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Por Mariano Obarrio -
En medio de los nuevos sacudones financieros, el gobierno de Mauricio Macri
volvió ayer a atravesar una fuerte preocupación por la extrema volatilidad del
mercado local, y luego de varios cabildeos y de una seguidilla de reuniones
terminó por ratificar el rumbo económico y atribuir la situación a las turbulencias
externas, agravadas por la inestabilidad propia de nuestro país que no terminó
de ordenar los desequilibrios que heredó en 2015.
"Esto es parte del
escenario de turbulencias que no había terminado y que se agravó por las
recientes volatilidades externas, determinadas por la guerra comercial entre
los Estados Unidos y China", dijo a LA NACION un funcionario cercano al
ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.
Además, en el Gobierno
interpretan que el fenómeno afectó a todos los mercados emergentes y que
existieron rumores falsos de un supuesto impuesto interno a los créditos, que
el Gobierno desmintió de plano.
El Presidente dejó entrever su
preocupación al tratar el conflicto con su mesa chica conformada por el jefe de
Gabinete, Marcos Peña; Dujovne; los vicejefes de Gabinete, Gustavo Lopetegui y
Mario Quintana, y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Si bien se
evaluaron alternativas, hubo una decisión de ratificar las medidas financieras
recientes del presidente del Banco Central, Luis Caputo.
El final de la jornada dejó un
resultado mixto, pero preocupante. Rebotaron las acciones tras el desplome de
anteayer, pero subió el dólar y el riesgo país. Por ahora algunos analistas no
ven la luz al final del túnel.
Pero en la Casa Rosada se
respiraba cierto alivio. Tras el histórico hundimiento del 9% de anteayer en la
Bolsa porteña, y de 16% en las anteriores cuatro ruedas, el Merval tuvo una
recuperación de 3,3%.
Los analistas económicos
arriesgan que la tendencia a la baja de mediano plazo podría continuar, pese a
una recuperación que podría extenderse unos días más. Y evalúan que hasta que
no se despeje la desconfianza en la capacidad del Gobierno de reducir el
déficit fiscal, esa volatilidad puede persistir si continúan las complicaciones
externas.
El riesgo país, que mide el JP
Morgan, trepó 2,2%, a 593 puntos, pero tocó los 600 puntos, el máximo nivel
desde septiembre de 2015. La oferta del Banco Central de 150 millones de
dólares no frenó al dólar. Todo ello reflejó un clima adverso pese a que el
país fue elevado al rango de economía emergente la semana pasada, que se firmó
el acuerdo con el FMI y se renovó el gabinete.
Si bien las medidas anunciadas
anteayer en favor de las pymes generaron alivio en la economía real y el
Gobierno resolvió convocar a los gobernadores en diez días para comenzar las
negociaciones para bajar el déficit y acordar un presupuesto en 2019 con un
rojo fiscal de 1,3% del PBI, los mercados no despejan su desconfianza frente al
plan oficial.
"De todos modos, se
evitará reaccionar todos los días con medidas ante cada circunstancia generada
por factores externos", dijo a LA NACION un alto funcionario.
Los hombres del Presidente
consideraron que el factor externo tuvo un menor impacto ayer que hace dos
meses, porque estaba más vulnerable estructuralmente. Luego del acuerdo con el
FMI por 50.000 millones de dólares, Macri interpreta que su gobierno está mejor
posicionado.
"Existe tranquilidad por
cómo se conduce este proceso y no se tocará nada porque hay optimismo en el
mediano plazo y se puede revertir", señalan cerca del Presidente. De ese
modo, consideran que las medidas monetarias, financieras y fiscales que se adoptaron
y que se adoptarán, sumados a los cambios en el gabinete, generaron
expectativas positivas, aunque cerca del despacho presidencial aseguraron que
"va a llevar tiempo recuperar la confianza".
Presumen que el proceso está
directamente asociado a la capacidad de acordar con los gobernadores la
reducción del déficit en el presupuesto 2019. Tal como adelantó LA NACION ayer,
Frigerio comenzará a convocarlos en diez días en forma individual y negociará
un proceso que ayer estimaban que durará dos meses, hasta fines de agosto o
mediados de septiembre para presentar el proyecto de ley de gastos e ingresos
en el Congreso.
"Tenemos los recursos del
FMI, llegaron hace una semana 15.000 millones de dólares del primer tramo,
estamos bien plantados y tomamos medidas acertadas. Estamos mejor armados que
en la primera corrida, que tomó por sorpresa al Gobierno", señalaban ayer
en el primer piso de Balcarce 50.
Macri sigue de cerca la guerra
comercial entre Estados Unidos y China, que a su juicio condiciona la volatilidad
de todos los mercados. Por ahora, el Gobierno descuenta que tendrá que convivir
con estas condiciones y esperar a que se superen las malas condiciones externas
y los desbalances internos.
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