Por Claudio Zlotnik - El hecho de que el anuncio del acuerdo con
el Fondo Monetario Internacional se haya realizado en el Centro
Cultural Kirchner habría que inscribirlo en la lista de las mayores paradojas de
la historia argentina.
Casi 13 años después de que Néstor Kirchner saldara toda la deuda con el
organismo, con el objetivo de desligar al país del FMI, el actual Gobierno
firmó un convenio que el Presidente Macri consideró
como "un punto de partida importantísimo".
Tras el estrés financiero sufrido por la Argentina en las últimas semanas, está
claro que el Ejecutivo apuesta a que este paquete de u$s50.000
millones que aportará la entidad, a los que se sumarán u$s5.650 millones
del BID, Banco Mundial y CAF, servirán como garantía suficiente paraahuyentar
fantasmas sobre la viabilidad económica.
Y, por encima de ello, lo que transmitieron Nicolás Dujovne y
Federico Sturzenegger en
la conferencia de prensa tuvo un tono de verdaderorelanzamiento del programa
económico, con reconocimientos explícitos de errores y el compromiso de un
camino acelerado de recorte fiscal.
El primer desembolso -por u$s15.000 millones- llegaría en un par
de semanas. Más precisamente el miércoles 20 de junio, una vez que el
Directorio del Fondo apruebe formalmente el acuerdo.
La línea "stand by" será a tres
años de plazo, con ocho revisiones trimestrales. A cambio, la Casa Rosada
se comprometió a acelerar el ritmo de reducción del déficit
fiscal, bajo la premisa de que no se altere la paz social.
En el cortísimo plazo, todas las miradas estarán puestas en lo
que suceda desde la media mañana del viernes en el mercado cambiario.
El presidente del Banco Central anunció que quedó removido el dique
de contención de u$s5.000 millones, tal como adelantara iProfesional.
Con esta medida, la autoridad monetaria le había puesto un techo de
$25 a la cotización en el segmento mayorista.
El hecho de que ese precio quedara este jueves en $24,99 -apenas un centavo por
debajo del máximo- y con un Banco Nación que ha venido interviniendo en las
últimas jornadas para que ese tope no se corriera, generaba nerviosismo en el
mercado.
Será clave entonces la reacción de los operadores. Tal como adelantó iProfesional,
la secuencia acordada no es casual. Los tres pasos son los
siguientes:
- Primero el anuncio
- Luego la "normalización" del mercado cambiario
- Después arribará el desembolso de fondos
Esto es así porque el FMI no quiere
que el préstamo termine financiando la salida de capitales. Más bien, es partidario de
que, bajo una libre flotación, el tipo de cambio llegue a un nivel de
equilibrio.
En este sentido, Sturzenegger validó
esta postura aunque aclaró que está dispuesto a intervenir en caso de que
se produzcan movimientos "disruptivos" en el mercado.
Partiendo de cero
En lo conceptual, el anuncio del acuerdo con el FMI ratifica
que, tras las "turbulencias" financieras del mes pasado, en la
economía cambió todo. No quedó en pie prácticamente ninguna meta oficial.
Eso sí, Dujovne mantuvo
la meta de rojo fiscal para este año en el 2,7% del PBI. Se trata de
un objetivo que el propio ministro había recortado en medio punto hace poco más
de un mes, cuando se pensó que esa reducción permitiría aflojar las tensiones
cambiarias.
La mayor parte del ajuste pasó para el próximo año: en 2019, el
déficit primario debería alcanzar tan sólo al 1,3% del PBI, en lugar del
2,2% previsto hasta ahora.
Dujovne se negó
a dar detalles sobre los recortes que asumirá para llegar a ese objetivo. Se
limitó a afirmar que éstos se incluirán en el proyecto de Presupuesto
2019 que el Ejecutivo enviará al Congreso el próximo 15 de septiembre.
Para el 2020, el planteo es alcanzar el "déficit cero". De esta
manera, el acumulado 2018-2021 prevé una reducción del déficit de 3,1% del
producto bruto interno, con una cifra total de alrededor de u$s19.300 millones.
Junto con el planteo fiscal, Dujovne y Sturzenegger anunciaron
el envío al Parlamento de una nueva reforma de la Carta Orgánica del
Banco Central "para asegurar su independencia".
Entre los puntos emblemáticos se incluye la explícita prohibición de que
el BCRA financie al Tesoro nacional, práctica habitual hasta el momento.
El objetivo de esta iniciativa es que la autoridad monetaria no se vea
obligada a emitir pesos para cubrir el desequilibrio de las cuentas
públicas.
Por otra parte, el Gobierno cancelará, en los próximos tres años, un
total de u$s25.000 millones de Letras Intransferibles que el Banco
Central mantiene en cartera desde la época kirchnerista.
El compromiso es que se utilicen esos fondos para saldar parte del stock
de Lebac, algo que venía preocupando al mercado financiero, que veía allí un
déficit cuasifiscal potencialmente explosivo.
Otra meta que salió del radar fue la de inflación. Sturzenegger blanqueó
que para este año espera que se reduzca "lo máximo
posible", pero no se animó a comprometer una cifra.
La nueva meta del BCRA pasó a 2019, período para el que se determinó
un 17%. Se completa con un objetivo de 13% para 2020 y 9% para 2021.
Según el Palacio de Hacienda, el programa acordado con el Fondo
"es innovador, ya que protege especialmente a los sectores
más vulnerables".
"En efecto, se incluye explícitamente el monitoreo de indicadores
socialesy, por primera vez en la historia en un programa con el FMI, una salvaguarda
que permite incrementar el gasto social si el gobierno argentino lo considerara
necesario", señaló el ministerio de Hacienda.
Y añadió: "Esto significa que en caso de que la economía no crezca como
esperamos, podrán realizarse ampliaciones de gasto focalizadas
especialmente en los programas de asignaciones por hijo y embarazo".
Se trata de una cláusula inédita y bien elocuente respecto del
objetivo que se fijó el Gobierno: recuperar la credibilidad en el rumbo
económico sin que la dureza fiscal implique un excesivo costo político para la
imagen de Mauricio Macri.
El dólar, que flote
Tal como consignara iProfesional, los expertos del FMI insisten en
que lacotización del dólar debe estar
dictaminada por el mercado, según el libre juego de oferta y demanda.
Es decir, que no les agradaba la política del Banco
Central de "poner sobre la mesa" todos los días u$s5.000
millones para topear el precio mayorista en $25.
El anuncio de Sturzenegger sobre
dar por concluida esta práctica ratifica que el BCRA se "acomodó"
a las pretensiones del organismo.
En otras palabras, el BCRA apuntará, de ahora en más, a ir liberando
por completo el mercado cambiario.
En Casa Rosada confían en que el anuncio del acuerdo con
el FMI tiene la
fuerza suficiente como para mejorar las expectativas en el plano
financiero y descomprimir tensiones.
Los próximos días serán pródigos en cuanto a las señales que puedan confirmar
si esto será así.
En cuanto al dólar, si se observa
lo sucedido en las últimas semanas, el hecho de que haya pasado de $20 a
$25 no hizo que la demanda disminuyera.
De cara a lo que viene, desde el Banco Central afirman a iProfesional:
"No arriesgamos un pronóstico sobre qué sucederá. Pero lo que sí es un
hecho es que a partir de ahora tendremos mucho más poder de fuego".
En este sentido, afirman que la oferta será mayor, ya que la entidad no
volverá a comprarle billetes verdes al Tesoro.
El Banco Nación, como agente financiero, seguirá vendiendo las
divisas estadounidenses que consiga o pueda obtener el ministro de
Finanzas, Luis Caputo, para hacerse de pesos.
"Cuando comprábamos al Tesoro directamente, los dólares eran para no
influir tanto en el precio. Ahora, se institucionaliza que esos billetes pasan
por el mercado de cambios", añaden desde Reconquista 266.
"Va a haber mucha más oferta porque el Tesoro va a tener que
vender para cubrir sus obligaciones, que son en su mayoría en pesos",
concluyen.
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