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Por Francisco Jueguen -
En diciembre pasado, Guajardo Villarreal, ministro de Economía de México, se
paseaba tranquilamente por los pasillos del CCK mientras participaba del
encuentro que el Gobierno había preparado para los empresarios en el marco de
la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC). "Es un momento
realmente de cambio, con un gobierno con una visión de integración a la
economía mundial", dijo entonces sobre la Argentina a LA NACION,
y agregó: "Hay una complementariedad entre las capacidades manufactureras
de México y las capacidades agrícolas de la Argentina. Autos y granos". El
primero de esos bienes ya se veía amenazado por las políticas de Donald Trump y
buscaba nuevos mercados.
"Nos pasan por arriba", comentó ayer a LA NACION un
dirigente de la industria automotriz argentina para graficar la posibilidad de
un tratado de libre comercio (TLC) entre México y la Argentina. "Producen
cuatro millones de autos y tienen costos muy competitivos", fundamentó.
Pero más allá de las tensiones el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID) estimó que una integración entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico,
entre otros, no solo impulsaría la competitividad de la región frente a otros
países del globo, sino que también desarrollaría cadenas de valor e
incrementaría el comercio intrarregional, sobre todo en momentos en que el
mundo adopta posiciones más proteccionistas lideradas por la visión de Estados
Unidos.
Los acuerdos de comercio preferencial (ACP) fueron "muy inefectivos
para materializar su principal motivación económica: impulsar la competitividad
en el exterior", afirmó un informe especial llamado "Conectando los
puntos", coordinado por Mauricio Mesquita Moreira, especialista del BID.
"Los ACP subregionales, de poca envergadura y cuyos miembros tienen
ventajas comparativas similares, no están bien preparados para generar
ganancias de escala y especialización lo suficientemente grandes como para
mover la aguja de la competitividad en el mercado global", indicó el
estudio, para referirse a la efectividad de acuerdos aislados como el Mercosur
o la Alianza del Pacífico.
En cambio, para obtener mejores resultados, el BID promueve un
"acuerdo de libre comercio panregional" y estima que existe para eso
"un contexto político favorable". Otra ventaja es que el 90% del
intercambio intrarregional ya se encuentra libre de aranceles. Además del libre
comercio, un acuerdo de estas características podría ir acompañado -según el
BID- de mejoras en temas como la propiedad intelectual, el trabajo, el medio
ambiente o la facilitación de comercio. En ese sentido, requiere también bajas
en los costos del transporte, de transacción, de logística y mayor sintonía
entre los firmantes en normas técnicas y fitosanitarias.
Para el BID, no se necesita -por lo menos en una primera instancia- de
todos los países. La Argentina, Brasil y México generarían la suficiente
"fuerza gravitatoria" para arrastrar a los demás. Sumados, el
Mercosur y la Alianza del Pacífico reúnen mercados por US$4,3 billones y
representan el 81% del PBI.
"Los beneficios alcanzarían el 9% en el comercio interregional de
bienes intermedios usados en las exportaciones de América Latina y el Caribe,
lo que daría un impulso muy importante a las cadenas regionales de valor poco
desarrolladas de la región", concluyó. El comercio intrarregional
aumentaría un 3,5% promedio (unos US$11.300 millones adicionales sobre la base
del flujo de 2017). "Si se incrementaran las fricciones en el comercio
mundial, un TLC panregional mitigaría los efectos negativos sobre las
exportaciones de América Latina y el Caribe en hasta un 40%", cerró.
La integración comercial entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico no
es una utopía. Incluso ambos bloques definieron una hoja de ruta para mejorar
la facilitación de comercio. Hoy ya hay libre comercio entre la Argentina y los
miembros de esa alianza, excepto con México. "La idea es construir sobre
estos acuerdos haciéndolos más modernos y avanzar en una convergencia
estratégica entre ambos bloques", afirmó a LA NACION Horacio
Reyser, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería.
Reyser recordó que ya hay acuerdos de libre comercio con Colombia y Chile y
estimó que se está negociando con México. "En América Latina tenemos la
posibilidad de hacer un acuerdo con México, pero en este momento están muy
concentrados en el Nafta", señaló. Actualmente, la Argentina mantiene
cuatro negociaciones abiertas: con Canadá, Corea del Sur, EFTA (Islandia,
Suiza, Noruega y Liechtenstein) y con la Unión Europea. Con esta última hubo
"acercamientos" -sobre todo en el sector automotor- la semana pasada
en Bruselas y se esperan novedades el 4 de junio en una nueva ronda en
Montevideo.
Números de un posible acuerdo
3,5% incremento del comercio intrarregional
Es el aumento calculado por el BID tras un posible acuerdo entre los
socios más grandes del Mercosur y la Alianza del Pacífico. Se trata de
US$11.300 millones adicionales.
5 negociaciones argentinas a cerrar durante 2018
Son las rondas que el Gobierno espera cerrar. Representan casi el 30%
del PBI global, según fuentes oficiales.
10% del producto bruto interno
Es el porcentaje del PBI mundial con el que la Argentina tiene acuerdos
de libre comercio. Fuera de América Latina están solo Israel y Egipto.
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