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Francisco Jueguen y
Javier Blanco -
La convocatoria surgió de improviso, pero su éxito, dadas las circunstancias,
estaba descontado. Después de todo, quien convocaba era el ministro de
Finanzas, Luis Caputo , y
los invitados fueron banqueros que si de algo están deseosos, es de tener
alguna referencia sobre el nuevo rumbo que tomó el Gobierno en materia
económica, ahora que su apuesta por el gradualismo murió de muerte natural.
La conversación giró en torno de la situación cambiaria y
buscó influir sobre la visión que tenían del mercado muchos de los asistentes,
de manera de dejarles en claro el cambio que ya puso en práctica el Gobierno
sobre la plaza y aclarar que, si todo sale como se espera, esa no sería la
única oferta de origen financiero que cabe esperar.
El ministro fue minucioso para explicar que las divisas
que el Gobierno se asegure mediante un acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) servirán para cubrir las necesidades de financiamiento
hasta el final del mandato del presidente Macri. "Y aclaró que el Tesoro
ya no va a venderle más los dólares al Central, como hacía antes, sino que
cuando necesite monetizarlos los va a vender en el mercado por vía del Banco
Nación, como viene haciendo en las últimas dos semanas", confió a LA
NACION un banquero asistente al encuentro.
El cambio de operatoria apunta a que el BCRA deje de
emitir pesos por comprarle dólares al Tesoro, para no verse forzado a
esterilizar esos pesos luego emitiendo deuda (Lebac ), y apunta, al mismo tiempo, a que esa
deuda se vaya descomprimiendo progresivamente.
"¿Eso quiere decir que no habrá un canje de Lebac
por bonos del Tesoro?", le consultaron a Caputo algunos banqueros.
"Estamos trabajando con el BCRA para reducir ese stock, pero no está
previsto nada disruptivo ni compulsivo al respecto", respondió el
ministro, según coincidieron sus invitados al recordar el diálogo.
La aclaración buscó cortar con la especulaciones sobre un
canje de parte de esa deuda por otra que asuma el Tesoro mediante un bono.
"Al parecer intentarán ese tránsito ordenadamente cuando las tasas bajen y
les permitan calzar algún vencimiento de Lebac con una subasta por un bono en
pesos", interpretó uno de los asistentes.
Una corriente de alivio
La preocupación por terminar con la incertidumbre
cambiaria para que la economía recupere horizontes llevó a Caputo a explicarles
a sus invitados que no debían imaginar un mercado desequilibrado por la demanda.
"Si con el acuerdo se acomodan las expectativas, queremos dejar abierto el
acceso al financiamiento de las empresas. Eso quiere decir que, aunque el
Tesoro no emita más, no desaparecerá la oferta de divisas por esta vía. Y somos
optimistas al respecto", sostuvo.
La reunión se desarrolló en el quinto piso del Palacio de
Hacienda, donde Caputo, acompañado de su jefe de Gabinete, Pablo Quirno,
recibió a 12 banqueros, entre quienes se encontraban los presidentes de los
bancos Santander-Río, Enrique Cristofani; Macro, Ezequiel Carballo; Nación,
Javier González Fraga; BBVA, Carlos Elizalde; HSBC, Gabriel Martino; JPMorgan,
Facundo Gómez Minujín, y Bapro, Juan Curutchet.
"¿No les pidieron plata prestada?", quiso
saber LA NACION cuando los banqueros iban desalojando la sala.
"Acá preguntan si nos pidieron plata. ¿Nos están pidiendo plata?",
repreguntó al aire Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la
Argentina (ABA), que fue parte del grupo. "No...", dijeron algunos,
antes de escabullirse por los ascensores.
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