EL DATO CONFIRMA LA DESACELERACIÓN EN LOS PRECIOS DE ABRIL Para el Gobierno aún es posible cerrar el año con la inflación por debajo del 10%. Este mes, las alzas fueron impulsadas por los aumentos en la educación privada. Tras la desaceleración de los precios que se verificó en abril, los números de este mes le deparan al Gobierno otra satisfacción. Según las primeras estimaciones que maneja el Ministerio de Economía, la inflación de mayo será cercana al 0,5%, similar a la del mes pasado.
Pero el dato que más entusiasmó a los técnicos del Palacio de Hacienda es que –a diferencia de otros períodos– las subas en mayo estuvieron impulsadas básicamente por cuestiones estacionales y no son producto de tendencias alcistas de base (lo que mide el indicador core o núcleo). En particular, durante el presente mes los precios minoristas estuvieron empujados por alzas en la educación privada. Aunque también influyeron otro rubros, como alimentos y bebidas.
De esta forma, mayo será el segundo mes consecutivo con una inflación igual o menor al 0,5%. La cifra representa una significativa desaceleración luego de los índices que se verificaron durante enero, febrero y marzo, que en conjunto sumaron 4% de inflación, y finalmente obligaron al Palacio de Hacienda a concretar acuerdos sectoriales (carnes y lácteos, entre otros) para intentar frenar el rebrote de los precios.
Con éstos números en la mano, en el Gobierno se entusiasman y cada vez son más quienes creen que el año se podría cerrar con un alza de precios por debajo del 10%. Para que ello ocurra, hasta fin de 2005 la inflación no debería sobrepasar el 0,6% mensual, en promedio.
Por lo pronto, en el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que realiza el Banco Central consultando semanalmente a especialistas y centros de investigación, se consignó que la inflación estimada para 2005 es del 9,8%. Y que se espera que los precios suban 0,5% en mayo y 0,6% durante junio.
Pese a que la expectativa inflacionaria es menor a los dos dígitos, una pauta del 9,8% se encuentra por arriba de la banda objetivo que se fijó el Banco Central a principios de año, que es de entre 5 y 8%.
Para los analistas, el resultado de junio será clave en la lucha contra la inflación. De confirmarse un dato por debajo del 0,6%, aseguran que se habrá redondeado un primer semestre que comenzó mal, pero que luego fue acertadamente conducido por el Gobierno y el Central.
En cambio, otros especialistas auguran que será difícil contener los precios en los próximos meses. Y para ello se apoyan en tres factores. Primero, en la puja distributiva y las crecientes presiones para aumentar salarios (tanto públicos como privados) que elevan los costos generales de la economía. Segundo, a medida que el nivel de actividad continúe avanzando a un ritmo aceptable, la capacidad instalada podría acercarse aún más a su techo, presionando asimismo sobre los precios ante la ausencia de adecuados niveles de inversión. Tercero, la tendencia a la apreciación del peso, que está obligando al Central a intervenir con fuerza en el mercado cambiario e inyectar una gran cantidad de dinero al mercado, aunque luego éste sea retirado al esterilizar con la colocación de bonos.
Vinculado a lo anterior, la decisión del Gobierno de incrementar los controles de capitales, extendiendo el plazo por el cual los fondos deben permanecer en el país, es una medida que le quitará presión al Central para intervenir y, por lo tanto, también será otra útil herramienta antiinflacionaria. |