El euro recuperó la referencia de 1,26 dólares en la tercera sesión consecutiva de subidas para la moneda única, que se sobrepuso a los decepcionantes datos de confianza empresarial en Alemania. Sin embargo, las referencias macroeconómicas tampoco fueron positivas en EEUU, lo que hizo que los inversores se lo pensaran dos veces antes de tomar posiciones nuevamente en el billete verde. El índice IFO de confianza empresarial en Alemania descendió hasta sus cotas más bajas de los últimos 19 meses, 92,9, mientras que las estimaciones de los analistas apostaban por un ligero incremento. También se publicó esta misma referencia en Italia, donde los empresarios mostraron su tono más pesimista de los últimos tres años y medio, después de que se confirmaran que la economía transalpina entró en recesión técnica, después de dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo.
Con este escenario y algunos analistas apostando por una próxima bajada de los tipos de interés en la zona euro, tras las recomendaciones al Banco Central Europeo (BCE) del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de la OCDE en este sentido, el euro alcanzó un mínimo intradía de 1,2550 dólares y tan sólo fue capaz de reaccionar con el revés que el billete verde sufrió con las cifras de pedidos de bienes duraderos.
Los inversores no esperaban sorpresas con esta referencia pero se toparon con un inesperado descenso del 0,2% en el dato correspondiente al mes de abril, sin incluir los transportes. Durante el mes anterior, el indicador había subido un 0,2%.
Los analistas consideran que los inversores siguen optando por el dólar en el mercado de divisas pero admiten que para que el billete verde se gane aún más la confianza de los actores del mercado. La esperado publicación de las actas de la última reunión que mantuvo la Reserva Federal, el pasado 3 de mayo, no aportó excesivas novedades y tampoco despejó dudas acerca de cuál podría ser el futuro camino que emprenda el organismo que preside Alan Greenspan, a la vista de la publicación de datos macroeconómicos contradictorios.
El descenso de la divisa estadounidense posibilitó al euro volver a situarse por encima de 1,26 dólares, aunque su posición en el mercado continúa siendo complicada. Las principales economías de la zona euro no dan señales de reacción. Mientras, el yen se mantuvo prácticamente plano pese a la publicación de las cifras de exportaciones, cuyo crecimiento fue superior al previsto por los inversores.