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Por Pablo Miedziak - Ayer por la tarde
todos los argentinos recibimos una grata noticia. Luego de nueve años logramos
un ascenso en la clasificación de mercados que hace la entidad MSCI. Es sin
lugar a dudas una excelente novedad.
Por un lado, porque la
sorpresa fue mayor de la esperada, hubo varios rumores los últimos días sobre
que la Argentina seguiría con la categoría de mercado fronterizo y muchos
descontaron que así sería.
Sacando ese tema puntual y de
especulación, de querer conocer la noticia antes de ser oficialmente publicada
por MSCI, existen otros factores muy positivos.
Hace meses que las noticias
económicas en la Argentina no son buenas y los pronósticos estuvieron lejos de
ser alcanzados. Un tipo de cambio por arriba del esperado, una tasa de
inflación que supera los niveles estimados previamente y una gran
incertidumbre, que llevó a dudas en la credibilidad y que nos hizo ver cambios
en gran parte del equipo que decide los temas económicos del país.
En el medio de los cambios en
el equipo y de la turbulencia vivida últimamente, es una segunda buena noticia
la confirmación del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), luego
de que hace días se anunciara el cierre de las negociaciones y que, con eso, la
Argentina tiene acceso a 50.000 millones de dólares (que deberán ser
administrados por el Gobierno con gran responsabilidad).
El cambio en nuestra categoría
de mercado significa que va a dar la posibilidad a los grandes inversores
internacionales de incluir títulos argentinos (bonos, acciones) dentro de sus
portafolios, muchos de los cuales tienen la restricción de invertir dentro de
mercados fronterizos por las condiciones que estos imponen al movimiento de
capitales.
Se estima que los fondos que
pueden llegar a ingresar al país por esa vía pueden rondar los 5000 millones de
dólares.
Otra consecuencia es que
seguramente también mejorará el nivel de riesgo país. Sin dudas que un país con
mejor categoría debería tener como consecuencia menor riesgo y, con eso, una
mejora en las condiciones generales del financiamiento en varios aspectos.
Esta buena noticia debería
darle un poco de aire al equipo económico, que recién acaba de asumir un cambio
de rol y nuevas responsabilidades, tanto en el Banco Central, con Luis Caputo a
la cabeza, como en el equipo que se está rearmando con el Ministerio de
Hacienda y Finanzas como coordinador.
En conclusión, esperamos estar
frente a un cambio de tendencia y que de una vez por todas emprendamos un rumbo
diferente, hacia un país más confiable y más creíble.
La Argentina transita "el
desafío de crecer con equilibrio", un equilibrio que busca desde hace
varias décadas, pero que le cuesta bastante encontrar.
El autor es miembro del
consejo directivo del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas
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