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Mientras las negociaciones entre el Fondo Monetario
Internacional (FMI) y la Argentina entran en la etapa decisiva, el Gobierno no
descarta que pueda haber una nueva reunión entre el presidente Mauricio Macri y
la titular del organismo, Christine Lagarde, en Quebec, Canadá, en el marco de
la Cumbre del G-7.
Tal reunión, de concretarse, servirá para reforzar políticamente las
negociaciones y mandar señales tranquilizadoras a los inversores.
Macri y Lagarde coincidirán en la ciudad canadiense como invitados del primer
ministro, Justin Trudeau, oportunidad que tendrá el mandatario argentino para
recibir el respaldo de las principales potencian mundiales que integran en G-7
a su programa gradualista y el acuerdo con el FMI.
Mientras tanto, el director del Departamento para el Hemisferio Occidental, el
mexicano Alejandro Werner, insistió en que "este será un plan impulsado
por las prioridades del Gobierno argentino".
Werner dijo en Washington que "el personal técnico del FMI y las
autoridades argentinas han mantenido un diálogo muy constructivo y cercano en
respuesta a la solicitud de las autoridades de apoyo financiero para su plan
económico". Y afirmó que "las conversaciones están bien
avanzadas".
El funcionario consideró que el programa tendrá "un enfoque particular en
la protección de los más vulnerables y el fortalecimiento de la economía
argentina a la luz de la reciente turbulencia en los mercados
financieros".
Todo indica que las discusiones están bien encaminadas y que apuntan a que se
cierre el stand by de alto acceso con el cual el Gobierno asegurará
financiamiento hasta el final de su mandato.
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