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Por Esteban Lafuente - El Banco Central volvió a
intervenir en el mercado cambiario para intentar controlar el dólar, evitar un
salto mayor que impacte en la inflación y mostrarles a los agentes económicos
que todavía tiene en su órbita el manejo de la flotación del tipo de cambio. La
entidad que conduce Federico Sturzenegger vendió un total de US$695 millones,
que fue dosificando desde el inicio de la rueda a medida que la cotización del
dólar iba retrocediendo, hasta cerrar en $26,38 por dólar, 6 centavos menos que
el día anterior.
Una idea del nivel de la intervención lo da el volumen total de
operaciones en la rueda: US$870 millones. Según confirmaron a LA NACION fuentes
del mercado, el ente monetario guio la baja de la cotización mayorista con
sucesivas intervenciones en el mercado mayorista a $25,85, $25,80 y $25,75,
valor al que finalmente cerró el mercado (retrocedió 35 centavos). De esta
manera, revirtió la escalada en la cotización que se había registrado el lunes,
cuando la demanda se aceleró sobre el final de la rueda y llevó al mayorista
por encima de los $26.
La dinámica se replicó en el segmento minorista, que llegó a tocar los
$26,53 a comienzos del día. "La sensación que hay en el mercado es que sin
la aparición del Banco Central no hay dólares en la calle y se puede generar la
idea de que siempre se va a conseguir un valor más alto", dijo a LA NACION
Diego Falcone, head portfolio manager en la sociedad Cohen.
"La velocidad en el deslizamiento del tipo de cambio es clave. El
manual para intervenir en situaciones de crisis de moneda dice que primero hay
que subir las tasas de interés para generar atractivo a tus activos en moneda
local, y también es necesario anunciar medidas de índole fiscal. Eso el
Gobierno ya lo hizo. Nadie dice que no intervengas, porque lo recomendable es
que el salto no sea de golpe o muy rápido. Por ahí se podrían vender menos
reservas y utilizar los futuros, algo que hacen los bancos centrales de Brasil
o México y que la Argentina, tal vez condicionada tras la gestión de
[Alejandro] Vanoli, usa poco", agregó el economista.
La intervención de ayer fue la primera incursión del BCRA en el mercado
cambiario tras el anuncio del acuerdo con el FMI por US$50.000 millones que
tuvo lugar el jueves por la tarde. En las dos jornadas siguientes, el precio de
venta al público de la divisa estadounidense trepó 90 centavos y pasó de $25,54
al máximo histórico de $26,44 de anteayer, con una devaluación que superó el
3,5%.
Para Martín Alfie, economista jefe de la consultora Radar, el BCRA
muestra "errores de comunicación y comportamientos erráticos" con su
modo de operar en el mercado de cambios. "Hace días difundió un comunicado
defendiendo la flotación y hoy volvió a intervenir. El problema es que estas
idas y venidas generan incertidumbre y es jugar un poco con fuego. La Argentina
no está preparada para flotar, y menos con una corrida cambiaria tan
reciente", planteó.
"Hace falta un poco más de timing, porque la falta de
atención del BCRA costó entre 400 y 500 millones de dólares, que fue lo
necesario para hacer retroceder el precio", consignó el analista Christian
Buteler, en referencia al salto que la divisa experimentó el lunes. Ese día,
una aceleración de la demanda en las últimas operaciones de la rueda provocó un
salto superior al 3% en la cotización mayorista, que escaló 79 centavos y cerró
a $26,10, mientras que el minorista sumó 49 centavos, para llegar al máximo
histórico de $26,44. Tras el cierre de ayer, el peso acumula una devaluación
superior al 38% en lo que va del año.
"En este momento, pregonar que los argentinos estamos en una
situación para tolerar un libre mercado de cambios es un arma de doble filo.
Después del anuncio con el FMI se retiró el BCRA, pero una suba del 5% en el
mayorista no es una buena señal en el cortísimo plazo por la relación que tiene
con la inflación. Hasta que no haya más detalles del acuerdo y sepamos el
equilibrio del tipo de cambio que buscan los hacedores de política monetaria,
es necesario que el BCRA muestre que recuperó el poder de fuego", agregó
Martínez Burzaco.
La dinámica local se vio favorecida por cierta calma en el contexto
cambiario regional, mientras se espera que hoy la Reserva Federal
estadounidense anuncie un esperado incremento en su tasa de interés de
referencia. En Brasil, el real se depreció un 0,16%, mientras que el peso
mexicano retrocedió un 0,5% y el uruguayo, un 0,1%.
En este escenario, Falcone considera que el apetito dolarizador se
mantiene firme, aun con la intervención oficial y la firma del acuerdo con el
FMI, en una dinámica que continuará presionando el tipo de cambio. "Cuesta
abastecer lo que demandan el sector importador y el flujo de turismo. Si el
contexto internacional sigue como está, va a ser difícil mantener esta
cotización y se hará cuesta arriba para el BCRA hasta que no entren inversores
del exterior con los famosos fondos carry trade", concluyó.
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