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Por Caetano Mohorade - La inflación
esperada para 2018 ya se ubica por encima de los niveles alcanzados en 2017
(24,8%), lo que pone en jaque a la estrategia de desinflación del Banco
Central, luego de la disparada del tipo de cambio de los últimos meses. El dato
se desprende del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de mayo, en
donde se vio reflejado que las proyecciones para este año crecieron en 5,1
puntos porcentuales al 27,1%, mientras que la inflación núcleo esperada aumentó
5,3 p.p. al 25,1%. De todos modos, el BCRA remarcó que se espera que "tras
un aumento transitorio en los próximos meses, la inflación vuelva a caer,
ubicándose en un 1,5% mensual en noviembre".
Los analistas realizaron las proyecciones en un marco de fuerte volatilidad
cambiaria, que se despertó luego de la suba de tasas (y del dólar) a nivel
global, que repercutió sobre las monedas de las economías emergentes,
principalmente en Argentina y Turquía. Desde el 23 de abril, el dólar a nivel
local acumuló un alza del 24,5% a $25,57, de la mano de un riesgo país que
volvió a superar los 500 puntos básicos la semana pasada, tras crecer
aproximadamente un 25% en este lapso. Un fenómeno que podría ayudar a mejorar
las expectativas en los próximos meses está relacionado con un concepto
económico denominado "overshooting", que hace referencia a un efecto
donde el tipo de cambio sobrerreacciona ante un evento que afecta al mercado
cambiario antes de alcanzar su nuevo equilibrio. Y esto responde a que, ante un
estímulo monetario, el mercado financiero y el de bienes ajustan a una
velocidad distinta, ya que el primero lo hace inmediatamente, mientras que el
segundo tarda un poco más.
Por otra parte, si bien se espera que la economía siga expandiéndose en 2018,
los analistas prevén que el PBI crezca apenas 1,3% este año, 1,2 p.p. por
debajo del relevamiento previo y más lejos todavía del 3% esperado por el
Gobierno a principios de este año, cifra que debió ser corregida luego de la
sequía que afectó a diversas regiones del país. A su vez, la expansión esperada
para el 2019 se redujo al 2,2% (-1 p.p.), pero para el 2020 se mantuvo casi
estable, en 2,8% (-0,2 p.p.). Además, para el segundo trimestre, las
estimaciones sin estacionalidad cayeron al -1 (-1 p.p.) y al -0,4% para el
tercero (-1,1% p.p.). En este contexto, se espera que la tasa de política
monetaria se mantenga en junio en 40%, perfilándose hacia adelante un sendero
de reducción gradual para cerrar el año en 30%.
Asimismo, las expectativas de depreciación del tipo de cambio también se
corrigieron al alza, debido a que en el relevamiento anterior se esperaba un
dólar a $22,6 para fin de año, cifra que fue superada ampliamente en mayo. Para
diciembre de este año, las proyecciones se actualizaron a $27,4, mientras que
para 2019 se espera un tipo de cambio a $31,8. Actualmente, el Gobierno está
negociando un acuerdo con el FMI que podría generarle al país el ingreso de
unos u$s40.000 millones, aproximadamente, lo que podría traer una mayor pax
cambiaria para los próximos meses. Para ello, el Gobierno deberá acelerar el
proceso de gradualismo para converger de forma más rápida a un equilibrio
fiscal. Según los datos del REM, el déficit primario cerrará este año en
$355.000 millones, por debajo de los $400.000 millones esperados en abril. Y en
2019, la cifra estará ubicada en $305.800 millones (en abril se esperaban
$350.500 millones).
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