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Gustavo Ybarra - Lejos de cambiar el complejo cuadro
de situación que se le presenta en el Senado, las palabras de Mauricio Macri que
ligaron la ofensiva opositora por las tarifas aCristina Kirchner solidificaron el malestar existente en
el bloque peronista que conduce Miguel Pichetto con la Casa Rosada. Tanto es así que las
expectativas de los referentes legislativos de Cambiemos chocaron ayer con la
negativa del PJ a reabrir cualquier tipo de negociación. "No hay
muchas novedades, hay que esperar a mañana (por hoy)", era la respuesta
que se repetía en varios despachos oficialistas de la Cámara alta.
Por lo pronto, ayer se sumaron
nuevas malas noticias para Cambiemos. Senadores que rechazan la iniciativa
opositora, como Lucila Crexell (MPN-Neuquén) y Rodolfo Urtubey (PJ-Salta),
dejaron trascender que no están dispuestos a restarle quorum a
la sesión especial convocada para mañana a las 14.
De esta manera, la oposición
tendría el camino asegurado para abrir el debate y hacer valer una relación de
fuerzas que, por el momento, le es favorable. Sobre un total de 72 senadores,
al menos 39 ya tendrían decidido votar el proyecto tal como salió de la Cámara
de Diputados hace casi tres semanas.
"La situación es
compleja", era la definición que daban ayer en el Poder Ejecutivo sobre la
posibilidad de detener la ofensiva opositora. Hasta ese momento, todavía
existían divergencias en la Casa Rosada sobre el camino a seguir. Algunos
funcionarios insistían en la necesidad de negociar con la bancada de Pichetto
una salida que les permitiera ganar tiempo.
La alternativa que se manejaba
era la de proponerle al PJ que apoyara el dictamen de minoría, impulsado por el
oficialismo, sumándole una cláusula de transferencia del financiamiento de las
empresas de energía eléctrica del área metropolitana (Edenor y Edesur) y de
agua (AySA) a la ciudad y a la provincia de Buenos Aires.
La idea era comprar tiempo
ofreciendo votar esta propuesta que el PJ presentó en ambas cámaras
legislativas y que le permitiría modificar el proyecto y, por lo tanto,
devolverlo en segunda revisión a la Cámara baja.
La propuesta fue rechazada por
los mandatarios de ambos distritos, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia
Vidal, que no quieren saber nada con el costo fiscal que implicaría hacerse
cargo de esas empresas, en particular la de agua, cuya propiedad es casi en su
totalidad del Estado.
El discurso de Macri
pidiéndoles a los senadores que no siguieran las locuras de Cristina Kirchner
ayudó a reforzar las posturas de Rodríguez Larreta y Vidal.
Y en ese sentido fueron leídas
las palabras de Macri en el peronismo de la Cámara alta. "Estoy convencido
de que el Gobierno no quiere negociar", se quejó ayer un senador que
integra la conducción del Bloque Justicialista.
En el peronismo impera la idea
de que el proyecto aprobado en Diputados es malo, pero sostienen que el
Gobierno no hizo nada por mejorarlo desde que llegó al Senado.
"El proyecto es una
mierda, pero el mensaje a la sociedad no puede ser confuso y nosotros no vamos
a pagar el costo político por los aumentos que de manera unilateral decide
Macri", sentenció otro senador que responde a Pichetto, quien recordó el
dolor de cabeza que significó para la bancada acompañar al Gobierno en la
sanción de la reforma previsional de diciembre último.
Por último, el PJ sumaba ayer
como muestra de la mala predisposición del Gobierno la decisión de Gabriela
Michetti de unificar las sesiones especiales pedidas por el PJ y Cambiemos,
poniendo en primer lugar el temario reclamado por oficialismo.
Desde el bloque que conduce
Pichetto se aseguraba ayer que el procedimiento viola el reglamento del Senado,
advirtiendo que deberían convocarse, como ocurrió cuando el proyecto de tarifas
se discutió en Diputados, a dos sesiones por separado.
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