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Por Alfredo Sainz -
Con un perfil llamativamente bajo y de la mano de socios locales, el lujo está
de vuelta en Buenos Aires. En los últimos meses varias de las marcas que
apuntan al segmento más alto de la sociedad concretaron su regreso al país,
tras la partida masiva que había generado el cepo importador que impuso el
gobierno de Cristina Kirchner en su segundo mandato. En la avenida Alvear, que
había quedado muy golpeada a partir de las dificultades para el ingreso de mercadería
importada, hoy es prácticamente imposible encontrar un local sin alquilar y en
los pasillos de Patio Bullrich se multiplican los carteles que anuncian la
inminente llegada de marcas internacionales.
La lista de empresas que están pegando la vuelta incluye a Calvin Klein
y Ermenegildo Zegna y otras que están debutando en el país, como Zadig &
Voltaire, Vilebrequin, Paule Ka, Custo Barcelona, Bally y Pandora, mientras que
en el mercado local aseguran que es inminente el desembarco de otras compañías de
peso, como Carolina Herrera, Prada, Loewe y Tom Ford. A estos nombres se podría
sumar Louis Vuitton, que volvió a poner la mira en Buenos Aires tras el cierre
en 2012 de su tienda de la emblemática esquina de Alvear y Ayacucho.
Sin embargo, en el mercado también destacan que el panorama actual es
diferente del que se vivió en los 90, cuando la llegada de este tipo de marcas
era acompañada por grandes anuncios y lanzamientos millonarios, y reconocen que
todavía Buenos Aires sigue estando muy lejos de la oferta en materia de lujo
que se consigue en la rua Oscar Freire -la calle favorita de San Pablo para las
grandes marcas de lujo-, la avenida Presidente Masaryk en el Distrito Federal
de México o, sin ir más lejos, en los shoppings de Santiago de Chile.
"Todas las marcas que se fueron en los últimos años saben que tarde
o temprano van a regresar a la Argentina, y los plazos van a depender de la
estabilidad financiera", asegura Marcela García, una consultora de marcas
de lujo. "Se podría pensar que el mercado de lujo es relativamente chico,
pero Chile tiene menos población y del otro lado de la cordillera están todas
las marcas presentes. Además, Buenos Aires posee un plus, que es la imagen que
tiene la ciudad. Salvando las distancias, Buenos Aires es un poco la París de
Sudamérica, especialmente para los turistas de la región", agregó la
especialista.
"Hay un apetito de consumo de lujo en la Argentina", destaca
Anabella Weber, directora de desarrollo de negocio de Libson Group, una
desarrolladora inmobiliaria que puso un pie en el negocio de la indumentaria de
lujo con la licencia de Zegna para el mercado argentino. Zegna había cerrado
entre 2011 y 2013 sus dos locales porteños por todos los problemas que tenía
para importar, y hace un par de meses concretó su regreso con la apertura de
una tienda en Patio Bullrich. "Hay mucho interés de las marcas
internacionales por el mercado argentino, que trasciende un poco la coyuntura.
En estetarget la crisis cambiaria también se siente, pero no tanto
en materia de ingresos, sino por un factor más psicológico, que dura unos días
cuando se dispara el dólar y después la demanda se recupera", explica
Weber, que adelantó sus planes para traer en el segundo semestre del año la
marca suiza de calzado Bally.
En algún punto, el desembarco de las marcas premium que vive Buenos
Aires recuerda lo que pasó en los 90, cuando en medio de la apertura de la
economía se multiplicó la apertura de grandes boutiques y mansiones de lujo,
principalmente en el corredor de la avenida Alvear. Sin embargo, en el mercado
también se encargan de subrayar las diferencias. "La modalidad de llegada
al país cambió. En los 90 la mayoría de las marcas desembarcaban en forma
directa y haciendo mucho ruido. Ahora, es una propuesta más tranquila y en muchos
casos lo hacen de la mano de un socio", destaca Marcelo Zuliani, director
de la inmobiliaria Colliers.
Las empresas que volvieron a poner la mira en Buenos Aires destacan que
uno de los mayores obstáculos pasa por los problemas para conseguir buenas
ubicaciones. En las seis cuadras de la avenida Alvear que van desde Libertad
hasta la cortada Adolfo Bioy Casares hay apenas dos negocios sin alquilar y uno
en obras sobre un total de 42 locales, lo que da cuenta de una tasa de
ocupación de casi el 93 por ciento.
"Lo que falta en la ciudad es infraestructura. Es casi imposible
encontrar locales grandes sobre la avenida Alvear y la ciudad necesita un polo
de lujo que reúna cuatro o cinco marcas", advierte Weber.
"La Argentina tiene una larga tradición en el desarrollo de
corredores de lujo como la avenida Alvear, pero lo que quizás esté faltando es
el concepto de luxury district, que son espacios separados dentro
de los shoppings que reúnen marcas de lujo, como en el caso del Distrito de
Lujo del Parque Arauco en Chile", coincide Marcelo Zuliani, director de la
inmobiliaria comercial Colliers.
La lista de marcas que ya regresaron al país o que están en
conversaciones avanzadas para hacerlo es larga y en el mercado aseguran que la
demanda para este tipo de productos sigue firme más allá de la coyuntura
económica.
"Pese a la última devaluación, las marcas de lujo en dólares están
competitivas en precio y de hecho son las que mejor se defienden en los
shoppings", aseguran en Patio Bullrich, el centro comercial que concentra
la mayor oferta de marcas de alta gama. "Este tipo de marcas además
cuentan con la ventaja de que al trabajar con volúmenes de importación
relativamente pequeños hoy no enfrentan tantos problemas para ingresar la
mercadería desde el exterior", explican.
La lista de próximos desembarcos está encabezada por la tienda de joyas
Pandora. La marca nacida en Dinamarca hoy está presente en 55 países y para las
próximas semanas prepara la inauguración de su primera sucursal en el shopping
Paseo Alcorta, en un plan de expansión que también incluye la apertura de media
decena de tiendas en Buenos Aires (una confirmada es Patio Bullrich), Rosario y
Córdoba.
El shopping de la calle Posadas también fue elegido por la marca de
zapatos Bally para concretar su debut porteño. La suiza llegará al país de la
mano de Libson Group, la misma empresa que está detrás del regreso de Zegna. En
el mercado además aseguran que la misma empresa está detrás de la posible
llegada al país de Loewe, una marca española de marroquinería que a nivel
global pertenece al holding de lujo LVMH.
También es inminente el desembarco de Vilebrequin, aunque en el caso de
la marca francesa de trajes de baño se apresta a la inauguración de su primera
tienda sobre la avenida Alvear.
Apuntando a un target un poco más amplio también ya se
concretaron las llegadas de las marcas Zadig & Voltaire (de la mano del
grupo local Tucci) y Custo Barcelona, que en ambos casos eligieron Paseo
Alcorta para dar sus primeros pasos en el mercado porteño.
"Elegimos instalarnos en la Argentina porque se trata de un mercado
en el que existen muy pocas propuestas de marcas internacionales y diseñadores
de prestigio", asegura Darío Musolino, director de marketing de la firma
Jmc Group, que es la importadora de Custo Barcelona. "Custo tiene muchos
compradores asiduos argentinos en sus tiendas internacionales y además existe
una cercanía muy grande entre las culturas y estilos de vida de españoles y
argentinos", agrega.
Por su parte, la lista de marcas que está mirando el mercado local
también es extensa. Carolina Herrera -que a fines de 2014 anunció el cierre de
su local en Patio Bullrich debido a las dificultades para importar sus
colecciones- reabriría sus puertas en Buenos Aires. CH Carolina Herrera es la
división de lifestyle de la marca y ofrece moda, accesorios y
fragancias. En la Argentina, la marca de fragancias Carolina Herrera es líder
del segmento selectivo desde hace quince años. En la misma situación se
encuentra Prada, que también analiza la apertura de una tienda porteña.
Por su parte, Tom Ford -la marca del diseñador de modas norteamericano
que antes de lanzarse con su propio emprendimiento fue director creativo de
Gucci e Yves Saint Laurent- también avanza con un proyecto local que incluye
para una primera etapa el lanzamiento de su línea de fragancias, aunque para
más adelante también contempla la llegada de una boutique local de
indumentaria.
Otro de los nombres que podrían hacer mucho ruido en una eventual vuelta
al país es el de Louis Vuitton. La emblemática compañía francesa se fue del
país en 2012, aunque ahora estaría evaluando un regreso, seducida por la
normalización del comercio exterior y el cambio en las reglas de juego.
"La decisión de la marca de volver ya está tomada e incluso tienen
definida su política de precios. La idea es que sus productos se consigan en
Buenos Aires a un promedio de 10% por encima de los precios de Nueva York o
París", explicó a LA NACION una fuente cercana a la
negociación.
Para todos los rubros
El rubro indumentaria es el que lidera este proceso de desembarco de
marcas internacionales tras la flexibilización de las trabas para la
importación, aunque el fenómeno también se extiende a otras categorías que
apuntan al segmento más alto de la sociedad.
"Por tratarse de un producto elaborado exclusivamente en Cuba, el
libre proceso de importación es fundamental para el desarrollo del negocio en
el país", reconoce Favio Palazzi, gerente general para el Cono Sur de Puro
Tabaco. Puro Tabaco es el distribuidor exclusivo para la Argentina, Uruguay y
Chile de la Corporación Habanos, la sociedad que comercializa todas las marcas
de habanos premium cubanos como Cohiba, Montecristo o Romeo & Julieta.
La idea de poder ofrecer precios similares a los del resto de la región
también fue decisiva para la llegada de Rolex. "Desde 2016 la marca
decidió unificar todos sus precios de venta en la toda América, ya que hasta
ese momento existían asimetrías entre los distintos precios. Hoy en todas las
tiendas de la marca los precios son los mismos porque apuntamos a que la
experiencia de comprar un Rolex en nuestras boutiques sea la misma en Buenos
Aires, Nueva York o Miami", explicó Miguel Santarelli, dueño de la primera
Boutique Rolex que abrió sus puertas sobre la avenida Alvear, en agosto del año
pasado.
Tendencia internacional
El regreso del lujo a Buenos Aires es acompañado por una recuperación
del mercado mundial de bienes y experiencias de alta gama. De acuerdo con un
informe de Bain & Company, este mercado volvió a crecer un 5% en 2017,
después del estancamiento con que había cerrado 2016, y sus ventas superaron
los 1,2 billones de euros, impulsadas por el turismo de lujo, que continúa
batiendo sus récords, y el crecimiento sostenido de la demanda de los
millonarios chinos.
En la región, se estima que el mercado de lujo en América latina llegará
a los US$26.5000 millones en 2019, lo que implica un crecimiento del 88% frente
a los números de 2013, según una medición de la consultora Euromonitor.
A nivel local, se trata de un mercado relativamente pequeño pero que
obviamente cuenta con una alta predisposición al gasto. De acuerdo con la
última pirámide socioeconómica que presentó la consultora W, el segmento ABC1,
que representa el 5% de los hogares argentinos, tiene un ingreso promedio de
$215.000.
"Nuestro público objetivo son los argentinos, que es un target conocedor
del mundo de las fragancias, un usuario frecuente de marcas de reconocimiento
global y muy abierto a conocer nuevas marcas y tendencias en perfumería. Esto
no excluye de ninguna forma a los turistas que visitan la Argentina y que
encuentran perfumerías con ofertas completas de marcas de lujo, y en muchos
casos similares a las que se encuentran en las capitales europeas",
explica Manuel González Caamaño, country manager de la marca
de productos de belleza de lujo Coty Luxury, que acaba de elegir la Argentina
para instalar su primera filial en América Latina.
A favor y en contra
A favor
Demanda reprimida: La salida de las marcas de lujo provocó que muchos
compradores tuvieran que canalizar sus compras en otras plazas, como Santiago
de Chile o Miami.
Menos trabas para importar: Al manejar volúmenes relativamente pequeños,
las marcas internacionales de lujo tienen menos problemas a la hora de ingresar
mercadería importada.
En contra
Inestabilidad cambiaria: Al trabajar básicamente con colecciones
importadas, los precios de estas marcas son muy sensibles a cualquier variación
en el tipo de cambio.
Antecedentes históricos: La histórica falta de reglas claras y estables
en materia de comercio exterior desalienta a muchas marcas extranjeras a probar
suerte en el país.
El tercer movimiento histórico
Los vaivenes del lujo en la Argentina
90 - El primer desembarco: Con la apertura económica y el 1 a 1,
en los 90 Buenos Aires es elegida por las grandes marcas de lujo como Versace
para iniciar su desembarco en la región.
2011 - El éxodo del lujo: Después conseguir la reelección,
Cristina Kirchner impone un cepo a la importación, lo que provoca el cierre de
decenas de marcas de lujo, como el caso de Armani o Polo Ralph Lauren.
2016 - Por la vuelta: Con el cambio de gobierno y la
flexibilización de los mecanismos de importación, muchas marcas
internacionales, como Ermenegildo Zegna, deciden volver al país.
El nicho más buscado
Un mercado pequeño pero poderoso
215 mil pesos: Es el ingreso mensual promedio de los hogares que
integran el segmento ABC1, que representan el 5% de la población argentina,
según la pirámide socioeconómica que elabora la consultora W.
93% - Sin locales disponibles: Es la tasa de ocupación que registra la
avenida Alvear en las seis cuadras que van desde Libertad hasta Bioy Casares,
que continúa siendo uno de los corredores más buscados por las marcas de lujo.
26,5 mil millones de dólares: Es la facturación proyectada para 2019 del
mercado de lujo en América Latina, según una proyección de la consultora
Euromonitor. A nivel regional, México y Brasil son los dos principales
mercados.
5% - En ascenso: Es el crecimiento que tuvo la industria de lujo en
2017, hasta alcanzar los 1,2 billones de euros, de acuerdo con un estudio de
Bain & Company, a contramano del estancamiento que vivió el consumo masivo
a nivel global.
10 - Interés renovado: Son las marcas internacionales premium que
concretaron su regreso o están dando sus primeros pasos en el mercado argentino
en los últimos dos años, en una lista que incluye a Zegna, Calvin Klein,
Pandora, Bally o Zadig & Voltaire
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