EL REFERÉNDUM FRANCÉS ALIMENTA LA CAÍDA DE LA DIVISA El temor a que Francia vote en contra de la Constitución Europea en el referéndum del domingo ha llevado a la divisa europea a su nivel más bajo desde octubre de 2004. Las sombras de un pasado menos confortable se ciernen sobre el euro. Lo hacen de la mano de la creciente incertidumbre política que se respira en la zona euro, que trae a la memoria los tiempos del no danés a Maastricht en 1992, que originó la mayor crisis cambiaria a que debió hacer frente el proceso europeo de unificación monetaria, cuando la divisa europea se depreció más de un 23% frente al dólar porque el mercado desconfiaba de una divisa que todavía no existía físicamente.
El primer foco de inestabilidad procede de Francia. El país galo celebra el 29 de mayo el referéndum sobre la Constitución Europea en un entorno nada favorable para el si.
La ralentización económica gala, el creciente paro y la decepción ante las políticas del Ejecutivo marcan el insistente goteo de sondeos,que sigue dando el no por ganador con un 53%", argumenta Gracia Bodelón, economista responsable del departamento hispano de ACM-Refco.
Este contexto recuerda al que rodeó a los referendos sobre el Tratado de Maastricht en 1992. En aquella época, la crisis económica que vivía Europa figuró tras la oposición danesa al Tratado y tras la ajustada victoria del sí 51,4% de los votos en Francia. Otro problema es que dos días después de la consulta francesa tendrá lugar la de Holanda,donde tampoco está claro que triunfe el sí.
Este incierto panorama juega en contra del euro, como ya se ha reflejado en su trayectoria reciente. La divisa europea se intercambiaba ayer a 1,251 dólares, en sus niveles más bajos desde octubre del año pasado, tras haberse depreciado un 3,85% en cuatro semanas consecutivas de descensos. En lo que va del año, la caída de la divisa única se incrementa al 7,7 por ciento.
"Es posible que aún no se haya visto el suelo del euro a corto plazo", afirma José Luis Martínez, de Citigroup. "La incertidumbre política, previsiblemente, debilitará aún más el euro", sostiene Gracia Bodelón. José Carlos Díez, de Intermoney, considera que el no francés "podría llevar al euro a probar la barrera de los 1,25 dólares por la pérdida de confianza que originaría entre los inversores internacionales".
Por si fuera poco, la marejada política derivada del referéndum francés se ha visto complementada con el anuncio del adelanto de las elecciones generales alemanas al próximo mes de octubre. Esta noticia conduce a Exane BNP Paribas a vaticinar que "las reformas alemanas se pospondrán hasta finales de año, como muy pronto".
El retraso de estas reformas podría prolongar el débil crecimiento de la región, circunstancia que tampoco resulta favorable para el euro. Los expertos, sin embargo, reconocen que el dólar ha ido demasiado rápido en las últimas semanas. Del mismo modo que consideraron excesivo el movimiento alcista del euro a finales de 2004, cuando se apreció un 12,75% en cinco meses y llegó a superar los 1,36 dólares, estiman desmesurada la reacción de la moneda norteamericana.
Para los analistas, el mayor crecimiento estadounidense y el diferencial de los tipos de interés norteamericanos, que están en el 3% frente al 2% de la zona euro, suponen unos apoyos fundamentales para el dólar, pero el mercado tampoco debe olvidar que EstadosUnidos dos necesita una divisa no demasiado fuerte para corregir su histórico déficit comercial.
Al coincidir con la moderación de los precios del petróleo, la caída del euro no tiene un impacto negativo sobre la inflación y puede ser bien acogida por parte de los títulos de las compañías exportadoras, cuyos productos resultan más baratos en el exterior.
En cuanto a la deuda pública, el escenario puede volverse aún más complejo. La desconfianza derivada del supuesto no galo podría estimular las ventas de los bonos europeos a corto plazo, una respuesta que podría ser la antesala de nuevas compras porque nos e atisban subidas de tipos en la región ante la ausencia de tensiones inflacionistas y el débil crecimiento. |