominal de los
préstamos al sector privado que ya es un virtual estancamiento en términos
reales" apunta el economista y consultor Andrés Méndez.
"Hay una significativa
desaceleración en las líneas comerciales que representan 34% de la cartera de
créditos en pesos de los bancos", coincide su colega Joaquín Berro Madero,
autor de un informe de la Fundación Mediterránea sobre la coyuntura que
atraviesa el crédito en medio de las turbulencias financieras.
En los bancos admiten que la
demanda se enfría y cambia incluso de destino. "Hay gente que consultaba
para un proyecto de expansión o de negocio y ahora busca crédito para saldar el
resumen de la tarjeta porque sabe que financiarlo le puede resultar más
caro", ejemplificaron en un banco minorista líder.
"Con el crédito los
bancos estaban en modo expansión y ahora se deben adecuar al nuevo escenario
que, creo, nos va a mostrar una demanda en desaceleración durante los próximos
3 o 4 meses con un stock que pasará a expandirse por debajo de la inflación, es
decir, pasará a ajustarse en términos reales", describe el economista
Hernán Del Villar.
El consultor, titular del
Estudio Alpha, prevé una "menor demanda de empresas por caída de ventas y
necesidad de bajos stocks ante tasas de interés muy elevadas". En el caso
de los individuos anticipa un ajuste similar "por caída del consumo ante
la disminución del poder de compra que supone la reaceleración inflacionaria y
por empeoramiento de expectativas de la población". "Mientras tanto
-prosigue- la banca tendrá más obligación de mantener sus inversiones en Lebacs
y cuidará más su liquidez", concluye.
Un panorama complicado
"La tasa de interés de
política monetaria de 40% refleja lo complejo de una transición en la que se
busca moderar el traspaso de la devaluación a los precios pero afecta el
capital de trabajo de las pymes .Y dado que esa tasa puede persistir por algún
tiempo, el sector bancario debería considerar una reapertura temporal del
régimen de créditos subsidiados en operaciones a corto plazo a este sector con
el plus de ingresos que las entidades obtienen al haber transformado parte de
sus encajes en Lebacs. Se trata de preservar los activos (créditos al sector
privado) del propio sistema", recomienda el economista Jorge Vasconcelos,
vicepresidente del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y
Latinoamericana (Ieral).
El informe de la Mediterránea
reconoce que el fenómeno es reciente, tanto que las estadísticas apenas si
llegan a captarlo. "En términos interanuales los préstamos al sector
privado en pesos aún crecen 50,5% interanual en mayo. Esto es, un ritmo muy
importante, pero la curva parece amesetarse desde marzo y acentúa esa tendencia
en los últimos días", apunta Berro Madero.
Según las cifras del Banco Central (BCRA), los préstamos en pesos se
expanden a un promedio del 1% en mayo, menos de la mitad de la inflación,
aunque algunas líneas como la de descuentos de cheques o financiamiento con
tarjetas ya caen (1,7 y 0,9%, respectivamente). A la retracción que se comienza
a observar en la demanda mucho aportó el significativo salto que mostraron las
tasas de interés activas "en particular, la tasa por adelantos en cuenta
corriente, que alcanzó un pico por encima de 54% anual hace pocos días, aunque
luego se acomodó al 41% según los últimos datos", observó, antes de
recordar que hasta la anteúltima semana de abril ese financiamiento se colocaba
a un promedio que iba del 27 al 28% nominal anual.
"Ya se advierte una
tendencia a la declinación en los créditos aplicados a actividades productivas
y de servicios, vinculada a la fuerte suba en las tasas de interés",
coincide Méndez al describir la situación actual. Pero el consultor va más allá
y advierte que ese freno comenzó a contagiar al crédito a las personas y
familias, un tipo de demanda sobre el que incide mucho más las expectativas de
los consumidores. "El fuerte golpe que sufrieron con la corrida cambiaria
se hace y hará sentir", pronostica.
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