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Rafael Mathus Ruiz - WASHINGTON.- Christine Lagarde, directora
del Fondo Monetario Internacional (FMI), cree que el nuevo acuerdo stand-by
aprobado ayer para la Argentina, por US$50.000 millones, el mayor en la
historia del organismo, tiene "todas las posibilidades de ser un
éxito". Pero eso, indicó Lagarde, depende "del compromiso de todas
las partes involucradas" en la implementación del plan, es decir, Gobierno
y oposición.
"Claramente, el éxito de este programa depende de la potestad del
plan que ha sido anunciado por las autoridades argentinas y del compromiso de
todas las partes involucradas para continuar los esfuerzos para mejorar el
futuro de todos los argentinos", indicó Lagarde ayer, en una conferencia
de prensa.
Lagarde coronó con esas palabras la aprobación por parte del directorio
ejecutivo del Fondo del nuevo préstamo con la Argentina, que le dará al
Gobierno una inyección de fondos frescos y un marco de política económica con
el cual espera terminar de torcerle el brazo a la corrida cambiaria, recuperar
la confianza de los mercados y encarrilar la economía.
El nuevo acuerdo con el Fondo, que había aprobado un préstamo para la
Argentina por última vez en 2003, contempla un ajuste fiscal mucho más duro que
el previsto por el gobierno de Mauricio Macri hasta principios de mayo, cuando
la salida de inversores de la Argentina provocó una fuerte depreciación del
peso que desató un efecto dominó y forzó al Gobierno a implementar un
gradualismo más vertiginoso.
"La aprobación es una clara evidencia de la confianza de la
comunidad internacional en el impulso de reformas de la Argentina y un respaldo
al plan económico del Gobierno respaldado por el FMI", sentenció Lagarde.
La aprobación del board del Fondo liberará
automáticamente un tramo de US$15.000 millones de los fondos totales que obtuvo
el Gobierno, que serán transferidos por los miembros acreedores desde sus
respectivas cuentas del FMI a cuentas de liquidación designadas por el Banco
Central. El dinero estaría en manos del país en dos días hábiles.
El Banco Central (BCRA), liderado por Luis Caputo, girará luego la mitad
de esos fondos al Tesoro. Caputo reemplazó a Federico Sturzenegger, quien firmó
con Lagarde y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, la carta de intención,
en la cual el Gobierno solicita el respaldo formal al programa presentado por
la Argentina. Lagarde minimizó el cambio de nombres, al afirmar que habían
tenido un contacto con Caputo y confiaban en el compromiso con las metas y los
lineamientos del plan. "Estamos completamente tranquilos", dijo
Lagarde.
El acuerdo con el FMI le permitirá al Gobierno ganar tiempo al acceder a
una línea de crédito sustantiva para financiarse durante los próximos tres
años, un paraguas financiero que intentará utilizar para terminar de cerrar la
brecha fiscal más rápido y bajar la inflación.
El programa acordado con los técnicos del Fondo redundará en un nuevo
"gradualismo", más duro y más veloz que su antecesor. El Gobierno
decidió apretar el cinturón, avanzar con un recorte más profundo del gasto
público y cortar el financiamiento del BCRA al Tesoro, un torniquete que
resentirá el crecimiento de la economía. En el Palacio de Hacienda confían en
que la actividad repuntará hacia fines de este año.
Metas cumplibles
El Gobierno se comprometió a alcanzar el equilibrio fiscal para 2020. El
programa contempla lograr un déficit fiscal equivalente al 2,7% del producto
bruto interno (PBI) este año y del 1,3% en 2019. Las metas de inflación para
los años que cubre el acuerdo son 27% este año, 17% el próximo, 13% y luego 9%
al cierre de cada uno de los siguientes tres años. Roberto Cardarelli,
economista del FMI a cargo del país, dijo que las metas se cumplirán.
El préstamo a la Argentina es el mayor en la historia del Fondo. La
última vez que la Argentina acordó un crédito con el organismo fue en 2003,
durante la presidencia de Néstor Kirchner.
"Hemos negociado claramente con las autoridades para comprender
completamente las ramificaciones del plan, para apreciar plenamente que tiene
todas las posibilidades de ser un éxito si se implementa bien, y es en ese
espíritu de asociación y cooperación en el que hemos trabajado juntos, como
dije, sobre la base de un programa que es de ellos, y creemos que si se
implementa, será un éxito", cerró Lagarde.
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