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Por Juan Pablo Marino - En su
peor caída de los últimos 4 años, el Merval se derrumbó ayer un estrepitoso
8,96%, a 25.921,08 puntos, golpeado por una mayor aversión al riesgo en el
mundo, pero también por la incertidumbre que genera entre los inversores el
rumbo de la economía local y su impacto en las empresas líderes en el corto y
mediano plazo. En medio un importante mal humor desde el exterior hacia los
activos argentinos, el panel líder anotó su cuarta baja en forma consecutiva y
acumuló desde el viernes pasado una merma de casi el 16%.
La caída de ayer es la peor en cuatro años medida en pesos (el 13 de junio de
2014 se derrumbó un 10%), mientras que calculada en dólares el retroceso es del
9,7%, el peor en casi una década (el 22 de octubre de 2008 se desmoronó un
10,43%). Las mayores bajas del día las registraron PGR (-15,6%), Cablevisión
(-14%) y Holcim (-13,9%). Un total de 17 acciones terminaron con variaciones
negativas de dos dígitos. Sólo se salvaron de la fuerte sangría: Tenaris ( 4%)
y Petrobras ( 0,9%). El volumen operado repuntó hasta los $1.326 millones, pese
a que el segmento sigue embarcado en lo que algunos operadores llaman
"sesgo bajista de mediano plazo".
Los inversores se decantaron por las órdenes de venta ante el complicado clima
global generado por la profundización de la guerra comercial entre EE.UU. y
China, que provoca la salida de fondos de mercados emergentes. Pero a este
escenario se le sumó la expectativa de una eventual recesión de la economía
local para los próximos meses, algo que vuelve escéptico al mercado por el
impacto que pueda ocasionar en la rentabilidad de las empresas. Este escenario
indujo a inversores a tomar coberturas en divisas, comentaron operadores.
Como casi siempre algunos trascendidos sobre ciertas medidas que estaría
evaluando el Gobierno le añadieron mayor dramatismo al clima negativo. Este
miércoles, por ejemplo, se habló en algunas mesas de dinero sobre la
posibilidad de que el ejecutivo impulse nuevos impuestos sobre las acciones,
algo desmentido en el transcurso de la jornada por las autoridades. "Le
cuesta al Gobierno cambiar el humor de los inversores. Debería ser claro en
cuál es su plan, sino cualquier rumor prende", dijo un analista a este
medio.
La persistente aversión al riesgo por cuestiones locales y externas, tuvo
también su impacto en las acciones argentinas que operan en Wall Street, con
retrocesos superiores al 13%. Los ADR de Banco Supervielle encabezaron los fuertes
descensos, con una baja del 13,2%. Le siguieron los papeles de Central Puerto
(-12,7%), Banco Francés (-11,1%), Galicia (-10,9%) y Loma Negra (-10,8%). La
excepciones fueron Tenaris ( 2,3%); y Petrobras (terminó sin cambios).
"El contexto internacional condicionó a los activos argentinos mucho más
que al resto de las acciones de empresas de países emergentes", dijo a
ámbito.com Pablo Castagna, director de Portfolio Personal. Castagna explicó que
esto sucedió porque "los inversores internacionales están esperando que
además de conseguir estabilidad cambiaria, localmente se den indicios de estar
avanzando en bajar el déficit, reducir la inflación y recortar las tasas de
interés". "En la medida que eso suceda se irá recuperando la
confianza perdida y generará que los fondos del exterior, que luego del ascenso
de fronterizos a emergentes (por parte del MSCI) quedaron habilitados a comprar
acciones argentinas, efectivamente lo hagan", remarcó.
De todos modos, pasados los anuncios del FMI y del MSCI, la plaza local se ha
quedado sin drivers que puedan llegar a impulsar a la bolsa en el corto plazo.
Si bien se esperaba un mayor optimismo luego de estas noticias, las tensiones
por una potencial guerra comercial volvió a jugarle en contra a la Argentina,
que en 2018 parece no tener buenas noticias desde el exterior.
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