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El saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos mostró en el
primer trimestre del año el mayor déficit para ese período, al llegar a US$9623
millones (-1,5% del PBI), de acuerdo con el informe respectivo difundido ayer
por el Indec. De hecho, el déficit aumentó 34% respecto de igual período de
2017 (US$7200 millones), según calculó la consultora Ecolatina.
Por otra parte, la deuda externa del país llegó en el mismo período a US$253.741
millones y aumentó US$19.192 millones respecto del último trimestre del año
anterior,
"Con estos números, en el acumulado de los últimos cuatro
trimestres el saldo negativo de la cuenta corriente asciende a 5,3% del PBI
(US$34.000 millones), lo que marca el registro más alto desde la salida de la
convertibilidad (tanto en términos nominales como en porcentaje del PBI)",
agregó la consultora.
Igual que el año pasado, la profundización del déficit de cuenta
corriente respondió a la expansión de la actividad y la apreciación cambiaria.
"Sin embargo, tras la corrida cambiaria y el freno del nivel de actividad,
estimamos que esta situación comenzará a revertirse a partir del segundo
trimestre", proyectó Ecolatina.
Por otra parte, el déficit de la balanza de bienes superó los US$1700
millones, casi triplicando la cifra observada en el primer trimestre del año
pasado (US$600 millones).
Además, "el importante incremento de las importaciones observado en
los primeros tres meses del año (21% interanual) no pudo ser compensado por el
avance de las exportaciones (13%)", destacó Ecolatina.
En tanto, el rojo del intercambio de servicios trepó 14% interanual en
los primeros tres meses y superó los US$3500 millones. "El déficit se
explica principalmente por el boom de turismo en el exterior: este rubro
explica más del 70%" de dicho saldo, indicó el informe.
Finalmente, la consultora estimó que "esta dinámica alarmante del
déficit externo no se repetirá en lo que resta del año: la mejora del tipo de
cambio real y la contracción del nivel de actividad frenaran las
importaciones".
"No obstante, producto de la sequía que azotó al sector
agropecuario y de los recortes en las perspectivas de crecimiento de Brasil,
las mejoras serán lentas por el lado de las exportaciones. Con este panorama,
estimamos que el rojo de cuenta corriente rondará los US$27.000 millones en
2018", concluyó.
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