Por Leandro Gabin - Todas las miradas del mercado financiero al
comienzo de esta nueva semana, y luego del megapaquete anunciado con el Fondo
Monetario Internacional (FMI), están puestas en cómo reaccionará el dólar luego un breve test del viernes pasado.
El primer round no alcanzó para medir una tendencia clara hacia dónde
irá. Ya sin el techo impuesto por el Banco Central (la oferta en bloque de los u$s5.000
millones), el tipo de cambio se movió por arriba de los $25 pero con
tendencia descendente sobre el final de la jornada, cerrando en
$25,30 por dólar a nivel mayorista.
El movimiento del billete no terminó de ser lo suficientemente claro
para que el mercado adivinara cuál será el recorrido, ahora sin la tutela del
Central. Pero lo que el mercado empieza a intuir es que en el nuevo esquema
económico post FMI cambiaron los reglas del juego.
El jugador relevante del mercado de cambios ya no será Federico Sturzenegger, sino el ministro de Finanzas, Luis
"Toto" Caputo, quien decidirá cuándo y cómo vender los
dólares que ingresarán del Fondo.
Se estima en el mercado que de los u$s15.000 millones que
ingresarán en el primer desembolso (a partir del 20 de junio), alrededor
de u$s8.000 millones o más (se hablaba de u$s10.000 millones) serán
manejados por Caputo mientras que los restantes los administrará el Central.
Sucede que el paquete de rescate del organismo es,
precisamente, para ayudar a equilibrar el presupuesto (budget
support, en inglés) y no para reponer o acumular reservas. De
hecho, una de las condiciones del Fondo, tal como adelantó iProfesional, fue
que se establezca un nivel de reservas netas.
Esto es, el Central tendrá un piso de reservas que no puede
perforar, lo cual es una forma de asegurarle al organismo de crédito
que no va a malvender dólares para financiar la fuga de capitales.
Esta condición, de hecho, se llama "criterio cuantitativo de
performance"y es una meta que sí o sí tiene cumplirse. En caso de que los
funcionarios no lo hagan, harían peligrar los futuros desembolsos del
programa económico.
De esta manera, el Central no va a salir a comprar o vender billetes
verdes y por ende desaparecerá su influencia en el valor del dólar. La lógica del programa con el Fondo es que luego
de desactivar la bomba de las Lebac(algo que se hará mediante la recompra
de parte de ese stock luego de que Finanzas le pague al Central las Letras
Intransferible), se acomodará la demanda de pesos, y le permitirá a Sturzenegger volver a adquirir dólares.
De hecho, en el Central imaginan una caída de reservas en el corto
plazo, algo contemplado incluso por el Fondo, pero en el mediano plazo una
recuperación.
El inicio del dólar Caputo
¿Cómo manejará Caputo la venta de dólares? Por un lado, el ministro de Finanzas
pasará a tener una responsabilidad fiduciaria por los dólares del Fondo.
Léase, no puede presionar a que el tipo de cambio sea bajoporque, precisamente, tiene que
velar por maximizar la ganancia que provendrá de vender dólares en el mercado y
llevarse pesos para pagar los gastos del Estado.
Por eso el mercado financiero va a tener que entender que en los
próximos meses va a haber un player nuevo que va a vender miles de
millones de dólares. De ahí surgirá la pulseada por el nuevo valor
del tipo de cambio.
¿Qué podría pasar? Si el mercado le lleva el dólar hacia arriba, posiblemente sea algo positivo
para Caputo ya que cambiaría esos billetes verdes por más pesos.
Pero eso no jugaría precisamente a favor del Central que está
tratando de tapar con las tasas altas el traslado del dólar a los precios.
El BCRA, en caso de que el nuevo dólar de equilibrio sea sustancialmente mayor al actual,
tiene a mano instrumentos para bajarlos como la tasa y eventualmente la
intervención directa vía las reservas. Pero seguramente habrá coordinación
entre la entidad y Finanzas para el billete no caiga demasiado, pero
tampoco se dispare a niveles que comprometa las metas inflacionarias que se
negociaron con el organismo de crédito.
Al parecer, el dólar no debería tener sobresaltos (ni para un lado
ni para el otro) en este nuevo esquema económico post FMI, salvo que ocurran turbulencias como consecuencia de una
profundización de la crisis internacional.
Del acuerdo con el Fondo Monetario, no salió de las
negociaciones con el Gobierno argentino un valor de dólar específico. De hecho, y ante las versiones
periodísticas en ese sentido, los mismo funcionarios del Fondo explicaron que
esas especulaciones venían a cuento de un paper del Fondo del
año pasado donde se hablaba de una deseable depreciación del peso. Claro que
cuando se vieron las caras esta vez el dólar estaba ya en $25, mucho más que la suba que pedía
el Fondo.
El Gobierno se llevó sí el pedido de mantener el régimen de
flotación del tipo de cambio. Saben en el Fondo que ningún país flota
libremente, sino que se interviene en caso de que haya situaciones
particulares. En ese sentido, no hubo nada nuevo con la Argentina. El
esquema que viene usando históricamente este BCRA se acomoda perfectamente a lo
que quiere el organismo (esporádicas intervenciones).
Así y todo, el Banco Central cree que el dólar a $25 con este nivel de tasas al 40% no es el
adecuado. Sigue "fuera de escala", como dijera
públicamente Sturzenegger en la conferencia por el informe de
Estabilidad Financiera a inicios de mayo.
Ese valor del billete está influido por la falta de credibilidad de la
política monetaria, algo que con el acuerdo con el Fondo intentarán revertir. Incluso, el
pensamiento reinante es que si el shock de credibilidad logra
normalizar el mercado, el tipo de cambio debería estar fuertemente por debajo de
esos 25 por dólar.
Seguramente un nivel que no convencería a Caputo pero sí a gran parte del
equipo económico.
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