El dólar
terminó la semana con una suba de 3,4% -y acumuló un alza de casi dos pesos en
las últimas cuatro ruedas- por coberturas en dólares de inversores privados
frente al cierre de mes, los crecientes temores por la aversión global al
riesgo y la desconfianza en el rumbo económico del Gobierno.
Con este resultado, la divisa muestra un avance del 16,1% ($ 4,1) en junio, y
del 56,52% en el primer semestre del año, un rendimiento que opacó el atractivo
de otras inversiones en activos domésticos.
En un intento por contener la disparada, la autoridad monetaria colocó un
adicional de u$s 300 millones, que sacrificó de sus reservas, aparte de los
u$s150 millones provenientes del préstamo del Fondo Monetario Internacional
(FMI) por cuenta y orden del Ministerio de Hacienda. El precio promedio de
corte, en este último caso, se ubicó en 29,1209, siendo el mínimo precio
adjudicado de 29,0590.
De esta manera, la venta de u$s 450 millones por parte de entes oficiales
superó a las operaciones genuinas de bancos registrados en el Siopel, que
fueron de u$s349 millones. El volumen operado subió un 45% a u$s1.017 millones.
Por su parte el riesgo país que mide el JP. Morgan, no detiene su tendencia
alcista y cruzó la barrera de los 600 puntos básicos hasta alcanzar su mayor
nivel
en 34 meses.
El índice registró un incremento del 2,9% y se ubicó en 612 puntos básicos,
máximo desde agosto de 2015. En poco más de tres semanas, el riesgo país
argentino acumula un ascenso de casi el 31%, habida cuenta que el 6 de junio
pasado se ubicaba en 468 unidades.
Entre las causas de este fuerte incremento, aparecen la acelerada salida de
flujos de capitales desde los países emergentes hacia activos más seguros, por
las mayores tensiones a nivel global, proceso que se conoce como "flight
to quality". Si bien esta "fuga" de divisas tiene un efecto
generalizado, economías como la argentina o la turca suelen ser las más
golpeadas (de hecho, lo fueron), dado que poseen mayores desequilibrios
macroeconómicos.
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