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Por Jorge G. Herrera - Anfitrión. El presidente del BCRA, Federico
Sturzenegger, invitó a desayunar, a su casa, a un grupo reducido de economistas
referentes. Fue el sábado pasado y no estuvo solo, lo acompañó la mesa chica
del Central.
El presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, avanzará este
fin de semana en la ampliación del swap de divisas con el Banco Popular de
China (PBoC)en hasta un 50%. De modo que el BCRA apunta a elevar la línea con
su par chino en aproximadamente u$s5.000 millones. En la actualidad, el swap es
equivalente a 70.000 millones de yenes que al momento de pactarse representaban
unos u$s10.400 millones. Hoy esa cantidad equivaldría a unos u$s10.900
millones. Según fuentes oficiales, la idea es negociar una ampliación de entre
30%y 50%. Si bien el proceso negociador ya comenzó semanas atrás, con el envío de
sendas cartas planteando el tema al PBoC, será el próximo fin de semana cuando
el jefe del BCRA tendrá la oportunidad de ir cerrando la negociación con su par
chino, Zhou Xiaochuan. Ambos se encontrarán, en Basilea (Suiza), con motivo de
la Asamblea Anual del BIS. Pero Sturzenegger permanecerá unos días más ya que
participará del FSB (Financial Stability Board).
Cabe recordar que el swap acordado originalmente en 2014 fue renovado a
mediados de 2017 por el mismo monto. Según el acuerdo, el BCRA tiene disponible
una línea en yenes que incorpora a su stock de reservas internacionales y que
no le implican ningún costo. En el caso de que active el swap, o sea, quiera
cambiar los yenes a dólares, en ese caso empieza a correr el taxi de los
intereses.
El objetivo que persigue el BCRA es incrementar el "colchón" de las
reservas para tener mayor capacidad de intervención en el mercado cambiario. Si
bien nada está cerrado, ya que empezó la negociación formal, la idea original
es ir hasta un 50% más del monto actual. Pero todo es negociable y está en
cabeza del propio Sturzenegger. Claro que para los economistas más ortodoxos
este swap no debería incluirse en las reservas netas del BCRA, porque lo
consideran "papelitos". Pero lo cierto es que están y permiten al Central
mostrar hoy un stock de reservas brutas de u$s50.000 millones.
Mientras tanto, la cúpula del BCRA intensificó sus encuentros con economistas
referentes del mercado local con el fin de profundizar las explicaciones sobre
el acuerdo con el FMI. En tal sentido, y como adelantó este diario, en la tarde
del viernes pasado, un grupo reducido de economistas entre los que se destacan
Miguel Kiguel, Eduardo Levy Yeyati, Daniel Artana, Daniel Marx, entre otros,
fueron al Central a reunirse con Sturzenegger. Pero el plato fuerte fue el
sábado por la mañana, en la propia morada del titular del BCRA. Allí, como si
fuera el templo Jedi, Sturzenegger y la mesa chica del Central (los
vicepresidentes Lucas Llach y Demian Reidel, el gerente general Mariano Flores
Vidal, el economista jefe Andrés Neumeyer y el gerente principal de Estrategia
de Política Monetaria Mauro Alessandro) compartieron un desayuno por más de dos
horas con Miguel Broda, Miguel Bein, José Machinea, Jorge Vasconcelos, Gabriel
Rubinstein, Juan Carlos De Pablo y Julio Piekarz.
La voz cantante la llevó Flores Vidal, quien por haber participado de las
negociaciones con el Fondo, abrió el fuego brindando mayores detalles del
proceso negociador que culminará con la firma del Memorándum o Carta de
Entendimiento. Hubo un breve intercambio sobre algunos tópicos de la futura
Carta y luego la cúpula del BCRA allí reunida bajó línea sobre dos futuros ejes
de su gestión: el desarme de las Lebac y el mantenimiento del sesgo contractivo
de la política monetaria.
"Una de las cosas que quedaron claras es que no piensan bajar la tasa de
interés (hoy en el 40% anual) por un buen tiempo. El BCRA dice que hasta que no
baje la inflación la tasa no se toca", explicó una fuente cercana al
encuentro. Sobre el desarme de las Lebac, en el desayuno se destacó que desde
la última licitación mediante la recompra de Letras se redujo el próximo
vencimiento ya en $100.000 millones, quedando al viernes en $555.000 millones.
Lo que más entusiasmó a los economistas invitados fue la decisión de ya
interrumpir el financiamiento del BCRA al Tesoro. De modo que los $70.100
millones que aún le quedarían de margen al Central para girar al Tesoro, de los
$140.000 millones pactados en el Presupuesto, no los transferirá. Al día de hoy
el BCRA giró por Adelantos Transitorios $69.900 millones al Tesoro. Si bien
habrá un proyecto de ley para corregir la Carta Orgánica del BCRA y suspender
el financiamiento al Tesoro, en realidad ya "le cortaron el
descubierto" al Palacio de Hacienda. Esto es lo que más excitó a los
invitados, quienes no dejaron de plantear dudas operativas sobre cómo
funcionará el esquema de ahora en adelante.
En cuanto al tema cambiario, una vez caída la muralla de los u$s5.000 millones
a $25, los funcionarios reafirmaron que el BCRA dejará de comprar dólares al
Tesoro y si bien el régimen será de flotación cambiaria en caso de que se
registre algún movimiento "disruptivo" podrá intervenir. O sea, una
flotación sucia con excepciones, la llamaron. Sobre el nivel del tipo de cambio
sólo hubo susurros. Allí entre medialunas y sándwiches resurgió el tema de la
tasa de interés donde se manifestó que dentro del combo negociado fiscal,
monetario e institucional, la baja de la tasa llevará su tiempo. Allí los
invitados usaron sus celulares, bajo la mesa, para dibujar algunos escenarios
de carry trade.
Sobre el desarme de las Lebac quedó claro que todo está en manos del ministro
de Finanzas, Luis Caputo, quien deberá captar nuevos fondos (o sea, colocar más
deuda) en el mercado local y/o internacional para con los pesos o dólares
captados rescatar las Letras Intransferibles dadas al BCRA, quien a su vez
usará esos pesos para cancelar sus propias Letras. El hecho de que el
mencionado proyecto de ley también incluirá el cambio de valuación de estas
Letras del Tesoro (valuadas a precio de mercado cuando no se negocian en
ninguno) juega a favor de la transparencia valorada por los invitados a la casa
de Sturzenegger.
Si bien la mayoría de los convidados se inclinan por metas de agregados
monetarios, el tema del régimen de metas de inflación llegó casi al final. Las
metas quedaron en cabeza del Central, quien para ir hacia el 17% anual
planteado para diciembre 2019 deberá necesariamente ir reafirmando el apretón
monetario porque la revisión del FMI es trimestral y la primera será a fin de
junio, ya en medio de los octavos de final del Mundial de Rusia, o sea,
sabiendo si Argentina continúa avanzando o no.
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