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Por Javier Blanco - La plaza cambiaria local confirmó
ayer otra vez que dejó atrás el período de marcada volatilidad con que se
manejó hasta hace 10 días, lo que le permite operar de manera fluida y con
tendencia a la estabilidad aun en un contexto de desmejoramiento del clima
financiero global.
Así quedó a la vista en una rueda de menor movimiento por el paro
general, por el acotado rango de precios con que se volvió a manejar el dólar,
que abrió la semana en baja a nivel minorista pese al tibio rebote que, sobre
el final del día, registró su valor mayorista.
La cotización del billete, que llegó a perforar los $27 para la venta
mayorista y se subastó incluso por debajo de ese valor (a $ 26,9486 se lo
vendió el BCRA a los bancos), cerró a un promedio de $27,09, es decir, 8
centavos por encima de sus valores de cierre del viernes, lo que hizo que el
peso se mueva a tono con el sesgo devaluacionista del resto de las monedas de
la región.
Al público, por el contrario, la divisa cayó de $27,76 a $27,66, es
decir, 10 centavos, con lo que cerró en su mínimo en 10 días.
Los operadores y analistas coinciden en que, dada la dinámica que mostró
en los últimos días, la plaza cambiaria doméstica pasó a moverse con otras
perspectivas.
"Desde el jueves hubo un cambio en la operatoria por la decisión
oficial de darle liquidez al mercado mediante un mecanismo de subastas diarias.
Esto hace que el mercado hasta las 13 funcione libre aunque acotadamente y en
las dos horas restantes y hasta su cierre lo haga influenciado por las
licitaciones de US$100 millones que realiza el ente monetario", explicó el
analista José Nogueira, en un informe de ABC Mercado de Cambios.
Ayer, empero, tras la subasta, el mercado cambió de tendencia por
influencia del clima global ignorando la nueva señal bajista que esta había
dejado. Pero no por eso perdió la calma.
Otro panorama
"La demanda se hizo más fuerte en el último tramo del día, pero no
alcanzó para que los precios superaran el máximo de $27,15 que el billete había
marcado a poco de la apertura", indicó en este sentido el operador Gustavo
Quintana, de PR Cambios. Por esta característica que tuvo la rueda, "el
92% del volumen se negoció en precios inferiores al de cierre", observó
María Laura Segura, del Grupo SBS, lo que podría anticipar una rueda con
tendencia alcista hoy. Lo que tiende a confirmarse es que el mercado dejó atrás
la zona de turbulencias.
"No escatimaron recursos ni ardides, pero lo cierto es que la
corrida parece haber quedado al fin atrás. Ahora resta evaluar el daño que
causó sobre la economía al desatar diversos factores contractivos que no solo
agudizarán la caída de este trimestre, influenciada por la sequía, sino que
también limitarán una rápida recuperación en la segunda mitad del año",
evaluó el economista Federico Muñoz, de Muñoz & Asociados.
"La perspectiva de una oferta constante de divisas por parte del
sector público en los próximos meses ayudó a descomprimir expectativas de suba
del tipo de cambio y podría a su vez acercar una mayor oferta del sector
privado, acotando la volatilidad cambiaria", coincidió en un informe el
Banco Ciudad,
Esto, vale aclarar, no implica una plaza indemne al movimiento de
variables financieras internacionales que, mientras buscan acomodarse al fin de
la era del dólar barato, conviven con el fantasma de una guerra comercial entre
las dos mayores economías del mundo.
Bolsa en baja y riesgo en alza por la tensión mundial
Las acciones argentinas volvieron a desplomarse ayer en una rueda de
rojos generalizados en Wall Street, lo que terminó de licuar el envión que
habían tomado tras la suba de calificación lograda hace una semana por la plaza
local. La caída responde al masivo desarme de carteras en mercados emergentes,
que "va a seguir", según el economista Fausto Spotorno, y se reactivó
por el temor que causan las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.
"Washington tomará una decisión que afectará a todos los países que nos
roban tecnología", dijo el secretario del Tesoro de Trump, Steven Mnuchin.
Las caídas, que llegaron al 12%, tuvieron epicentro en bancos y energéticas y
causaron aquí un derrumbe del 4,6% del Merval. La aversión golpeó al riesgo
país, que trepó 2,8% a 550 puntos.
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