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Por Alfredo Sainz - Con el nombramiento de Luis Caputo al frente del Banco
Central (BCRA), Mauricio Macri volvió a mostrar su decisión de priorizar a la
tropa propia en momentos de crisis. El flamante reemplazante de Federico
Sturzenegger al frente del BCRA no solo forma parte del gobierno de Cambiemos
desde el día cero -su primer cargo oficial fue secretario de Finanzas-, sino
que también tiene una relación con Macri que trasciende el mundo de la
política.
Luis es primo de Nicolás "Nicky" Caputo, el exsocio y amigo
más cercano de Macri.
Más allá de este conocimiento personal, a lo largo de los casi dos años
y medio que lleva el Gobierno de Cambiemos, Caputo demostró una capacidad para
cumplir las tareas asignadas que no todos los funcionarios de la actual
administración pueden exhibir. Su primer objetivo al frente de la entonces Secretaría
de Finanzas fue comandar el regreso del país a los mercados internacionales y
asegurar el financiamiento externo para un gobierno que daba sus primeros pasos
en un contexto difícil como producto del aislamiento heredado de Cristina
Kirchner. Caputo fue una de las piezas claves junto con su amigo y entonces
ministro Alfonso Prat-Gay en la negociación que llevó adelante la Argentina con
los fondos buitre, lo que le cosechó reiterados elogios por parte del
presidente Macri.
Los buenos resultados alcanzados en el frente financiero internacional
lo llevaron a Macri a promover un primer ascenso dentro del gabinete nacional,
cuando en 2016 la Secretaría de Finanzas fue transformada en un ministerio.
Desde el nuevo cargo, Caputo continuó asumiendo la tarea de asegurar la llegada
de los fondos necesarios para hacer frente al déficit fiscal. En su círculo
íntimo destacan su capacidad de trabajo, su profundo conocimiento de las
finanzas internacionales y su llegada directa con interlocutores en Wall
Street.
El mes pasado, el exministro volvió a recibir elogios cuando se le
adjudicó ser "el artífice de lograr detener la turbulencia cambiara",
cuando licitó los BOTE, los bonos en pesos de largo plazo, que le permitieron
recaudar US$3000 millones y llevar tranquilidad momentánea al mercado.
En el medio, debió afrontar conflictos que trascendieron el mundo de las
finanzas. Al igual que otros funcionarios del actual gobierno, el nombre de
Luis Caputo fue uno de los que apareció mencionado en el caso de los Paradise
Papers. Por estas denuncias, hace menos de tres meses el designado
presidente del BCRA tuvo que presentarse en el Congreso para dar explicaciones
sobre su vínculo con empresas offshore que no habían sido incluidas en su
declaración jurada. La sesión finalmente se terminó levantando en medio de un
escándalo.
En su nuevo cargo, el principal desafío será obtener los resultados que
no alcanzó la gestión de Sturzenegger para contener la inflación. Para
lograrlo, al menos cuenta con un conocimiento muy profundo del mundo
financiero. El CV de este licenciado en Economía de la UBA y profesor de
Economía y Finanzas de la UCA incluye un paso por el banco JP Morgan como jefe
de Trading para América Latina entre 1994 y 1998, y un posterior ingreso al
Deutsche Bank, donde llegó a presidir la sede argentina. En el sector privado
también condujo la administradora de fondos comunes de inversión Axix y fue
director de la distribuidora y comercializadora de electricidad Norte SA.
Caputo está casado con Ximena Ruiz Hangling y tiene seis hijos, con
edades que van de los 11 a los 23 años. De sus hijos, las dos más chicas
vivieron meses atrás un tiempo de exposición pública. "Mis hijas tienen 11
y 13 años. No seas tan mala", fue el mensaje en un papelito que le hizo
llegar Caputo a la diputada kirchnerista Gabriel Cerrutti en medio de la
audiencia del Congreso, después de que la legisladora lo hubiera acusado de
poner a sus hijas como testaferros de sus sociedades en el exterior.
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