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Por Leandro Gabin - Después del temporal que vivió la Argentina con
la crisis del dólar, que produjo un fuerte cambio en la
política económica, los principales bancos e inversores han
comenzado a recalcular cómo quedó el país en materia económica y
financiera.
Más allá de las conference calls que se realizan habitualmente, muchos
han optado por venir directamente a Buenos Aires para develar un misterio: ¿cómo siguen
las "macrinomics"?
Según pudo saber iProfesional, uno de los que arribará al país para
estos business trips es una nutrida delegación del famoso
banco JP Morgan.
La entidad, con fuerte presencia y oficinas en la City, desembarcará
con importantes financistas (representantes de fondos de inversión
que actúan como clientes) para conocer, de primera mano, los próximos pasos del
Gobierno.
También están interesados en indagar sobre la situación general de la
economía tras el cimbronazo del dólar.
Este medio pudo confirmar que "en los próximas días, o a lo sumo la
semana entrante", llegará la comitiva que ya tiene pautada reuniones en
el Ministerio de Hacienda, Finanzas y en el Banco Central, entre otras carteras.
"También vienen a hablar con consultores políticos y economistas
del sector privado. Buscan información confiable y un diagnóstico
preciso sobre cómo está el país", afirma el director de una
importante boutique financiera local, que oficia de anfitriona recurrente para
ejecutivos del exterior.
"Es un momento complicado. Y si bien muchos inversores optaron por
desprenderse de activos argentinos, hay que tener un timing muy fino para saber
si conviene volver a apostar. Aún no está tan claro", indica.
El panorama que viene trazando el JP Morgan, cuyo copresidente a nivel mundial es el argentino
Daniel Eduardo Pinto, no es precisamente alentador.
En la previa de los festejos patrios del pasado 25 de Mayo, el banco
publicó un lapidario informe sobre Argentina: no sólo le aconsejó a sus
clientes que redujeran sus posiciones en activos del país sino que pintó
una perspectivaeconómica bastante sombría:
- Ajustó a la baja el crecimiento del PBI para 2018
y 2019, proyectando un1,5% y 2,1% respectivamente
- Pronosticó que la inflación será más alta que la
prevista: 26,6% en 2018 y 19,8% en 2019, a raíz de las
presiones del dólar sobre los precios
- Prevé que el bache financiero a "tapar" en los
próximos 24 meses será de u$s50.000 millones, de modo que el país requiere
de un préstamo muy abultado del Fondo Monetario Internacional.
"Una línea de crédito del FMI ayudaría al financiamiento de los
próximos meses. A raíz de las fragilidades externas, ante un 2019 que será
electoral y condiciones financieras globales más apretadas, urge estar más
neutrales (con la Argentina)", afirman Diego Perreira y Lucila
Barbeito, los economistas del banco.
En la jerga financiera, esta expresión se traduce en una clara
invitación a disminuir el peso de los papeles ligados al riesgo local dentro
de los portafolios de inversión.
El JP Morgan espera una política fiscal mucho más dura,
una tasa real (por encima de la inflación) superior
al 10% e intervenciones del BCRA para evitar mayores saltos del tipo de cambio.
"Los episodios de las últimas semanas traerán un impacto negativo
en el crecimiento y en la inflación. Esto podría disparar un reacomodamiento del
escenario político entrando en las elecciones del 2019 y sumaría incertidumbre en
los próximos trimestres", advierte el JP Morgan.
La visión de directivos de fondos de inversión traídos al país
por el banco y llevados a las reuniones protocolares tampoco es demasiado
auspiciosa.
"En general, no hay demasiado optimismo con la Argentina. La economía
se fue frenando, la inflación sigue alta y los países vecinos no ayudan",
es el diagnóstico de un avezado hombre de negocios que arribó al país en uno de
los viajes.
De este modo, hace referencia a un escenario complicado para
la región, en el marco de un Brasil que también se desaceleró y ante una crisispolítica que también golpea a la Argentina.
"Como si esto fuese poco, se presenta un calendario electoral que
puede cambiar el mapa. En Colombia, por ejemplo, llegó a segunda
vuelta un ex guerrillero con ideas populistas. La región ya no seduce bajo este
clima de inestabilidad", describe.
Según este ejecutivo de un fondo internacional, el riesgo para
la Argentina es que el ajuste que aún debe hacer el Gobierno hasta termine
siendo insuficiente y dé lugar a un escenario de recesión más duradera de
la estimada.
¿Relaciones carnales?
La larga historia del JP Morgan en la Argentina se remonta a la década de 1880.
En ese entonces, ejerció un rol fundamental en el financiamiento del
ferrocarril, en la extracción de oro y de otros minerales y en la toma de deuda
soberana.
salvar a un banco argentino. Desde aquel momento, se convirtió en uno de
los principales bancos de inversión del país.
Tras la Segunda Guerra Mundial, en 1948, Chase National (compañía
predecesora) inauguró una sucursal en Buenos Aires para reforzar su presencia local.
En 1978, JP Morgan hizo lo propio. Luego abrió JP Morgan Argentina S.A., allá por 1985.
Actualmente, la nutrida oficina argentina está comandada por Facundo
Gómez Minujín, senior Country Officer del banco de inversión.
La entidad es una de las más cercanas a los funcionarios de
Mauricio Macri. Sólo considerando el equipo de Finanzas, las tres
cabezas salieron de ahí:el ministro Luis Caputo, el secretario del área
Santiago Bausili y el jefe de Gabinete Pablo Quirno.
También en el Banco Central hay un "JP Morgan boy", que se encarga de manejar la mesa de
dinero cuando las papas queman con el dólar. Se trata del vicepresidente
segundo, Demian Reidelm.
Antes que ellos, el mayor exponente había sido Alfonso Prat Gay y
quien recientemente cayera en desgracia: Vladimir Werning.
Quien hasta hace poco era mano derecha de Mario Quintana en el Gabinete,
fue alejado del Gobierno en medio la "reestructuración" post crisis.
Cambio de opinión
La entidad venía siendo relativamente optimista con la Argentina, pero se produjo una modificación
abrupta en escasas semanas.
El 10 de mayo, tras conocerse la decisión de volver al FMI, el JP Morgan había publicado un paper optimista en el que
recomendaba a sus clientes mantener sus posiciones
"overweight" con la Argentina. Es decir, sugería comprar
por encima del promedio de la cartera.
La entidad aseguraba que la "estabilización del país estaba a la
vuelta de la esquina". En virtud de ello, recomendaba bonos y activos
en pesos para apostarle a las altas tasas.
¿Qué pasó en el medio para que el JP Morgan haya cambiado radicalmente su visión favorable en
apenas dos semanas? Los mal pensados dicen que el banco, (como todos en
realidad) publicita en sus informes los pasos que ya
dio con antelación.
Es decir, cuando recomiendan comprar un activo es porque ya se habían
"embuchado" previamente y están a precios altos. La hipótesis es que, como buenos e influyentes
inversores, compran barato y venden caro.
Por eso, cuando los bancos aseguran que hay que adquirir un activo,
seguramente gran parte del alza esperada ya ocurrió.
¿Habrá entonces recomendado mantener posiciones en la Argentina para
ganar tiempo y salir de escena a mejores precios? ¿O ahora está indicando reducir la exposición para
volver a comprar más barato en el futuro?
Por lo pronto, el Morgan suele ser uno de los principales anfitriones del
país cuando los funcionarios argentinos viajan al exterior.
Tanto es así que en la última visita oficial, a inicios de mayo, y en el
marco de las reuniones de primavera del FMI, hizo una importante
conferencia que tuvo como frutilla del postre al ministro Caputo.
Cuando aún no se conocía lo que iba a terminar siendo el descalabro
final de la crisis, con el pedido de auxilio al Fondo, el Gobierno se
encargó de publicitar que en una encuesta entre inversores realizada en ese
evento la Argentina fue señalada como la potencial mejor
inversión este año.
Los clientes del Morgan esperaban que los bonos locales dieran retornos del 25% hasta
fines de 2018, pero esto no pasó.
Ahora, con el panorama económico y financiero derivado del "nuevo" dólar,
ese presagio luce, cuanto menos, bastante improbable.
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